
Turcón-Ecologistas en Acción ha expresado su «absoluto rechazo e indignación» ante la autorización concedida para acometer una amplia reforma del Hotel Riu Palace Tres Islas, ubicado en pleno sistema dunar de Corralejo, en Fuerteventura. Para el colectivo, la discusión no debe centrarse en si las obras mejoran la eficiencia o modernizan las instalaciones, sino en una cuestión previa y de mucho mayor alcance: la presencia desde hace más de medio siglo de una gran infraestructura hotelera dentro de un espacio natural y sobre terrenos del dominio público marítimo-terrestre.
La organización ecologista carga contra la resolución de la Demarcación de Costas de Canarias, fechada el pasado 5 de agosto, que autoriza a RIU Hotels a desarrollar diferentes actuaciones en el establecimiento. Turcón considera que la decisión consolida una ocupación que, en lugar de modernizarse, debería encaminarse hacia su desaparición y posterior restauración ambiental.
«No se puede maquillar ambientalmente un edificio que debería estar siendo demolido y cuyo espacio debería estar en proceso de restauración», sostiene el colectivo, que resume su posición con otra frase contundente: «No queremos hoteles supuestamente eficientes en las dunas: queremos las dunas sin hoteles».
Una reforma que Turcón considera contradictoria
Según explica la organización ambientalista, la resolución permite diferentes trabajos de modernización relacionados con las instalaciones, piscinas, espacios exteriores, spa y accesibilidad, entre otros elementos del complejo.
Costas, sin embargo, deniega la creación de seis nuevas habitaciones al considerar esta actuación incompatible con la Ley de Costas.
Esta diferencia entre lo autorizado y lo rechazado constituye, precisamente, uno de los argumentos centrales de la crítica de Turcón. A juicio de los ecologistas, la Administración evita que aumente la capacidad alojativa mediante esas seis habitaciones, pero simultáneamente permite una inversión destinada a renovar y mantener competitiva la infraestructura existente.
«Se impide una ampliación, pero se permite seguir consolidando la infraestructura existente», censura la organización.
Turcón sostiene que la cuestión esencial no es determinar hasta dónde puede llegar una determinada reforma, sino plantearse «qué hace un hotel de estas características ocupando las Dunas de Corralejo y el dominio público marítimo-terrestre».
Su respuesta es tajante: «Debe desaparecer y el espacio debe ser restaurado».
Una concesión con 2037 en el horizonte
El colectivo pone especial atención en la situación concesional del establecimiento. De acuerdo con la información recogida en la resolución citada por Turcón, la concesión expira en abril de 2037 y, una vez extinguida, las instalaciones deberán ser demolidas salvo que se produzca una prórroga.
Precisamente por ello, los ecologistas cuestionan que se continúen autorizando actuaciones destinadas a modernizar el complejo cuando consideran que las administraciones deberían estar trabajando en un escenario diferente: el futuro desmantelamiento de la instalación y la recuperación del terreno ocupado.
Para Turcón, destinar inversiones y esfuerzos administrativos a renovar el establecimiento contribuye a prolongar su vida económica y dificulta el debate sobre la recuperación ambiental del espacio.
La organización vincula esta posición a la necesidad de avanzar hacia un modelo turístico diferente para Canarias, especialmente en aquellos enclaves donde las infraestructuras alojativas ocupan espacios de elevado valor natural.
«El impacto es el edificio en su conjunto»
Turcón rechaza además que la incorporación de mejoras ambientales o medidas de ahorro pueda resolver el problema de fondo.
El colectivo reconoce que una reforma puede incorporar sistemas de eficiencia energética, reducción del consumo de agua u otras actuaciones destinadas a disminuir determinados impactos, pero sostiene que estas medidas no eliminan la afección provocada por la propia presencia física del hotel.
«El impacto es el del edificio en su conjunto», afirma.
Los ecologistas consideran que después de más de cincuenta años de ocupación debe evaluarse el efecto acumulado de una infraestructura de estas dimensiones sobre el sistema dunar, y no únicamente el impacto concreto que puedan generar las obras ahora autorizadas.
Desde esa perspectiva, Turcón rechaza lo que considera un intento de asociar automáticamente modernización y sostenibilidad. «La sostenibilidad no consiste en hacer más eficientes instalaciones que no deberían estar ahí. La verdadera transformación pasa por recuperar esos espacios», argumenta.
El Oliva Beach, dentro del mismo problema
La organización amplía además sus críticas al Hotel Riu Oliva Beach y sus apartamentos, situados también en este espacio litoral de Corralejo.
Turcón considera que Tres Islas y Oliva Beach no pueden analizarse exclusivamente como expedientes administrativos independientes, ya que ambos forman parte, a su juicio, de un mismo problema ambiental de escala territorial.
El colectivo enumera entre los impactos acumulativos la ocupación física del territorio, la alteración del sistema dunar, la presión derivada de la actividad turística, el consumo de recursos, los vertidos y las afecciones sobre un ecosistema que califica de extraordinariamente sensible.
Por ello, reclama que las administraciones abandonen un análisis fragmentado de las instalaciones y estudien conjuntamente sus repercusiones sobre el espacio natural.
«Estamos ante un problema ambiental de escala territorial, no ante simples actuaciones edificatorias», recalca Turcón.
Alegaciones anteriores contra la concesión
La oposición de la organización al mantenimiento del Hotel Tres Islas en Corralejo no comienza con esta última autorización.
Turcón recuerda que, junto con Ben Magec-Ecologistas en Acción, presentó anteriormente alegaciones reclamando la caducidad de la concesión del establecimiento.
Según expone ahora la asociación, se llegó a iniciar un expediente de caducidad que posteriormente caducó por falta de resolución. Los ecologistas consideran especialmente contradictorio que, después de ese antecedente, se autorice ahora a la empresa a acometer una modernización de sus instalaciones.
Para el colectivo, la nueva resolución refuerza la necesidad de revisar la actuación administrativa y determinar las responsabilidades que puedan corresponder.
Turcón teme que la modernización termine funcionando en la práctica como un mecanismo para consolidar la permanencia de la actividad hotelera, aunque formalmente no se autorice una ampliación del establecimiento.
Siete reclamaciones
Ante este escenario, Turcón-Ecologistas en Acción plantea un paquete de actuaciones que comienza por reclamar la revisión de la autorización concedida al Hotel Riu Palace Tres Islas.
También exige que se reactive el procedimiento para la extinción de la concesión y que se descarte la utilización de sucesivas modernizaciones como fórmula para consolidar la ocupación hotelera del espacio.
Su propuesta va más allá y reclama la elaboración de un plan de desmantelamiento y demolición de las instalaciones, acompañado posteriormente de una restauración ambiental integral de los terrenos actualmente ocupados.
Turcón considera que los costes de esa recuperación deben ser asumidos por la empresa beneficiaria de la explotación.
El colectivo solicita asimismo una evaluación conjunta de los impactos acumulativos del Tres Islas y el Oliva Beach y reclama un cambio de orientación de las políticas públicas relacionadas con la protección del litoral canario.
Recuperar las dunas después de medio siglo
El comunicado concluye situando el debate en el futuro del sistema dunar de Corralejo. Para Turcón, después de más de medio siglo de presencia hotelera, las administraciones deberían comenzar a planificar cómo devolver estos terrenos al espacio natural.
«Las administraciones deberían estar planificando cómo recuperar las Dunas de Corralejo, no cómo modernizar las instalaciones que las ocupan», sostiene.
La organización insiste en que las dunas constituyen patrimonio natural y público y rechaza que puedan continuar considerándose indefinidamente como soporte territorial de una explotación hotelera privada.
Turcón anuncia que seguirá defendiendo la recuperación del espacio y utilizando las vías administrativas, políticas y jurídicas que considere oportunas para conseguirlo.
«Después de cincuenta años de ocupación, es hora de que las dunas recuperen el espacio que les pertenece», concluye el colectivo.









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