
Que el Gobierno no se deje engañar o que no nos engañe. Lo ocurrido en Ceuta fue un aviso a navegantes perpetrado por Rabat. Una avanzadilla de lo que puede venir en cualquier momento. Una Marcha Verde acuática que puso contra las cuerdas al Estado, el español, y destapó las debilidades territoriales que atañen a Ceuta y Melilla. Canarias, de momento, se salva por la mar. ![[Img #1069281]](https://teldeactualidad.b-cdn.net/upload/images/08_2026/8829_rafael-columna-220x182.jpg)
Es evidente que Marruecos no tiene la capacidad militar y la fortaleza necesaria para una expansión de semejante magnitud, aunque le guste las bravuconadas para alimentar el miedo a los españoles. Pero ya por el mero hecho de mostrar esa actitud retrechera, desafiante, es para Madrid ponerle pie en pared. Nada de melindres. Y, encima, lo que muestra el Ejecutivo central es una sumisión a Marruecos. ¿Qué sabe Rabat de Pedro Sánchez que el resto no conocemos?
El miedo instalado en Ceuta y Melilla, a nivel popular, es más que entendible. Los miles de personas, de menores, que se plantaron en Ceuta no fue orquestado al alimón de las mafias o fruto de la jurisprudencia del Tribunal Supremo español que, de repente, estudian en el norte de África. No seamos ingenuos. Tampoco se origina semejante operación de la noche a la mañana, no se concita en unas horas tal magnitud de invasión y avalancha.
Hay una crisis humanitaria. Claro. Pero está supeditada al ataque a la territorialidad de España. A Mohamed VI, por acción o por omisión, le es igual sacarificar a su propio pueblo, a sus menores. Marruecos no es una democracia al uso con un Estado de Derecho. Ellos juegan la partida ante nosotros a su manera. Y España no puede someterse.
Lo que ha acontecido ha sido porque Marruecos ha querido. Verlo de otra manera es engañar. Podrá haber transcurrido por una mayor o menor participación de Rabat, mas a efectos prácticos es indiferente. Mohamed VI ha querido dejar despejado que Ceuta y Melilla puede caer en cualquier momento amén de una Marcha Verde acuática, por tierra o por aire. La dimensión territorial de ambas ciudades autónomas no es nada en comparación con Marruecos. No tiene que suceder mañana ni dentro de cinco años, aunque puede ocurrir cuando le dé la gana a Rabat, que para eso cuenta con el respaldo de la Administración Trump e Israel (logísticamente en espionaje). O se toma en serio la amenaza o España está perdida. La subordinación de Sánchez ante Marruecos no tiene un pase.









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