
Cada vez que inicia su andadura un medio de comunicación, del soporte que sea, es una buena noticia y, en cambio, cuando cierra, lo es mala. El pluralismo informativo es necesario y a mayor sea, mucho mejor. Este curso político que se inicia tras la vuelta del verano tiene (a diferencia de otros) la irrupción de un nuevo canal de televisión: La Séptima, de titularidad privada. Con una línea editorial cercana
al PSOE, al ‘sanchismo’ para ser precisos, generará una disrupción ‘per se’ (es un competidor ante el resto) mas también su novedad reside en cómo se integrará sociológicamente.
Es decir, el público al que se dirigirá La Séptima se presume que será socialista y asimismo situado a su izquierda, lo que vendría a ser Sumar (la otrora IU). Y tiene como meta, por un lado, que el Gobierno no dependa tanto de las cadenas de titularidad pública y, por el otro, desligarse de La Sexta.
Esto es, La Sexta y Antena 3 forman parte del mismo conglomerado mediático. Sánchez hace tiempo que atestigua que ha ido perdiendo respaldo periodístico y, por ende, esta iniciativa empresarial que forja La Séptima es, ni más ni menos, fruto de un precedente de tirantez accionarial en el Grupo Prisa (‘El País’ y la SER). Como estos últimos no quisieron sumarse a esta aventura, los números mandan, un núcleo comunicativo próximo a Sánchez se ha encargado de emprender esta tarea.
Ahora bien, la bolsa social de toda la vida que ha votado PSOE (al de Felipe González) es la que acude a ‘El País’ y la SER a informarse. Pero como el ‘sanchismo’ (el ‘nuevo’ PSOE, como reza Sánhez) está rompiendo las costuras de siempre (las que beben del 78) y sus lógicas partidistas y mediáticas, estos medios de comunicación (de peso) han ido modulando su visión sobre el Ejecutivo ‘sanchista’. Se han ido distanciando. Lo normal, por otra parte, cuando se intuye una caída en el poder venidera y un cambio de ciclo político. No obstante, como el bipartidismo no funciona como antaño, y no todo es blanco o negro, La Moncloa sigue jugando sus cartas, o las escasas que le quedan.
Por eso, más que la aparición de La Séptima el próximo 5 de noviembre y su impacto a corto plazo en el panorama mediático, lo realmente trascendente es cómo se implementará sociológicamente a medio y largo y, por consiguiente, cómo quedará su rivalidad con ‘El País’ y la SER. Todo esto incumbe al PSOE, con o sin Sánchez. Y será definitorio ver hasta qué punto La Séptima ambiciona hacerse su propio hueco y, además, destronar a los medios que nutren periodísticamente a los nichos electorales anclados al PSOE desde la Transición.










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