
Un paseo que acaba con unas repeticiones de fuerza, unos minutos de ejercicio mientras los niños juegan cerca o una quedada entre jóvenes para entrenar al aire libre. Los nuevos gimnasios urbanos de Melenara y La Vega-El Contrapeso empiezan a incorporarse a las rutinas cotidianas de sus vecinos, apenas unos meses después de entrar en funcionamiento.
El Ayuntamiento de Telde hace un balance positivo de la acogida de unas instalaciones concebidas para sacar parte de la actividad física de los recintos deportivos convencionales y colocarla directamente en espacios públicos frecuentados por familias, paseantes y residentes.
Y el resultado comienza a apreciarse a distintas horas del día. Deportistas que completan entrenamientos más exigentes coinciden con personas mayores que incorporan movimientos sencillos a sus paseos, jóvenes que entrenan juntos o vecinos que se acercan por curiosidad y terminan utilizando los aparatos.
Deporte que surge de manera espontánea
Para el concejal de Actividad Física y Deportes, Cristhian Santana, esa diversidad representa precisamente uno de los principales objetivos perseguidos con el proyecto.
“Queríamos que hacer deporte fuese algo cercano, sencillo y que pudiera surgir casi de manera espontánea. Que una persona salga a caminar por Melenara o pase por La Vega, vea los aparatos y diga: voy a hacer un poco de ejercicio”, explica.
Santana recuerda que no todas las personas quieren o pueden acudir habitualmente a instalaciones deportivas cerradas. Estos equipamientos ofrecen, a su juicio, otra posibilidad gratuita y cercana para mantenerse activo.
La experiencia está dejando también un componente que trasciende el propio ejercicio. Los espacios comienzan a funcionar como pequeños lugares de encuentro entre usuarios habituales.
“El deporte también crea relaciones. Vemos a personas de edades muy diferentes compartiendo el espacio, ayudándose, hablando o coincidiendo habitualmente a la misma hora. Poco a poco se convierten en pequeños puntos de encuentro saludable en nuestros barrios”, sostiene el edil.
Un gimnasio sin puertas ni horarios
La idea que sustenta las instalaciones es sencilla: hacer posible el ejercicio al aire libre, gratuitamente y sin horarios de apertura o cierre.
Los aparatos permiten realizar desde movimientos biosaludables y ejercicios suaves hasta rutinas de fuerza, calistenia y entrenamientos de mayor intensidad. Una combinación que amplía considerablemente el perfil de sus potenciales usuarios.
El Ayuntamiento considera que esa accesibilidad puede ayudar además a quienes todavía no practican deporte regularmente a dar un primer paso.
“No siempre hay que empezar haciendo una hora de entrenamiento o apuntándose a una actividad organizada. A veces el primer paso son diez minutos, probar un aparato o acompañar a alguien”, apunta Santana.
Para el responsable municipal, conseguir que una persona sedentaria comience a moverse simplemente porque dispone de estas instalaciones cerca de casa ya representa uno de los resultados buscados.
Cerca de 100.000 euros de inversión
Los dos gimnasios fueron instalados en el Parque Urbano de Melenara y en la plaza Anna y Vicent Ferrer, en La Vega-El Contrapeso.
La actuación supuso una inversión cercana a los 100.000 euros, financiada por la Consejería de Presidencia del Cabildo de Gran Canaria.
Santana agradece nuevamente la colaboración de la institución insular y, particularmente, del consejero de Presidencia, Teodoro Sosa, por respaldar económicamente el proyecto.
“Cuando las administraciones colaboran, quien termina ganando es el vecino”, afirma el concejal, quien destaca que aquella inversión se ha convertido ahora en dos equipamientos utilizados diariamente.
“Hoy esa inversión ya no está en un expediente: está en Melenara y en La Vega y la está disfrutando la gente todos los días”, añade.
Espacios públicos con más vida
La acogida registrada durante estos primeros meses lleva al Ayuntamiento a considerar que la experiencia respalda su apuesta por incorporar la actividad física a los espacios públicos y acercarla a los barrios.
El propósito no pasa únicamente por instalar aparatos deportivos, sino por conseguir que plazas y parques incorporen nuevos usos y favorezcan simultáneamente el ejercicio, las relaciones sociales y la convivencia.
“Queremos una ciudad que invite a moverse. Que salir de casa, encontrarte con tus vecinos y hacer algo de ejercicio puedan formar parte de una misma cosa”, resume Santana.
Melenara y La Vega-El Contrapeso se convierten así en los primeros escaparates de una fórmula que, según Deportes, está consiguiendo algo esencial para garantizar su continuidad: que sean los propios vecinos quienes hagan suyos los nuevos espacios.












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