
La renuncia de Ana Silva a la gestión de las colonias felinas de San Juan y El Caracol Alto, después de denunciar falta de apoyo institucional, ausencia de suministro de pienso y dificultades para obtener atención veterinaria, ha generado un intenso debate entre los lectores de TELDEACTUALIDAD en Facebook.
La publicación de este periódico digital ha provocado numerosas reacciones y ha dejado al descubierto posiciones muy diferentes sobre cómo deben gestionarse las colonias de gatos comunitarios y hasta dónde puede llegar la responsabilidad de quienes voluntariamente asumen su cuidado.
Una parte de los comentarios comprende la decisión de la hasta ahora gestora y pone el foco directamente sobre la Concejalía de Bienestar Animal, que dirige el edil Juan Francisco Artiles (Más por Telde), mientras que otros usuarios cuestionan que haya abandonado la gestión y manifiestan su preocupación por el futuro inmediato de los gatos que estaban acostumbrados a recibir diariamente alimento y cuidados.
Críticas a la gestión municipal
Entre las opiniones publicadas abundan las críticas hacia el funcionamiento del área de Bienestar Animal del Ayuntamiento de Telde. Algunos usuarios sostienen que quienes cuidan de las colonias terminan asumiendo de su propio bolsillo gastos de alimentación, tratamientos veterinarios y otras necesidades que consideran que deberían contar con un mayor respaldo municipal.
Especial relevancia tienen los comentarios de personas que aseguran gestionar también colonias felinas en Telde. Algunas describen una situación de “desamparo” y denuncian problemas para conseguir pienso, esterilizaciones o asistencia cuando aparece un gato enfermo o atropellado.
Una de las afirmaciones que más preocupación genera es la de quienes reconocen que la decisión de Ana Silva podría no ser un caso aislado, ya que otros gestores estarían planteándose abandonar igualmente esta labor debido al desgaste personal y económico que supone.
Preocupación por el futuro de los animales
Otros participantes, aun comprendiendo las dificultades denunciadas, centran sus mensajes en una pregunta concreta: qué ocurrirá ahora con los gatos.
Varios comentarios recuerdan que los animales están habituados a acudir diariamente a los puntos de alimentación y dependen, en buena medida, de la rutina creada por quienes los atienden.
Hay usuarios que piden que se encuentre de inmediato una alternativa para garantizar comida, agua y asistencia veterinaria, especialmente ante la situación denunciada por Silva sobre la existencia de ejemplares que necesitarían cuidados.
La frase “los animales no tienen culpa de nada” resume el sentimiento expresado por buena parte de quienes intervienen en la conversación.
También hay reproches a la renuncia
La decisión de la exgestora también ha recibido fuertes críticas.Algunas personas vinculadas igualmente al cuidado de colonias consideran que las dificultades con las administraciones no deberían desembocar en la retirada de la atención a los animales. Defienden que se puede denunciar al Ayuntamiento y reclamar mayores recursos, pero entienden que los gatos no deberían quedar sin sus cuidadores habituales.
Otros comentarios hablan incluso del componente emocional que supone hacerse cargo durante años de una colonia y reconocen la preocupación que les genera pensar qué ocurriría con los animales si ellos mismos no pudieran continuar atendiéndolos.
Así, el debate ha acabado enfrentando dos realidades: el agotamiento de quienes aseguran asumir prácticamente solos la gestión y la dependencia que los gatos desarrollan respecto a esas mismas personas.
El Ayuntamiento, en el centro de la polémica
Buena parte de las reacciones acaban coincidiendo en reclamar una mayor implicación del Ayuntamiento.
Los comentarios piden recursos estables para las colonias, atención veterinaria, programas continuados de esterilización, suministro suficiente de alimento y una coordinación más fluida entre los gestores y la administración.
También aparecen críticas sobre el funcionamiento general de los servicios municipales de protección animal y sobre los recursos económicos destinados a empresas encargadas de determinadas prestaciones relacionadas con este ámbito.
El debate se amplía a la fauna autóctona
La conversación ha ido incluso más allá del caso concreto de San Juan y El Caracol Alto.Algunos usuarios plantean la necesidad de analizar el impacto que las colonias de gatos pueden ocasionar sobre especies autóctonas, especialmente reptiles y aves, y defienden que la gestión de los felinos comunitarios debe compatibilizar el bienestar animal con la conservación de la biodiversidad.
Esta posición añade una nueva perspectiva a una controversia que ya no gira únicamente en torno a quién alimentará a los gatos, sino también sobre cuál debe ser el modelo de gestión de estas poblaciones en los espacios urbanos.
Una pregunta todavía sin respuesta
La reacción generada en Facebook evidencia la sensibilidad que despierta la gestión de las colonias felinas en Telde y el grado de implicación personal de muchos voluntarios.
Entre reproches, mensajes de solidaridad y críticas al Ayuntamiento, la cuestión principal permanece abierta: quién asumirá a partir de ahora la atención de las colonias de San Juan y El Caracol Alto y cómo garantizará el municipio la continuidad de los cuidados que necesitan sus animales.














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