
La conexión entre Rabat y la Administración Trump, con Israel de testigo tecnológico de la seguridad a lo lejos, está funcionando de maravilla. Tal es así, que incluso en el balompié, que guste o no tiene una evidente vertiente política, está a un paso Mohamed VI de lograr que la final del Mundial de 2030 se dispute en Marruecos. Y en esa cita participará Gran Canaria como una de las sedes y, de ahí, la remodelación del recinto de Siete Palmas. Con
todo, se superponen las presiones políticas. Es decir, hay movimientos para darle la vuelta al calcetín y, en detrimento de España y Portugal, que son los otros dos organizadores, el día grande se desarrolle en Rabat.
Mientras Madrid y Lisboa eran los principales socios de esta empresa internacional, y sumaron a Marruecos a modo de gesto diplomático ulterior, todo se está girando fruto de la geopolítica y un Donald Trump dispuesto a romper las costuras diplomáticas tradicionales. A saber, si Marruecos ha asumido ir de la mano con Israel, por el módico precio de ningunear la causa palestina y poco más, todo marcha rodando y sobre alfombra roja a favor de Marruecos que, haga lo que haga, siempre gana. Y, en breve, podría ganar también en lo futbolístico.
Como nada va por libre, y las ganancias de Mohamed VI en lo geopolítico están en racha, la Administración Trump está dispuesta a incluir al Frente Polisario en el listado de organizaciones terroristas: una propuesta legislativa de congresistas estadounidenses va en esa dirección, información que publicó el rotativo catalán ‘La Vanguardia’ el pasado miércoles. Un paso legislativo cuyo inicio coincidió (nada es casualidad) hace solo unos días con la festividad anual de acceso al trono del monarca marroquí.
Mientras todo eso ocurre, Ceuta fue desbordada por una Marcha Verde acuática en contra de España. Fue un intento. Pero ha dejado claro que cuando Rabat quiera, lo volverá a hacer. Mohamed VI está fortalecido por la Administración Trump. Y, obviamente, Marruecos aprovechará lo que resta de mandato del republicano para llevar a cabo sus intereses. Este es el intervalo idóneo para Rabat. Entre otras cosas porque Trump, por mandato constitucional, no puede repetir como candidato. Por eso todos los esfuerzos se redoblan y dejan esquinados al Frente Polisario que, contando con el respaldo de Argelia, apela al Derecho Internacional justo en esta época tenebrosa donde las principales potencias lo ignoran y encima hacen gala de ello. Marruecos está envalentonada. Tiene buenas cartas.









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