Hubo un tiempo en el que el corazón de Telde latía con una fuerza extraordinaria. Y cuando el corazón de Telde latía con fuerza, toda la ciudad prosperaba. San Gregorio era mucho más que una zona comercial; era el gran motor económico, social y humano de la ciudad. Sus comercios abrían cada mañana con la ilusión de crecer, muchas empresas familiares se consolidaban generación tras generación y numerosos negocios llegaron a convertirse en auténticos referentes, atrayendo a personas de toda Gran Canaria. Aquella actividad generaba empleo, riqueza, oportunidades e ilusión. Las calles estaban llenas de vida porque el corazón de Telde latía con fuerza. Recuperar ese espíritu no es un ejercicio de nostalgia; es una necesidad para construir el futuro. Reconstruir el corazón de la ciudad significa recuperar el orgullo de ser teldenses y ofrecer a las nuevas generaciones una ciudad llena de oportunidades.
Hace mucho tiempo que esta realidad me preocupa. No es una reflexión nacida al calor del debate político ni una idea improvisada. Es el resultado de muchos años caminando estas calles, conversando con vecinos, comerciantes, referentes del lugar y personas que han dedicado su vida a mantener vivo el centro de Telde. He escuchado sus preocupaciones, compartido muchas de sus inquietudes y comprendido que este problema trasciende a quienes viven o tienen un negocio en San Gregorio, San Juan, San Francisco o Arnao. He llegado, incluso, a compartir su frustración al comprobar cómo muchos han terminado resignándose a pensar que esta situación no tiene solución. Nos afecta a todos. Porque cuando el corazón de una ciudad pierde fuerza, toda la ciudad lo siente. Los comercios venden menos, las calles pierden actividad, muchas familias dejan de encontrar en el centro el lugar donde desarrollar su proyecto de vida, los jóvenes buscan oportunidades lejos de casa y la ciudad deja de proyectar la imagen dinámica, acogedora y emprendedora que siempre la caracterizó. Por eso siempre he defendido que las mejores decisiones para Telde no nacen de un despacho, sino de escuchar a quienes la viven y la sienten cada día, a pie de calle.
Reconstruir el corazón de la ciudad significa volver a creer en nosotros mismos. Significa recuperar la capacidad de atraer vida al centro, de impulsar el comercio local, de apoyar a quienes generan empleo y riqueza, de abrir nuevas oportunidades para quienes desean emprender y de ofrecer espacios donde la cultura, la convivencia y la actividad económica vuelvan a darse la mano. Porque cuando el corazón de la ciudad late con fuerza, su impulso alcanza a todo el municipio. También fortalece la actividad de nuestros polígonos industriales y áreas comerciales, como El Goro-Salinetas, Las Rubiesas, Las Huesas, Jinámar, Cruz de La Gallina, Boca Barranco y el conjunto de espacios empresariales y comerciales de Telde, generando sinergias que favorecen la inversión, el empleo y el desarrollo económico. Significa que nuestros hijos y nuestros nietos puedan encontrar oportunidades en su propia ciudad, sin tener que buscarlas siempre fuera. Significa que quienes nos visiten descubran una Telde viva, cuidada, dinámica y orgullosa de su historia. Y significa, también, volver a unir San Gregorio, San Juan, San Francisco y Arnao como un único corazón urbano que vuelva a latir con fuerza para beneficio de toda la ciudad.
Esta no es una propuesta para gastar más, sino para invertir mejor. Hay inversiones que solucionan problemas y otras que cambian el destino de una ciudad. Recuperar el corazón de Telde pertenece a esta segunda categoría. Apostar por este proyecto es apostar por el desarrollo económico, el comercio de proximidad, el empleo, la cultura, el turismo, la convivencia y la calidad de vida. Pero también supone reivindicar un principio que considero irrenunciable: la Administración debe ser garante de la igualdad de oportunidades, de la legalidad, de la pluralidad y de la equidad. Gobernar no consiste en decidir qué barrios, qué sectores o qué proyectos merecen avanzar y cuáles pueden seguir esperando. Gobernar consiste en servir al interés general con planificación, objetividad y responsabilidad, garantizando que todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades para prosperar y que ninguna parte de la ciudad quede condenada al abandono o a la resignación.
Estoy convencido de que Telde tiene todo lo necesario para volver a ilusionarse. Tiene historia, patrimonio, talento, una ubicación privilegiada y, por encima de todo, una ciudadanía trabajadora que nunca ha dejado de creer en su ciudad. No necesitamos inventar una nueva identidad; necesitamos recuperar la confianza en lo que somos capaces de hacer cuando caminamos juntos hacia un mismo objetivo. No queremos volver al pasado. Queremos recuperar la capacidad que tuvo Telde para crear oportunidades, generar riqueza y convertirse en un referente para toda Gran Canaria.
A esa visión de ciudad la he querido llamar Compactar Telde. No porque se trate de construir más, sino de conectar mejor; de recuperar el corazón urbano, revitalizar el comercio, unir nuestros barrios, poner en valor nuestro patrimonio y generar nuevas oportunidades para todos. En las próximas semanas compartiré una serie de reflexiones sobre los proyectos, las infraestructuras y los principios que, a mi juicio, pueden ayudarnos a alcanzar ese objetivo. Porque reconstruir el corazón de Telde no es mirar al pasado; es decidir ganar el futuro.
José Luis Macías Alonso es concejal y portavoz de Nueva Canarias Bloque Canarista en el Ayuntamiento de Telde y secretario general de NC-BC.









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