
Todavía hay quienes se preguntan por qué Juan Antonio Peña mantiene unos índices de popularidad y simpatía que pocos alcaldes han logrado alcanzar en Telde. La respuesta, probablemente, no haya que buscarla en los discursos, las redes sociales o las encuestas. Está en la calle. En su forma de entender la política. En su manera de estar.
Se podrá coincidir más o menos con su gestión, compartir o no sus decisiones, pero resulta difícil discutir una realidad: es un alcalde cercano, accesible y empático. De esos que no entienden la política desde un despacho, sino desde el contacto directo con las personas. Y eso, en momentos de dificultad, marca una diferencia que la ciudadanía percibe.
No es la primera vez que ocurre. Ya sucedió durante la riada que anegó Salinetas. Mientras muchos esperaban instrucciones, Juan Antonio Peña se calzó unas botas de agua y se metió literalmente en el barro para ayudar a los vecinos a retirar el lodo que había invadido viviendas y calles. Aquellas imágenes dieron la vuelta al municipio porque transmitían algo más que una fotografía: reflejaban una forma de ejercer la responsabilidad pública.
Ayer volvió a ocurrir. Nada más conocerse la explosión del tanque de combustible en el polígono industrial de Salinetas, el alcalde acudió de inmediato al lugar. No fue a hacerse una foto ni a protagonizar declaraciones grandilocuentes. Fue a acompañar a quienes estaban viviendo uno de los peores momentos de sus vidas. Se encontró, como él mismo expresó, con "una plantilla con el alma rota".
Habrá quien quiera reducir esa actitud a un ejercicio de populismo. Siempre los hay. Pero esa teoría se desmorona cuando uno presencia escenas como la vivida ayer. Que se lo pregunten a la madre del trabajador fallecido, que rompía a llorar desconsoladamente abrazada al alcalde mientras recibía la noticia más dura que puede escuchar una madre. En esos instantes no existen estrategias de comunicación, ni cálculos políticos, ni campañas de imagen. Solo hay dolor, humanidad y la necesidad de que alguien esté al lado de quien sufre.
Peña permaneció durante horas en el lugar, coordinando los recursos municipales, trasladando tranquilidad a los empresarios del polígono y ofreciendo la información que iba recibiendo de los servicios de emergencia. Explicó que los trabajadores realizaban labores de mantenimiento en un depósito vacío, confirmó que no existía riesgo para el resto de instalaciones y, sobre todo, puso rostro institucional a una tragedia que conmocionó a toda la ciudad.
La política también consiste en gestionar presupuestos, ejecutar obras o sacar adelante proyectos. Pero, en ocasiones, gobernar significa simplemente estar. Estar cuando una familia pierde a un hijo. Estar cuando unos trabajadores luchan por salvar la vida. Estar cuando una ciudad necesita sentirse acompañada.
Y quizá ahí resida una de las principales claves de la conexión que Juan Antonio Peña mantiene con buena parte de la ciudadanía. Porque los vecinos pueden olvidar un discurso o una promesa electoral, pero difícilmente olvidan quién estuvo a su lado en los momentos más difíciles.
La cercanía no se improvisa. Se demuestra. Y, en Salinetas, volvió a quedar patente.
Carmelo J. Ojeda Rodríguez es director de TELDEACTUALIDAD y VALSEQUILLOHOY, LA ACTUALIDAD DEL MUNICIPIO y editor del programa La Alameda, de TELDEACTUALID PÓDCAST Es catedrático de Geografía e Historia, fue redactor de Canarias7 y posee un Máster en Comunicación y Periodismo Digital.









Jgs. | Jueves, 06 de Agosto de 2026 a las 13:42:21 horas
Felicidades por hacer bien su trabajo. Los baches en las carreteras ya son para otro dia y el debate sobre los árboles tb
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