
Nadie debería morir por ir a trabajar. Todos deberían retornar sanos y salvos a sus casas tras cada jornada. Aunque no es así. Se producen numerosos accidentes laborales, de mayor o menor gravedad. El de ayer en el polígono industrial de Salinetas es, encima, aparatoso. Y concita especialmente la atención: voladura inesperada de la parte superior del tanque, llamas y tragedia laboral cantada. ![[Img #1059858]](https://teldeactualidad.b-cdn.net/upload/images/03_2026/2748_foto-columna-1.jpg)
Un fallecido y dos heridos graves, es el balance provisional. Mas es el lugar en plena costa teldense, a un paso de las playas y no lejos, visto desde la carretera, del antiguo IKEA, con su paso alternativo a Salinetas, Clavellinas y Melenara para aquellos que no quieren estirar la conducción hasta el recorrido principal y habitual que atraviesa el municipio, lo que enraíza el dolor social aún más.
Tanto que en los últimos meses se ha hablado por doquier de las bajas de los trabajadores, forzando el debate, y como siempre es interesado, no sucede igual con esa otra realidad laboral: los accidentes, desde los menos graves hasta los que pierden la vida en los mismos y, con frecuencia, diezman a las familias respectivas. Si se mencionase más, se tomaría mayor conciencia y se fomentaría la prevención de riesgos.
Ahora DISA tendrá que emprender y facilitar la investigación. Algo tuvo que pasar, algún fallo de protocolo o similar, o directamente el mal estado del tanque, para que semejante horror alarmase este miércoles a Salinetas, enclave tranquilo y de encuentro familiar. Un litoral para los de aquí, tanto lo es que, incluso, convive con un polígono industrial a su vera.
Así y todo, ayer perdió la vida en las instalaciones de DISA un vecino de Caserones, con tan solo 36 años y todavía mucho por delante que ofrecer y experimentar. Jamás imaginó cuando salió de casa por la mañana que semejante desgracia le aturdiría hasta el punto de arrebatarle la vida. Lo que, en principio, era una tarea de mantenimiento, acabó en la máxima tragedia. Un palo para la familia y los compañeros.
Toca investigar hasta el final. Al margen de lo descrito sobre dónde ha sido, el cómo y las especificidades que envuelven Salinetas, su vecindario y contiguo polígono industrial, debe servir para recordar la importancia en las empresas de cumplir con la prevención de riesgos laborales, impulsar la preparación en este menester y reconocer que procede invertir todo lo que haga falta para que no haya accidentes laborales de este nivel lancinante cada año. No podemos normalizar las víctimas mortales y demás trances desagradables. Es lo menos que debe hacerse; que Administraciones públicas, patronal y sindicatos de clase vayan de la mano.









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