Statistiche web
El tiempo - Tutiempo.net
695 692 764

Martes, 04 de Agosto de 2026

Actualizada Martes, 04 de Agosto de 2026 a las 07:48:09 horas

Desde la acera del frente

Culturas

Reflexión de Gregorio Viera Vega, exconcejal socialista

GREGORIO VIERA VEGA Martes, 04 de Agosto de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Martes, 04 de Agosto de 2026 a las 07:26:36 horas

Existen conversaciones que trascienden el cierre de los micrófonos, extendiéndose durante horas, incluso días, al desafiar las certezas que considerábamos inamovibles.  Esta fue mi experiencia tras asistir a una de las sesiones del proyecto Culture & Business Pride, celebrada en el Centro Atlántico de Arte Moderno.

 

Bajo el título “Reconstruir con cultura hoy, el encuentro congregó a tres voces excepcionalmente distintas, pero complementarias: Toni Attard, reconocido especialista europeo en políticas culturales; Carlos Urroz, referente indiscutible de la gestión cultural española; y Carlos Umaña, médico, activista por la paz y miembro de ICAN, organización distinguida con el Premio Nobel de la Paz. La conversación, más allá de ser una simple mesa redonda, constituyó un ejercicio de pensamiento crítico en una época en la que el propio acto de pensar se erige como una forma de resistencia.

 

La primera pregunta, aparentemente sencilla, planteaba la definición de cultura. Sin embargo, rápidamente se evidenció la complejidad de este concepto, que encierra un universo de significados.  De entre todas las intervenciones, la de Toni Attard fue la que más me impactó, al proponer una perspectiva que, sin duda, influirá en mi comprensión del término a largo plazo.  “No me gusta la palabra cultura”, afirmó.

 

La afirmación no constituyó una provocación gratuita, sino una invitación a deconstruir uno de los conceptos más empleados y menos cuestionados en nuestro léxico.  Se argumentó que la referencia a “la cultura”, en singular, implica la aceptación de una única realidad cultural, homogénea y hegemónica.  Esta visión, además de simplista, se revela profundamente peligrosa, dado que no existe una cultura singular, sino múltiples culturas.  Estas culturas emergen de nuestras identidades plurales, de nuestras experiencias, de los procesos migratorios, de las lenguas, de las tradiciones compartidas y, también, de las contradicciones inherentes a cualquier sociedad democrática.  Este pequeño ajuste gramatical encierra una transformación política y social de considerable magnitud.

 

La aceptación de una única cultura abre la puerta a la posibilidad de que un sujeto determine quién pertenece a ella y quién queda excluido.  En este contexto, emergen discursos que utilizan la cultura como frontera, como elemento de exclusión o como herramienta para justificar disparidades de clase, origen, religión u orientación sexual.  No es fortuito que numerosos proyectos políticos hagan referencia constante a la “defensa de nuestra cultura”.  La pregunta relevante no es qué se defiende, sino de quién se defiende.  Y, sobre todo, a quién se excluye de ese supuesto “nosotros”.

 

Esta reflexión se alinea con una realidad palpable en nuestra cotidianidad.  Las sociedades contemporáneas no son uniformes, ni lo han sido jamás.  Son espacios donde coexisten múltiples formas de concebir la vida, de crear, de amar, de creer o de expresarse.  Pretender reducir esta riqueza a un único relato cultural no solo empobrece el pensamiento, sino que también alimenta la polarización.

 

La cultura, o más precisamente, las culturas, constituyen en la actualidad uno de los principales bastiones de la resistencia democrática.  No se debe a que ofrezcan respuestas concluyentes, sino a que nos instan a convivir con la incertidumbre, la diversidad y la complejidad. En una era caracterizada por el predominio de los algoritmos, la simplificación y las identidades homogéneas, reivindicar la pluralidad cultural implica defender el derecho a la diversidad sin renunciar a la cohesión comunitaria.

 

Es posible que este sea el verdadero propósito de las culturas: no erigir barreras identitarias, sino establecer puentes entre individuos que, si bien nunca serán idénticos, pueden aprender a reconocerse precisamente en sus diferencias.

 

Gregorio Viera Vega fue concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Telde.

 

Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.165

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.