
Ayer reinó el sol en Agüimes. La temperatura casi alcanzaba los treinta grados. A la fresca resistía el paisanaje el calor de julio. Y en las tascas de la plaza de San Antón sonaba el tema de Taburiente ‘Malagueña del agua’, con voz de Luisa Machado, cuya letra es un canto de gloria al campo y, por ende, a la vida. Fue un domingo de verano más típico del sureste en Gran Canaria, con la salvedad de que para el de 2027 se habrá consumado el cambio sistémico en la isla con la implosión (ya atestiguada) de NC/Primero Canarias. Lo que ha representado
Agüimes para el nacionalismo, vehiculado en Antonio Morales como paladín de izquierdas y del ecologismo, ha tornado en otro ciclo en el que Roque Aguayro, junto a los galdenses del BNR capitaneados por Teodoro Sosa, estrenarán un ciclo y cerrarán otro.
Se zanja el de aquella izquierda canaria. El del esplendor de ICAN. El del sureste en el que alcaldes como Morales y Carmelo Ramírez transformaban las postales de la aparcería y la zafra por la modernización y los servicios públicos.
Se acaba el periodo que representó la hornada de políticos que montaron en 1991 la moción de censura en el Cabildo de Gran Canaria contra el socialista Carmelo Artiles. El moganero regía la institución insular desde 1983 a lomos de la efervescencia electoral del ‘felipismo’, y a comienzos de los noventa el PSOE no se creía que los representantes políticos de los aparceros le destronasen. Entre la ingenuidad y la soberbia, Artiles quedaba maniatado al tiempo que el PSOE de Jerónimo Saavedra pactaba con las élites de Tenerife y los insularismos (las AIC) para conformar el Gobierno autonómico. Artiles trataba de ganar tiempo pero los consejeros de ICAN rubricaron la moción de censura para sorpresa de un PSOE en las islas otrora hinchado de poder. Francisco Castellano, Gonzalo Angulo, Fernando González, Pedro Lezcano (que sería presidente) y el propio Morales dieron la campanada junto al PP y el CDS. Luego, en 1993, caería Saavedra del Ejecutivo canario.
Este relato no lo mamó Sosa. Y Óscar Hernández tiene querencia por el pragmatismo. No obstante, Morales es una persona de ideología, de pensamiento destilado, cimentado en las corrientes históricas del siglo XX, a la par que se convertía en alcalde de Agüimes desde 1987. Sin embargo, hoy ese Roque Aguayro se lava las manos, olvida las décadas acontecidas, los mandatos locales de Morales hasta 2015 y se lanza a manos de Sosa y CC. Los mismos alcaldes, ahora en Primero Canarias, que en la última década se han beneficiado de la Presidencia de Morales en la Casa Palacio de Bravo Murillo, obra va, inversión viene, lo dejan aislado.
La crisis de NC/Primero Canarias ha sido un reguero de egos, traiciones, transfuguismo, afán de permanecer al mando del partido a toda costa, ausencia de principios… Cunde el sálvese quien pueda, que viene a ser el seguir como sea con un cargo público que se surfea desde la ola de NC (ya marchitada) de 2015 y que ha llegado a su fin en la orilla de la playa. No dejan legado para las próximas generaciones. No concurre proyecto. Todo ha explosionado. Y la etapa de Morales en el Cabildo de Gran Canaria (2015-¿2027?) quedará para la posteridad como un paréntesis (un largo paréntesis) que (salvando las distancias) se estudiará como el paso de la UPC por el bastón de mando del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria a comienzos de la democracia. Este será el desenlace en 2027 de la izquierda canaria de antaño de la que Morales formaba parte, y otros (los que eran suyos también, Agüimes incluido) han decidido finiquitarlo.








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