
Gáldar vive sus fiestas mayores que serán las últimas de Teodoro Sosa como alcalde. Ayer, festividad de Santiago, se le vio al regidor con aroma de cierre y emoción contenida. En 2027 le toca pasar de nivel, vivir un examen político distinto al local en el que, de largo, ha destacado por las excelentes notas. Las mayorías
absolutas cosechadas en el Ayuntamiento de Gáldar no han sido solo notorias sino, encima, crecientes. La última, en 2023, es histórica e incontestable: obtuvo 19 de 21 ediles posibles. Sin embargo, 2027 requerirá mayores exigencias.
A estas alturas, aún no se ha esclarecido si Sosa optará por el Cabildo de Gran Canaria, donde el adiós (forzado) de Antonio Morales se antoja inevitable por los hechos consumados, salvo que NC acepte una martingala de ir juntos (los ya divorciados) que supondría su rendición y final irremediable, o irá al Parlamento de Canarias o a Madrid. El galdense se define como un político de gestión, no un legislador. Es capaz de dar caña en la tribuna del Congreso de los Diputados, siempre y cuando vaya acompañado de presupuesto y mando. Lo del escaño a secas, por muy rimbombante sea en la capital del reino, le sabe a poco.
Y se nota: Sosa está en su salsa yendo y viniendo varias veces por cada jornada de una localidad a otra. Le suele acompañar Juan Antonio Peña que, ambicionando un lógico doblete al Cabildo de Gran Canaria, necesita darse a conocer fuera de Telde. Peña sabe que, sea quien sea el cabeza de cartel a la Casa Palacio de Bravo Murillo de Primero Canarias/CC, el primer edil de la ciudad de los faycanes debe sumarse a la plancha cabildicia para ensanchar el proyecto. De hecho, Peña de un tiempo a esta parte frecuenta Gáldar para que el público del norte vaya conociéndolo.
Decidan lo que decidan de cara a 2027, Sosa pasa página y cede el testigo local. Tiene como reto ser el referente del nacionalismo en Gran Canaria. Y se le interpone como prueba a superar no quedar como el verdugo de Morales en la institución insular y tampoco ser un mero satélite de las élites de Tenerife. Por eso formar equipo con el teldense Peña y el agüimense Óscar Hernández le es fundamental en aras de ganar peso ante la CC santacrucera y lagunera. Si se hacen fuertes, vendrán años de vino y rosas. De lo contrario, quedarán como un mero anexo de CC. Este será el caballo de batalla en 2027. Y supondrá, a todas luces, otro nivel para Sosa. Una esfera con la que no basta con estar presente en todos los sitios, gestionar con la eficacia de un ingeniero y recordar los nombres de todo el vecindario. Requerirá de ideología y enfoque político tanto para el cabildo como para lo autonómico. Otra fase.








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