
No se confunda, estimada lectora o lector. Aunque el titular da pie a ello, no se trata de una crónica de sucesos. Ni siquiera estamos ante un secuestro tal como define la RAE esta palabra, dado que no me refiero al rapto o retención de una persona. Etimológicamente hablando, más bien escribiendo, en cambio, sí estamos ante un secuestro. El vocablo viene del latín sequestrare, que significa apartar, retirar o poner en depósito.![[Img #987847]](https://teldeactualidad.b-cdn.net/upload/images/08_2023/2053_luissocorroopinion.jpg)
Pues bien: un tercio de la plaza que está junto al parque infantil de la avenida de La Garita, literalmente pegada al yacimiento arqueológico de Los Melones, está apartada, retirada del uso público, o sea, secuestrada por la mercantil que ha comprado, renovado e impulsado el centro comercial El Barco. La metamorfosis integral de este negocio concluyó en el otoño del año pasado, sin embargo, la valla de la obra, como se aprecia en la foto que ilustra este artículo, continúa dividiendo la plaza, impidiendo a la ciudadanía disfrutar de un espacio público. Repito: Público.
El alcalde de Telde es cómplice de esta situación anómala, al menos por inacción. Les cuento. A mediados del pasado mes de enero, ante la evidencia de que las obras estaban terminadas, me puso en contacto con la alcaldía para saber la causa del ‘secuestro’ de una porción de plaza. Días después, exactamente el 22 de enero, la sociedad propietaria de El Barco, formado por tres respetables personas, comunican a la alcaldía que “las obras no estaban concluidas”; y se me traslada dicha información.
Sabía perfectamente que la promotora mentía. Tenía dos pruebas: la primera es que hacía varios meses que no se atisbaba trabajador alguno; la segunda, el cartel anunciando el alquiler de los locales. Obviamente, llamé, me informaron de los precios –carísimos por cierto- y me invitaron a conocer los locales. Con esta información, vuelvo a insistir ante la alcaldía. El 27 de enero recibo la siguiente respuesta vía whatsApp: “El alcalde me comenta que ha hablado directamente con Ángel Medina (de Cencosu) que están cerca de abrir y retirar la valla. Y le ha comentado directamente Medina que no ha terminado la obra”.
Así las cosas, ese mismo día, contacto con el señor Medina. Abro paréntesis (hay que poner en valor el esfuerzo inversor de este emprendedor y sus dos socios para transformar un mamotreto que se construyó hace unos 20 años y jamás se terminó; también que El Barco es un activo que revalorizará La Garita si algún día, claro, abre sus puertas, aunque temo que con los precios que piden de renta ….). Cierro paréntesis.
La conversación con Medina fue amable y franca. Reconoció, además de que la obra estaba terminada, que tenían dificultades para alquilar los locales y que el motivo de las vallas era proteger la fachada del inmueble y evitar posibles ocupaciones irregulares. Me dijo que en un par de meses esperaba sacar esas vallas de mierda de la plaza. Me comprometí a no escribir nada e informé, a través de un audio que conservo, al portavoz de la alcaldía de mi conversación con Medina.
El próximo 27 de julio se cumple exactamente medio año de mi última gestión al respecto –soy consciente de que con los problemas que tiene el municipio, este es un asunto menor-. Todo sigue igual. Medina no ha cumplido su palabra. Ni con el alcalde ni con un servidor.
El secuestro de la plaza de la avenida de La Garita continúa. Confío en que Juan Antonio Peña resuelva este despropósito ya. Que sea coherente con el lema de su nuevo aliado político, Primero Canarias. Alcalde, primero Telde. ¿O primero son los intereses de un empresario frente a los de la ciudadanía? En fin, veremos que pasa. Han transcurrido tres años de legislatura y todavía no tengo claro cuál es el proyecto de ciudad de los que mandan en la plaza de San Juan.
Luis Socorro es periodista.








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