
Se cumplen 50 años de la desaparición de Eduardo Moreno Bergaretxe (1950-¿1976?), conocido como ‘Pertur’. Su cadáver nunca ha sido encontrado y se desconoce qué fue del gerifalte de ETA político-militar (ETA-pm). La tesis que más runrunea fue que lo asesinaron sus propios conmilitones en un ajuste de cuentas. Esto es, viendo sus correligionarios que ‘Pertur’ estaba por que la banda terrorista abandonara las armas y abrazase la democracia y el carril parlamentario, el franquismo había decaído, el ala du
ra de ETA se quitó de en medio a alguien que pensaba y con criterio propio.
Los sectarismos, cualquier sectarismo en toda organización, precisa desterrar las luces para que impere su miseria y mezquindad ordinaria. También concurre la tesis de que ‘Pertur’ fue ajusticiado por la extrema derecha. Así y todo, no hay duda de que el paradero de ‘Pertur’ es uno de los misterios de la Transición.
Cuando se entra en una organización criminal o grupo terrorista se hace fácil pero la salida se antoja casi imposible. Una década después de ‘Pertur’ ETA asesina a su primera mujer dirigente: María Dolores González Katarain, alias ‘Yoyes’ (1954-1986). La mataron delante de su hijo de 3 años cuando estaban paseando por su pueblo tras el regreso de México y Francia por la vía de la reinserción formulada por el ‘felipismo’. Una situación indecorosa para ETA que no podían sostener por lo que representaba precisamente ‘Yoyes’ en su cosmos sociológico.
‘Pertur’ fue un ideólogo, referente que hoy escasea en las estructuras políticas, y el precursor de la rama de los 'polimilis' que acabarían fundando Euskadiko Ezkerra (EE). Con los años una parte importante de EE acabaría en el socialismo vasco. Otra se iría por otros lares al sostener que esa integración en lo que sería PSE-EE (en tiempos de Felipe González) supondría una renuncia al nacionalismo. Lo típico de cualquier partido cuando se desgaja.
A través de la figura de ‘Pertur’ se anudan diferentes claves del conflicto vasco. Hay que incardinarlo en un ciclo en el que, dictadura franquista mediante, ETA gozaba de cierto respaldo social en España. Era la ETA del atentado contra el almirante y presidente del Gobierno Luis Carrero Blanco (1973) y la balacera contra el policía y torturador Melitón Manzanas (1968)… Una visión que pronto, en los ochenta, se disipó.
Esclarecer el final de ‘Pertur’ es necesario y justo. A buen seguro, lo mataron los que en ETA quisieron, y así cumplieron, proseguir con el terrorismo a pesar de la democracia en ciernes. Esta laguna toca, si se pudiera, remediar cuanto antes para darle luz colectiva.









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