
La controversia por las actuaciones de la Concejalía de Parques y Jardines, que dirige Juan Francisco Artiles (Más por Telde), suma un nuevo capítulo. Cuando todavía persisten las críticas por las agresivas talas de cardones y árboles en la rotonda de El Roque y en un parterre del paseo marítimo de Melenara, vecinos de Taliarte han mostrado su indignación por la desaparición de una joven palmera canaria que presidía una pequeña rotonda de la calle Miramar y que, según aseguran, constituía un elemento muy querido e identificativo del barrio.
La actuación ha generado numerosas muestras de malestar entre residentes de la zona, que lamentan que el ejemplar haya sido cortado sin que, al menos de momento, se hayan dado explicaciones públicas sobre los motivos técnicos que justificaron la intervención.
"Era la única que quedaba y era un símbolo de aquella zona", explican vecinos del lugar, quienesn añaden que se encuentran "muy enfadados" por la desaparición del ejemplar y por la sensación de que este tipo de actuaciones se están repitiendo en distintos puntos del municipio.
Las imágenes facilitadas muestran el antes y el después de la intervención. Donde hasta hace unos días se alzaba la palmera, ahora únicamente permanecen el tocón del tronco y los restos del ejemplar depositados sobre la propia rotonda.
Una nueva actuación que alimenta la polémica
La tala se produce en un momento especialmente delicado para el área municipal de Parques y Jardines, después de las recientes críticas por la retirada de varios cardones y un laurel de Indias en el paseo de Melenara, así como por otras actuaciones sobre el patrimonio vegetal del municipio que han suscitado el rechazo de vecinos, colectivos ecologistas y formaciones políticas.
A estas protestas se han sumado en los últimos días las denuncias del ecologista Anselmo Marrero Tejera, quien cuestionó otra poda que calificó de "agresiva" sobre varios tarahales en Taliarte y reclamó una mayor transparencia en los criterios que siguen los responsables municipales para intervenir sobre el arbolado.
Los vecinos cuestionan la explicación ofrecida
El malestar vecinal se ha visto acrecentado por la explicación que, según residentes, ofrecieron los operarios que ejecutaron la tala. De acuerdo con estos testimonios, se les indicó que la intervención se llevó a cabo porque el cogollo de la palmera presentaba un mal estado y existía riesgo de caída.
Sin embargo, esta versión no convence a buena parte de los vecinos, que aseguran no haber apreciado signos externos que hicieran pensar que el ejemplar estuviera en una situación de riesgo inminente. "No nos creemos esa explicación", señalan algunos residentes consultados por TELDEACTUALIDAD, quienes consideran que la palmera aparentaba un buen estado y lamentan que no se haya optado por otras soluciones antes de proceder a su tala.
Precisamente por ello, reclaman al Ayuntamiento de Telde que haga público el informe técnico o fitosanitario que motivó la decisión, al entender que una actuación de este tipo sobre una palmera canaria, además de su valor paisajístico, debe estar suficientemente justificada desde el punto de vista técnico.

























podador | Jueves, 16 de Julio de 2026 a las 22:13:21 horas
Como ciudadano y podador profesional entiendo que una tala genere malestar, pero también creo que es importante escuchar las razones técnicas. Cuando una palmera está afectada por Thielaviopsis Paradoxa, el deterioro interno puede ser grave, aunque por fuera parezca sana, que es lo que creo de esta palmera, he talado unas cuantas por este motivo. Si en una inspección se confirma que su estabilidad está comprometida y el riesgo no se puede mitigar, la prioridad tiene que ser la seguridad de las personas. No se trata de falta de sensibilidad medioambiental, sino de prevenir un posible accidente. Todos queremos conservar nuestro patrimonio vegetal, pero hay situaciones en que mantener un ejemplar en pie implica un riesgo innecesario. Antes de criticar una tala, conviene conocer los motivos reales, porque en materia de seguridad, llegar tarde puede tener consecuencias irreversibles. A veces un podador acude solo a realizar una poda y es durante la intervención, al acceder a la copa o inspeccionar de cerca, cuando detecta daños internos u oquedades compatibles con una infección por Thielaviopsis Paradoxa. En ese momento, si el técnico comprueba que la estabilidad está comprometida y hay un riesgo real de colapso, la prioridad pasa de la poda a la protección de las personas. Así no es una decisión arbitraria, sino una actuación preventiva y responsable ante un riesgo no mitigable. Y entiendo que desde fuera pueda costar comprenderlo. Precisamente por eso conviene explicar que el mayor peligro de esta enfermedad es que puede avanzar sin síntomas visibles. Antes de criticar, recordemos que los profesionales tienen la responsabilidad de evitar daños. Ojalá nunca hubiera que talar, pero cuando la seguridad está en juego, actuar a tiempo es, simplemente, una
Accede para votar (0) (0) 1 Respuestas Accede para responder