Antonio Puente (izquierda), junto a José Alejandro Díaz / Jesús Ruiz MesaEl periodista, crítico literario y escritor Antonio Puente ofreció el pasado 1 de julio en la Casa Museo León y Castillo de Telde la conferencia El viajero inmóvil, dedicada a la vida, la obra y el pensamiento del escritor cubano José Lezama Lima, con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento.
El acto fue presentado por el director de la institución museística, José Alejandro Díaz, quien destacó la relación de la ponencia con la programación cultural del centro y con la dimensión atlántica de la literatura, así como los vínculos históricos de Fernando León y Castillo con Cuba.
Crónica de la conferencia
por Jesús Ruiz Mesa, colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD
Una nueva cita nos convoca a la conferencia del periodista, crítico literario, escritor Antonio Puente Reyespara rendir homenaje al escritor cubano José Lezama Lima (La Habana, 1910 -1976) conmemorando el 50 aniversario de su fallecimiento. Ponencia que con el título El viajero inmóvil, impartió el miércoles 1 de julio en la Casa Museo León y Castillo de Telde. Presentado por el director de la institución museística, José Alejandro Diáz Hernández que agradece la asistencia al público y bienvenido al ponente:
“Hoy estamos ante la figura de José Lezama Lima y de Antonio Puente siempre tienen un tirón y atraen público. Agradecer a Antonio Puente la propuesta de llevar a cabo esta conferencia en la Casa Museo León y Castillo porque desde el primer momento en que me llamó y me lo dijo, evidentemente tuve que decir que si por distintos motivos. El primer motivo por su nivel importante y es un privilegio contar con él y encaja muy bien en nuestra programación ya que el año pasado tuvimos un magnífico ciclo sobre la Literatura Atlántica y la perspectiva que dio Antonio Puente viene a casar perfectamente con lo que vamos a escuchar hoy. Por otra parte, porque a pesar que es un museo dedicado a los hermanos León y Castillo o que parece que está circunscrito a la política de don Fernando o a la ingeniería de don Juan, olvidamos que don Fernando León y Castillo escribió muy bien y tuvo una faceta, al igual que Lezama Lima, de editor. Uno de los editores más importantes en las revistas que se publicaron a mediados del siglo XIX y tuvo relación con los escritores más importantes de ese momento como Benito Pérez Galdós, como la revista España publicación importante.
La vinculación más directa sería que Fernando León y Castillo fue ministro de ultramar y durante su periodo gestionó las colonias españolas, entre ellas Cuba. La historiografía le ha dado importancia a este período, pero no todo el que debía porque se realizaron importantes por parte de León y Castillo y su vinculación con la isla de Cuba, en un caso muy específico como era la abolición de la esclavitud. Hay correspondencia muy interesante que se conserva en el Museo Canario en las cuales él gestiona conseguir que se materialice esta acción.
Él hablará de esta Cuba colonial o postcolonial y cómo vive Lezama Lima en sus primeros tiempos, por lo que la vinculación es directa con la Casa Museo y los objetivos de la misma. Antonio Puente natural de Las Palmas de Gran Canaria, estudió Sociología y Ciencias de la Información, en la Universidad Complutense de Madrid, y Diplomas de Estudios Avanzados por la UNED y ha formado parte de importantes gabinetes de prensa en 1992-93 y fue director de Comunicación de la Fundación de Arte y Pensamiento Martín Chirino. Doctor en Islas Atlánticas por las Universidades de La Laguna, de Las Palmas de Gran Canaria, Azores y Madeira. Ha desarrollado una amplia labor crítica y periodística en medios como El independiente, El Sol, El País, Diario 19, ABC o La Razón, en La Provincia o El Día. Ha intervenido en congresos, encuentros literarios. Muchas gracias”.
Puente, periodista, poeta y ensayista, autor de poesía, ha publicado Contrazul o el mar liquida su comercio (1994), finalista del premio internacional Ciudad de Las Palmas; Agua por señas (2007), en la colección Atlántica de Ediciones Idea; Sofá de arena (2008), premio Pedro García Cabrera, y Ojos de garza, en Mercurio editorial (2015). Sus versos aparecen en diversas antologías y en el libro colectivo La fiesta innombrable (Baile del Sol). Autor de numerosos ensayos, entre ellos De una poética de la escisión. Domingo Rivero en su ‘oficina del mar’, en Mercurio editorial (2016) Isla militante. El testamento insular de Shakespeare y Cervantes (2018) La memoria esculpida (2019) o publicados en libros de varios autores, Poesía y posmodernidad. Crítica de la razón comunicativa. El bestiario en la poesía canaria o Metáforas de la insularidad.
Antonio Puente en su extensa y bien documentada ponencia desglosa palmo a palmo la biografía y obra de Lezama, abordando, además, la crítica, opinión y reflexión no sólo propia del personaje de Lezama Lima, sino de los grandes de la literatura hispanoamericana:
“Para Lezama solo lo difícil es estimulante, escribe al principio de La Expresión americana, separa a quienes quieren leerlo y a quienes no. Lezama lo tiene todo, es un polígrafo, poeta fundamentalmente, narrador de Paradiso, crítico literario, crítico de arte, de música, crítico de danza de los primeros en elogiar con su verbo barroco a una joven Alicia Alonso. Hay dos vertientes, Lezama como teórico de la literatura, y como teórico de la insularidad. Cuando publica su novela Paradiso es secuestrada por el gobierno cubano sobre todo por el capítulo 8 sobre la homosexualidad y no se volvió a publicar hasta el año 1991 y él muere en 1976. Dirigió la revista Orígenes, una de las revistas más importantes sobre la literatura cubana.
Decía Cortazar que a Lezama tenemos que leerlo como cuando subimos a un avión sin importarnos de que color tiene los ojos el piloto, con esa confianza, a Lezama hay que degustarlo más que leerlo. Nadie ha tratado la insularidad atlántica como Lezama, con muchos puntos en común y relacionados con Canarias como si hablara de nosotros. En Madeira el poeta Herberto Helder ofrece una definición del hombre contemporáneo insular atlántico que sería del gusto de todos, de Lezama, de Espinosa, de Pedro García Cabrera y del gusto nuestro: Llevamos la vida acrobática y centrífuga de un políglota que busca la unidad improbable y se descentraliza y existe en estado de orden.
Se habla de una función común entre las culturas insulares atlánticas y una suerte de pathos, pasión compartida que se cifra en el origen común de una cadencia, la remota sensación de los habitantes de un lado y otro del océano de que fuimos soñados todos de una vez y con algún objetivo común que jamás hemos descubierto. Del gusto de Lezama sería lo que dice James Joyce como del ideario del insular: Silencio, destierro y astucia. Los cubanos lo viven mucho así.
Qué es El viajero inmóvil en Lezama, se lo aplica al escritor o creador artístico o literario que viaja mentalmente desde el recogimiento máximo, y él lo aplica a su propia biografía. Lezama solo salió dos veces de La Habana desde la intimidad de su casa y familia y dice: El más espléndido de los viajes, es el que uno puede intentar por los corredores de su casa. Él por circunstancias personales no le gustaba viajar. Lezama dice, además, no hay nada más absurdo que pasarse una tarde mirando un punto en la pared, pero no hay nada más heroico que pasarte la vida entera mirando ese mismo punto de la pared. Lezama en su gran humildad dice: Lo esencial del hombre es su soledad y la sombra que va proyectando en el muro, lo importante en la obra del creador es el flechazo, el trayecto de la flecha y no el blanco.
Su padre José María Lezama coronel del ejército de la hornada de la independencia fue el primer director del Castillo del Morro, muere a los 33 años de una gripe cuando Lezama Lima tiene 9 años, su abuelo vasco por parte materna y abuela cubana. Su madre Rosa Lima muy culta de la burguesía cubana, nieta de sevillano y cubana. Su unión con la familia es total y piensa que un hombre empieza a hacerse viejo cuando fallece su madre. Él vive con su abuela, su madre, su hermana y con la criada, vive un matriarcado, doña Augusta en la novela Paradiso, prepara un menú. Es un caso típico de añoranza de la vida colonial viviendo de lujo, pero al mismo tiempo a favor de la independencia cubana.
El historiador y ensayista cubano, Moreno Fraginals dice que gracias a las mujeres ocurrió la independencia cubana, el 90% de los hombres en el año 1868, cuando empieza la guerra de los diez años, aprovechando que en España está La Gloriosa, España en crisis, y en esa época el 90% de los hombres de la colonia española, casados con cubanas, y en Lezama hay esa mezcla que le suponen dudas. Octavio Paz opina que siempre se alimentó del caldo criollo. Estaba naciendo la independencia para llegar a Fidel Castro en el 1959. Una de las características aportadas por Lezama Lima con el paraguas del Atlántico es la escatología y el sentido del humor, el chisme, anecdotario, cuentos, etc, se incluye en el panorama literario que se desarrolla en otros escritores atlánticos.
Lezama Lima utiliza términos cultos, escribe 25 años después del novelista y ensayista francés, Marcel Proust autor de la novela, En busca del tiempo perdido, o del irlandés Joyce en su Ulises, que son libros con los que se podía emparentar. Es la búsqueda del libro absoluto como Paradiso. Utiliza el ocultismo con una ironía buscada. Cuando sale en el 66 el libro secuestrado por el capítulo 8 que trata la homosexualidad y, además, católico en el régimen castrista ya está estigmatizado. Dos factores importantes en la expresión y estructuras literarias como la disgresión, sin jerarquías de expresión y la otra, la preminencia, la hegemonía de la geografía sobre la historia, -somos geografía sin tiempo, sin historia-. La poesía es lo único que va en auxilio de sus enemigos, todo género que cultivo pasa por el desaliento poético. Critica la tendencia vulgar a no leer más que aquello que todo el mundo podría escribir. -La poesía es la única prueba de la existencia del hombre-.
Puente acude en su ponencia a numerosas críticas, ensayos y reflexiones de otros autores, escritores, poetas, exegetas de la biografía y obra de Lezama Lima. Cortazar ya habla maravillas de Lezama defendiendo al lector activo. Hay dos enseñanzas en su obra de teoría literaria: Metapoesía e intertextualidad. No hay un solo poema de Lezama donde no solo hable de la poesía al mismo tiempo que de otra cosa; Lento es el paso del asno en el abismo. Todo pasó cuando ya pasó, aplicable a diferentes motivos de la existencialidad. Hay genialidad en la dualidad de Lezama. El ensayista, crítico cubano, Cintio Viter, dice que es el contemporáneo de lo primigenio. Manuel Padorno dice que el atlántico es un mar presocrático, lo suscribiría Lezama, se puede decir que también es coetáneo de todas las épocas.
Y frente al barroquismo, crítica que se le tilde de neobarroco, como lo son otros, es un esquema occidental, mediterráneo, no puedo ser neobarroco porque el barroquismo en las islas atlánticas es una actitud vital que no desaparece jamás. Mientras que el barroquismo atlántico caribeño, busca esclarecer lo oscuro, en referencia a Sor Juana Inés de la Cruz, el barroquismo peninsular busca oscurecer lo claro, y Quevedo como ejemplo, como un divertimento cortesano y no un método de conocimiento. El poeta guatemalteco Luis Cardoza y Aragón dice que Lezama no es barroco, tiene un naturalismo onírico, no escribía como hablaba sino como soñaba.
La paradoja de Lezama, dice Luis Cardoza y Aragón, reside en que su barroco es concisión y pulcritud, es hoy un escritor anticuado, pero sin duda no lo será mañana. Defiende la intertextualidad, tiene todas las influencias, las influencias no son de causas que engendran efectos, sino de efectos que iluminan causas, le da un giro y dota al verbo de memoria carnal y por ahí es por donde aparece la parte de teórico de la insularidad atlántica. Que para Lezama que posee un saber distinto, un saber otro, habla del eros cognoscentes, no conocemos a través de la razón instrumental, conocemos a través de aquello que nos apasiona eróticamente, que nos erotiza en el sentido más neto de la palabra es lo que aprendemos, y considera que la insularidad funciona a través de esto. Benitez Rojo el cubano exiliado autor de la Isla que se repite habla de los relatos cangrejos, ir para atrás en el saber sensorial y no el racional.
Lezama es tan contradictorio que dice: voy a construir un sistema poético y dice toma mi escritura que es una suma de poquedades, consiguiendo lo total por desbordamiento. Se inventa el concepto de las eras imaginarias, como Pascaliano que era y dice: Como la verdadera naturaleza se ha perdido, todo puede ser ya naturaleza, así que todo es natural a nivel literario, sin distinciones-. Lezama escribe una metáfora que avanza hacia una imagen final que se instaura en la poesía y se vuelve revelación entendida como liberación. Para Lezama lo importante son las imágenes, la imagen verbal, que en su tiempo eran más sagradas.
Las eras imaginarias para Lezama son arquetipos que nos influyen y los avatares históricos si fueran racionales todo funcionaría mejor; habla del mundo griego, egipcio, de civilizaciones que nos marcan mucho, mil veces más que un avatar histórico. Discursos que entonces mareaban a los castristas. Él saluda a la revolución cuando llega, tomado como avatar histórico y al poco tiempo se va desencantando. El concepto de lo súbito, repentino, tiene relación con María Zambrano y Juan Ramón Jiménez. Lezama expresa: El ejercicio de la poesía es la búsqueda verbal de la finalidad desconocida.
Y el concepto principal de Lezama Lima es la Vivencia oblicua o tangencial, después de todo lo dicho, es mucho más importante en nuestra memoria, aquellas vivencias que hemos querido, oblicuas, tangenciales, no en el centro sino lo que va por los bordes y con dos experiencias distintas, las causalidades no tienen una causalidad lineal. En el capítulo 7 escribió un menú que solía preparar su abuela, doña Augusta, y lo describe muy bien. El joven Saulo, hijo de Antonio Puente pone su voz en la lectura el menú clásico cubano que preparaba su abuela y no solo gastronómico en su variedad sino con el afán de entablar sobremesa, conversación fumándose un puro habano”.
Como apuntes finales Antonio Puente expresa que se aficionó y entusiasmó con Lezama gracias a los Padorno, con don Manuel primero y luego con don Eugenio, los hermanos Padorno, con quienes empezó a aprender que le contagiaron de Lezama, ambos eran muy Lezamianos, y con lo distintas que son sus poéticas que es lo que dice Lezama, la poesía es un caracol nocturno en un rectángulo de agua. Lezama cuando empieza a ser famoso fuera de Cuba ya cae en el ostracismo como Bibliotecario en La Habana fallece a los 66 años. La humildad de Lezama hace que ante la poesía declare cuando le preguntan cuál es la misión de la literatura: Quitarle horas al sueño y profundizar el sueño. Del mismo modo que desde Lucrecio y Virgilio hasta Dante estuvo la humanidad carente de un verdadero gran poeta, el hombre de hoy está exhausto y tardará por lo menos cuatro siglos más en volverse a llenar de nuevos cantos y fervor. Él se excluye como gran poeta. Y el ser humano es un ser dubitativo”.
Finaliza la ponencia con una rueda de preguntas que Antonio Puente esclarece en este encuentro con José Lezama Lima, por su conocimiento y experiencia cultural, periodística e investigadora, nos ha guiado por otros rumbos navegando por el extenso atlántico geográfico, insular, literario, para conocer mejor la literatura de los grandes creadores de ambas orillas que ya preparó el camino desde los anteriores seminarios para ir escudriñando las biografías, pensamiento y obra de grandes como el cubano José Lezama Lima. Enhorabuena. Gracias.










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