
Teodoro Sosa sabe que logrará escaño por la circunscripción de Las Palmas sin problema en caso de adelantarse las elecciones generales. Hace tiempo que el horizonte de posibles se le ha abierto al galdense, si bien lo hace más a él (y a Óscar Hernández) que a los que se embaucaron a modo colectivo en Primero Canarias. ![[Img #1059858]](https://teldeactualidad.com/upload/images/03_2026/2748_foto-columna-1.jpg)
Con presencia en Madrid, Sosa hará y deshará como le apetezca. Se tornará en el referente empresarial con el que contactar para defender lo que se tercie en la capital del Reino. Y entiende, con razón, que ese paraguas la permitirá ensanchar su marca. Por eso a Primero Canarias le interesa que los comicios generales sean antes del cuarto domingo de mayo de 2027: cita con las urnas locales, cabildicias y autonómicas. Razón: con acta en la Cámara Baja, Sosa tendrá más que media campaña electoral hecha de cara a los intereses municipales del partido por estrenar, unido de una forma u otra a CC.
Así las cosas, a Sosa le interesa que Pedro Sánchez caiga cuanto antes. En puridad, no dejaría de ser un efecto más de las repercusiones que tendrá su movimiento político en Gran Canaria. No solo diezma a NC y finiquita a Antonio Morales sino que el PSOE quedará destartalado en la isla capitalina. ¿Con quién podrá pactar Carolina Darias? ¿Qué pintarán los socialistas en la Casa Palacio de Bravo Murillo el próximo mandato?
Si va a Madrid, si el cronograma le viene rodado al galdense, Sosa se hará notar y tendrá repercusión. No se ceñirá a ser un diputado más. Para entendernos, tendrá una onda expansiva similar a la que tuvo Ana Oramas. Y Fernando Clavijo estará encantado pues tendrá su ariete en la política estatal. Evidentemente, las consecuencias son numerosas y, de ahí, las prisas desde esta parte del nacionalismo por ver devastarse al ‘sanchismo’. Cuanto más se atrinchere Sánchez en La Moncloa, limita la capacidad de acción inicial de Primero Canarias.
El único escollo considerable que tiene Sosa por delante es no quedar retratado como el verdugo de Morales en el Cabildo de Gran Canaria. Los compromisos adquiridos con CC ya imperan y el modelo de ‘ecoisla’ pasó al baúl de los recuerdos. El tránsito de la salida de Morales de la Casa Palacio de Bravo Murillo es la incógnita máxima por despejar y, en función de cómo se haga, incidirá o no en la agenda política.
Será paradójico que dentro de un año el coche oficial cabildicio deje de acudir al casco de Agüimes a recoger al presidente Morales y otro vehículo con chófer y cristales traseros tintados, titularidad del Gobierno de Canarias, vaya a la playa de Arinaga a esperar al consejero Hernández. Sosa lo quiere con cartera junto a Clavijo. Y nadie podía ofrecerle semejante subidón al (aún) alcalde del sureste. Cosas de la política.










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