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Sábado, 04 de Julio de 2026

Actualizada Sábado, 04 de Julio de 2026 a las 14:53:03 horas

Opinión

Del armamentismo europeo a la neutralidad canaria

Reflexión de Román Rodríguez, de Nueva Canarias-BC

ROMÁN RODRÍGUEZ Sábado, 04 de Julio de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Sábado, 04 de Julio de 2026 a las 13:25:30 horas

En el mundo se abrieron muchas esperanzas en una paz duradera tras el desastre que supuso la Segunda Guerra Mundial, la pérdida de millones de vidas y la destrucción que causó. Se crearon las Naciones Unidas en el intento de construir un foro decisivo para mantener la paz y la seguridad internacional. Pero desde entonces ha habido numerosos conflictos bélicos y se violentó con frecuencia la legalidad internacional, como vimos en la ilegal e inmoral guerra de Irak, impulsada por Bush con la colaboración de Blair y Aznar. O más recientemente, con la invasión de Ucrania, el genocidio de Israel en Palestina o los ataques militares, otra vez sin ninguna cobertura legal, de Trump a Irán o los de Israel al Líbano.

 

Hay asuntos recientes que resultan muy preocupantes y que confirman que los países europeos de la OTAN y de la Unión Europea siguen su escalada militarista de rearme y de confrontación con Rusia, con mucha más beligerancia que Estados Unidos, más preocupado en la guerra contra Irán o en contener la cada vez mayor influencia de China en el mundo. Tal y como está planteado, el respaldo europeo a Ucrania supone una implicación directa en la guerra con apoyo económico, entrega de misiles y drones, en inteligencia y en dirección satelital de los ataques en el interior de Rusia, incluyendo bombardeos en Moscú; y atravesando para ello territorio de países de la OTAN, como los países bálticos.

 

En ese marco se produce la entrada de Finlandia en la OTAN, rompiendo una neutralidad histórica desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Y, además, Helsinki decide autorizar el tránsito y almacenamiento de armas nucleares en su territorio, frontera directa con Rusia. Rompiendo también un consenso desde el inicio de la guerra fría de no instalación de armas nucleares en ese país.

 

A esto se unen las numerosas voces que en Alemania reclaman no solo un potente rearme de su ejército (hasta ahora limitado por su responsabilidad en el origen de la IIª Guerra Mundial) sino incluso que puedan disponer de armas nucleares, además de recuperar el servicio militar. Recordemos la crisis que se generó en 1962 cuando Cuba inició en su territorio la instalación de armas nucleares de la Unión Soviética y la reacción de Estados Unidos para que las retiraran, que situó a las dos potencias al borde del conflicto nuclear. Nadie quiere armas nucleares apuntándole a escasa distancia de casa.

 

Escalada militar

El militarismo se impone en Europa sin contar con la opinión de su ciudadanía. Impulsado por dirigentes con escasa popularidad en sus países. Como el dimitido primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer. O Merz y Macron. También por la dirección de la Comisión Europea encabezada por Úrsula von der Leyen, con continuas alusiones a preparar la guerra contra Rusia, y por la Alta representante de Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Kaja Kallas, rusófoba militante, que defiende que con Rusia no hay que negociar.

 

El anunciado rearme europeo se va a hacer reduciendo los derechos y servicios públicos del importante estado del bienestar porque no hay recursos para atender todo, especialmente si se apuesta por dedicar el 5% del PIB a gasto militar. Alemania ya está haciendo estos recortes. Estas decisiones de la Europa occidental, van en sentido contrario a la política desarrollada desde 1991, tras la disolución de la URSS, por los cancilleres alemanes Helmut Kohl (CDU), Gerhard Schröder (SPD) y  Angela Merkel (CDU) para atraer a Rusia a Europa y consolidar la paz y la seguridad a través de la integración  económica, como se hizo creando  la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, en 1951, fundamentalmente entre Francia y Alemania Occidental, enemigos militares durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, origen de la actual UE.

 

Hay que recordar que la creciente preocupación por la defensa y la seguridad se plasma en el Plan Rearmar Europa/Preparación 2030 (800.000 millones de euros, de los que 150.000 puede ser deuda mutualizada y el resto debe aportarlo cada Estado). Autorizando además a los estados para aplicar la Cláusula de salvaguarda para no tener que cumplir con la regla de limitación del gasto para el caso de “seguridad y defensa”. Abordar esas prioridades llevará a la reducción de las dos grandes partidas de gasto tradicionales de la UE: las políticas de cohesión (fondos estructurales y de inversión) y la Política Agraria Común (PAC). Partidas que impactan decididamente en la calidad de vida de las ciudadanas y ciudadanos europeos. Según el Instituto Elcano, estas políticas tradicionales “pasarán de suponer dos tercios del total, como ha sido el caso durante décadas, a un 43%”.

 

Las distintas medidas y sanciones adoptadas por Europa Occidental y EEUU han llevado a Rusia a que abandone su interés económico por Europa y lo dirija a su integración con las economías de Asia, especialmente con China, un país con un PIB de unos 18 billones de euros, igual que el de toda la UE. Ahora vende sus productos petrolíferos a China e India, entre otros, y ha desarrollado nuevas líneas de comercio preferentemente con ellos. Un mercado de 2.900 millones de habitantes, solo los dos países citados, frente a los 450 millones de la UE. 

 

Seguridad compartida frente a riesgo nuclear

Aunque Rusia sea económicamente mucho más débil que la UE en términos de PIB e incluso que varios países europeos tomados por separado, no quiere decir que militarmente no sea mucho más fuerte, tanto en fuerzas y armamento convencional como en armamento nuclear. En una situación que Rusia vive como una guerra “existencial” contra su territorio, despreciar el uso de armas nucleares tácticas primero y luego estratégicas, es una temeridad porque sería un error histórico de devastadoras consecuencias para Europa occidental y me atrevería a decir que para el mundo, si finalmente también participase Estados Unidos en una posible contienda.

 

Creo que las élites que dirigen hoy Europa occidental deben reflexionar y evitar seguir tensando la cuerda. Buscar soluciones dialogadas de la guerra de Ucrania y no seguir alimentando una guerra para debilitar a Rusia porque es más cómodo, aunque completamente inmoral y de consecuencias imprevisibles, hacer la guerra por delegación cuando los muertos no los ponen los europeos, sino los que mueren son los ucranianos y los rusos, más de medio millón hasta ahora según el Centro de Estudios Estratégicos internacionales.

 

En ese sentido, es interesante la propuesta de Vicenç Fisas, analista sobre conflictos y procesos de paz, doctor en Estudios sobre Paz por la Universidad de Bradford (Reino Unido) de “volver al pensamiento de seguridad en común y seguridad compartida”, que se aleja de la inevitabilidad de la confrontación y la guerra. Señalando, en un artículo publicado por la revista Galde, “lo que significa entablar un diálogo OTAN-Rusia para pensar un nuevo esquema de seguridad en Europa, totalmente inclusivo e inspirado en el concepto de la seguridad compartida, donde nadie es el perpetuo enemigo, sino el diferente y singular, y donde todos puedan aportar seguridad a los demás”.

 

Estatuto de autonomía, Estatuto de neutralidad

En el artículo 1 de nuestro Estatuto de 2018 se apunta a la contribución de Canarias “a la cooperación y a la paz entre los pueblos, así como a un orden internacional justo, en el marco constitucional y estatutario”. Y en el 37.11 se establece como principio rector “la promoción de Canarias como plataforma de paz y solidaridad”.

 

NC-bc rechazó en su VI Congreso Nacional que los estados europeos gasten el 5% del PIB en defensa. Por lo irracional de la propuesta armamentística y por sus terribles consecuencias en el recorte de las políticas sociales. Como señala, José Enrique de Ayala, general de Brigada retirado, y miembro del Consejo Asesor del Observatorio de Política Exterior, del Consejo de Asuntos Europeos y del Consejo de Seguridad y Defensa de la Fundación Alternativas, “la propuesta de rearmar Europa lanzada por la Comisión Europea es injustificable. Primero porque sus cifras son desmesuradas. Y, sobre todo, porque no corresponde a un estudio de amenazas, vulnerabilidades, y necesidades que dé lugar a un plan coordinado y eficaz. No se sabe por qué ni cómo ni para qué es necesario ese enorme aumento del gasto”.

 

Esta priorización del gasto militar plantea interrogantes sobre la verdadera seguridad, especialmente para un archipiélago cuya estabilidad económica y social depende de la paz y la cooperación. En lugar de alimentar una espiral armamentista, la UE debería enfocarse en abordar desafíos como el cambio climático, la desigualdad y la cooperación internacional, que son fundamentales para la seguridad a largo plazo de las RUP y de la Unión en su conjunto.

 

Somos conscientes de que los desafíos a los que nos enfrentamos pueden exacerbarse en situaciones de conflicto, interrumpiendo el suministro de bienes esenciales, afectando el turismo y dificultando el desarrollo sostenible. Por todo ello, consideramos que el Estatuto de Neutralidad podría proporcionar una capa adicional de protección, permitiendo a Canarias mantener su estabilidad económica y social en tiempos de guerra.

 

Hay que trabajar para la paz, el entendimiento entre los pueblos y la cooperación internacional. Y no, como hoy hacen los dirigentes europeos, para rearmarse y aceptar como inevitables la guerra y la muerte de millones de personas. Hay que revitalizar las organizaciones internacionales y el cumplimiento de la legalidad. Hay que contribuir a la mejora de las condiciones de vida de la gente en todos los lugares del planeta y no detraer multimillonarios recursos de la educación, la sanidad o los servicios sociales para destinarlos a armamento. Hay que evitar repetir los errores del pasado que causaron tanta destrucción, sufrimiento y muerte, que hoy se multiplicarían por el añadido riesgo de una confrontación nuclear.

 

Román Rodríguez es secretario nacional de Estrategia, Programas y Formación de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-BC).

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