
La historia de la lucha canaria también se ha escrito con nombre de mujer, aunque durante demasiado tiempo permaneciera relegada al olvido. Esa es la principal reivindicación que plantea Raquel Perdomo Peña en la entrevista concedida al programa La Alameda, de TELDEACTUALIDAD PODCAST, donde profundiza en el contenido de su libro Hazañas silenciadas. El legado indomable de las mujeres en la lucha canaria, una obra fruto de años de investigación destinada a recuperar la memoria de las pioneras de este deporte autóctono.
Madre de las luchadoras Estefanía, María y Olivia Ramírez Perdomo, exsecretaria del Club Adargoma San José, impulsora del primer equipo femenino del club y cofundadora del colectivo Mujeres en la Lucha, Perdomo explica que su trabajo nace de una inquietud personal al descubrir fotografías de mujeres entrenando en los años setenta, una realidad prácticamente desconocida incluso dentro del propio mundo de la lucha canaria.
"Lo que no se nombra acaba desapareciendo"
Uno de los mensajes centrales de la entrevista gira en torno a la necesidad de preservar la memoria histórica de las primeras luchadoras. Perdomo recuerda una frase que resume el espíritu de su investigación: "Lo que no se nombra se olvida y lo que se olvida se muere".
A su juicio, la historia de muchas de aquellas mujeres prácticamente había desaparecido de los archivos oficiales. Por ello decidió iniciar una labor de investigación que la llevó a consultar museos, archivos históricos, documentación federativa y a entrevistar personalmente a muchas de las protagonistas de aquella etapa.
Reconoce que al principio encontró cierta desconfianza."Pensaban que iba a pasar como otras veces, que alguien recogería el material y nunca volverían a saber de él", explica. Sin embargo, cuando les entregó el libro terminado comprobó la emoción con la que aquellas pioneras recibieron un reconocimiento que llevaban décadas esperando.
Una fotografía que terminó convirtiéndose en un libro
La autora relata que todo comenzó de forma casi casual.Mientras colaboraba en la creación del primer museo de lucha canaria de Gran Canaria, en el Club Adargoma, observó varias fotografías antiguas donde aparecían mujeres entrenando junto a hombres.
Aquellas imágenes despertaron su curiosidad.¿Cómo era posible que en una época en la que muchas mujeres necesitaban autorización incluso para obtener el carné de conducir existieran equipos femeninos de lucha?
La respuesta fue el inicio de una investigación que acabaría revelando la existencia de clubes pioneros como el Grupo Tirma y el Guayadeque, primeros equipos femeninos federados de Canarias durante los años setenta.
Historias sorprendentes rescatadas del olvido
Entre los numerosos relatos recopilados figura el de Juana de Tacande, una joven palmera del siglo XIX que fue disfrazada de hombre por un familiar para participar en un desafío de lucha.
Perdomo la define como "la Mulán de la lucha canaria", símbolo de tantas mujeres obligadas durante generaciones a ocultar su identidad para poder practicar un deporte reservado socialmente a los hombres.
La investigadora recuerda igualmente el caso de Ana Rodríguez Franco, hermana del histórico luchador Faro de Maspalomas, quien entrenaba en secreto con él y, según confesó el propio deportista, era una rival extremadamente difícil de vencer.
Canarias, pionera en igualdad de premios
Otro de los aspectos destacados de la conversación es el papel desempeñado por Canarias en la igualdad dentro del deporte tradicional.
Perdomo recuerda que la reivindicación de varias luchadoras permitió que los premios económicos de las competiciones dejaran de discriminar por razón de sexo.
Hasta entonces los campeones masculinos recibían cantidades muy superiores a las de las mujeres.
Tras aquella reclamación, los premios pasaron a equipararse, convirtiendo a Canarias en una referencia en materia de igualdad dentro de las modalidades de lucha tradicional.
Telde también forma parte de esa historia
La autora dedica un espacio especial a Telde, municipio que albergó equipos históricos como el Acaimo y el Castro Morales.
Considera que actualmente la lucha femenina atraviesa un buen momento en Gran Canaria, con numerosas categorías y una mayor implantación en los clubes.
Destaca además el impulso del Cabildo de Gran Canaria, que condiciona parte de las ayudas a que las entidades deportivas cuenten también con equipos femeninos.No obstante, insiste en que todavía queda mucho camino por recorrer para lograr una igualdad real.
"La igualdad también se conquista llenando los terreros"
Perdomo sostiene que el futuro depende también del compromiso de las propias deportistas.Considera que la lucha femenina debe ganar mayor visibilidad, mejorar su nivel competitivo y atraer más público para situarse definitivamente al mismo nivel que la masculina.
"La igualdad también hay que conquistarla", afirma durante la entrevista, convencida de que el crecimiento del deporte pasa por llenar los terreros y seguir demostrando el nivel técnico que ya poseen muchas luchadoras.
Una investigación con un marcado carácter solidario
La publicación tiene además un importante componente benéfico.Todo lo recaudado con la venta del libro y del cuento infantil Juana, la de Tacande. La fuerza que nace del corazón se destina a la Asociación Española Contra el Cáncer y a la Fundación de Fibrosis Quística.
Perdomo explica que esta decisión nace de una experiencia muy personal, ya que su hija Olivia lucha contra un linfoma de Hodgkin.
"Es solo un pequeño granito de arena", señala emocionada, "pero quería agradecer el apoyo que reciben tantas familias en momentos tan difíciles".
Con Hazañas silenciadas, Raquel Perdomo no solo reconstruye una parte desconocida de la historia deportiva de Canarias, sino que devuelve el protagonismo a decenas de mujeres cuya contribución permanecía prácticamente olvidada, reivindicando que el legado de la lucha canaria también lleva nombre femenino.











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