Comencemos el presente artículo citando a la profesora de psiquiatría Verónica O`Keane, profesora del Trinity College de Dublin, Irlanda. Esta experta en todo lo que tiene que ver con la mente humana publicó en Siruela, 2021, un interesantísimo tratado en el que nos explica con toda suerte de detalles cómo construimos los recuerdos y cómo los recuerdos nos construyen, bajo el acertado título El bazar de la memoria.
Una vez, hace ya algún tiempo, coincidí en la sede de La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria con el por entonces, Cronista Oficial de la Real Ciudad de Santiago de Los Caballeros de Gáldar y también de la Isla de Gran Canaria, Martín Moreno (Periodista, dramaturgo, director y actor de teatro y cine, así como elocuente conferenciante). En esa ocasión, como en tandas otras, el joven colega que era yo, sentí la necesidad de felicitarle por una extensa y docta crónica social, ambientada en la capital grancanaria de la segunda mitad del siglo XIX. En ella proyectó tal cúmulo de detalles, que hasta el lector más inexperto podría hacerse una exacta visión , cuasi cinematográfica de todo lo allí relatado. ¡Enhorabuena querido amigo.! De nuevo, ha vuelto a sorprender a sus lectores, que de sobra sabemos son legión! (Entre ellos mi querida y siembre recordada Carmensa de Lara Vega, mi suegra. Quien esperaba anhelante todo lo que salía de la pluma del autor galdense).
¿Por qué, señor González? A lo que contesté: ¿De verdad tendré que explicárselo? Mi muy estimado y siempre admirado Martín. Su artículo es una verdadera obra de ingeniería mental, pues de forma milimétrica, nos presenta el tiempo pasado de tal manera que al leerlo ciertamente nos sentimos participes del mismo. Y ahora yo me atrevo a preguntarle ¿Cómo es capaz usted de tal proeza memorística? ¿Será fruto de sus habilidades fotográficas y cinematográficas? Me hace pensar que su particular ojo visor le permite no dejar atrás ningún detalle por nimio que pudiera parecer al común de los mortales. Él, con aquella socarronería que le caracterizaba me contestó: ¡Caballero! Igual no sucedió exactamente como yo lo he relatado, pero… ¿No es verdad que ha quedado muy bonito? Para entonces lanzarme a bocajarro una más que estrepitosa carcajada.
Todo lo dicho hasta ahora sólo viene a reafirmar lo manifestado en un principio por la doctora O`Keane.
Luis Buñuel por su parte, en Mi último suspiro, dejó dicho Nuestra memoria es nuestra coherencia, nuestra razón, nuestros sentimientos, incluso nuestra acción… sin ella no somos nada.
Yo mismo he sido testigo de varios momentos históricos que al ser relatados por el periodista o cronista de turno, he notado notables diferencias, entre lo sucedido y lo relatado.
Recuerdo a un magnífico orador insular, especializado en nuestra Historia local, que aludía con cierta asiduidad a una circunstancia biográfica de un excelso poeta . cada vez que lo hacía sin modificar para nada el hecho en sí, lo iba adornando de tal forma y manera que de una simple anécdota pasaba a una gran epopeya. Somos deudores de nuestra memoria y ésta, aunque aparentemente sea firme y segura, nos está jugando continuamente pasadas. Ya no es el niño pequeño que abochorna a sus padres, católicos de pro, relatando que estuvo presente en la boda religiosa de los mismos, hecho éste incomprensible , ya que sus padres llevaban casados diez años y el niño hacía unos meses que había cumplido cinco años. Los políticos se llevarían la copa y la corona de laurel como máximos exponentes de la tergiversación de lo que les aconteció en tiempos pretéritos, sean éstos del pasado más o menos remoto o de ayer mismo.
Los cronistas en general y también los llamados históricos, siempre hemos sido tildados de algo fantasiosos o como mínimo de arrimar las ascuas a nuestras particulares sardinas. Echar una vista a los calificados Cronistas de Reyes y también a los de Guerras, es descubrir cómo no en pocos casos, sen hace hagiografías para ensalzar sobremanera las más viles actuaciones de los principales protagonistas de la Historia.
Hoy en día a este trueque de mentira por verdad, se le ha querido blanquear con un termino anglosajón, más que manoseado: fake news. Asistiendo calladamente a una desvirtuación de la verdad, protegiendo los más espurios intereses, con las más soeces de los embustes y creando relatos ad hoc, fórmula ésta tan antigua como el propio ser humano sobre la tierra. No obstante los nuevos seguidores de Joseph Goebbel, Ministro de Información y Propaganda del III Reich siguen atentando cotidianamente contra nuestra inteligencia y así nos va…










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