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Lunes, 22 de Junio de 2026

Actualizada Lunes, 22 de Junio de 2026 a las 20:33:01 horas

Tribuna libre

La inmigración en Canarias: ¡ojo, que esto no es Euskadi!

Reflexión de Eloy Cuadra, portavoz de la Asamblea Reivindicativa Canaria (ARCAN)

ELOY CUADRA ELOY CUADRA Lunes, 22 de Junio de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Lunes, 22 de Junio de 2026 a las 19:26:48 horas

Casualidad, acabo de pasar unos días en el País Vasco y recién aterrizo me encuentro con que los gobiernos canario y vasco expresan juntos sus reservas ante el nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo. Ambos ejecutivos reclaman más participación en las decisiones que les afectan directamente y advierten sobre las incertidumbres que genera la aplicación de las nuevas políticas migratorias europeas. Hasta aquí bien, lo de ir de la mano de la Comunidad Autónoma más rica y próspera del país, siendo los canarios los más fastidiados, a ver si así se nos pega algo de su manera de gestionar y de su capacidad de luchar y organizarse socialmente. Pero más allá de eso, las realidades migratorias de las dos autonomías son como la noche y el día. 

 

De entrada una anécdota de mi viaje que viene muy bien para ilustrar las diferencias. Me alojé el primer día en el centro de Bilbao, y por economía me fui a una residencia estudiantil barata en el barrio de San Francisco. Nada más llegar, junto al alojamiento una espectacular redada policial con calles cortadas y agentes encapuchados, asunto de drogas. Pregunto en recepción, donde me atiende un rumano muy amable, para decirme que me he venido a alojar a un barrio completamente tomado por la inmigración, donde a veces pasan estas cosas. Y bien que lo pude comprobar en mi primera vuelta de reconocimiento, al observar unas cuantas calles y avenidas en pleno centro de la capital llenas de locutorios, bazares, carnicerías halal, peluquerías africanas, restaurantes latinoamericanos, tiendas pakistaníes y bares de todo tipo regentados o trabajados por migrantes procedentes de países pobres de fuera de Europa. Tras la redada policial y la bienvenida multicultural, pregunté al recepcionista rumano si había algún peligro en salir por la noche a dar una vuelta por el barrio, a lo que me aseguró que ninguno. Y efectivamente así fue. Tampoco escuché nada en las noticias de la redada de la noche anterior, pese al impresionante despliegue. 

 

¿Se imaginan que en pleno centro de Santa Cruz, junto a la calle La Noria, tuviéramos un barrio similar completamente tomado por migración africana y sudamericana con redadas de este tipo? ¿Impensable, verdad? ¿Por qué los vascos, con tanta fama de aguerridos que tienen, se muestran mayoritariamente tan tolerantes a este fenómeno? Muy sencillo: porque todo depende del contexto, y la inmigración no tiene el mismo impacto sobre la sociedad vasca que sobre la sociedad canaria, y, por consiguiente, las consecuencias también son diferentes.

 

Así las cosas, Euskadi posee una de las rentas per cápita más elevadas de Europa. La más alta de España y superior a países potentes de la UE como Francia, Alemania o Italia. Su economía se apoya en una potente base industrial, tecnológica y logística, con unos salarios medios muy superiores a los canarios y unos niveles de protección social a años luz de las ayudas públicas del Archipiélago. En ese contexto, la mayoría de la migración laboral que llega al País Vasco ocupa nichos económicos que la población local no cubre ni falta que le hace. Apenas hay por tanto competencia directa entre trabajadores vascos y migrantes extracomunitarios. Por eso, salvo contadas excepciones, en Euskadi no hay problema con los migrantes de países pobres, porque cubren sectores importantes y además rejuvenecen la media de edad, sin afectación negativa para los vascos autóctonos, la mayoría muy por encima de los migrantes en la escala social. 

 

Canarias en cambio presenta una situación radicalmente distinta. Nuestra economía depende de forma abrumadora de sectores de bajo valor añadido, especialmente el turismo y los servicios asociados, donde se paga poco y se explota mucho. Es aquí donde se concentra la población trabajadora mayoritaria, y aquí dónde llega la mano de obra extranjera pobre atraída por empresarios encantados de pagar poco -este es el verdadero efecto llamada- para entrar en competencia directa con los trabajadores locales, a falta de esa base industrial, tecnológica y logística de  alta cualificación que sí tienen los vascos.

 

¿A quién afecta por tanto la migración en Canarias? En absoluto a los propietarios de hoteles  y touroperadores, tampoco a los grandes fondos de inversión y otros especuladores ricos, y mucho menos a las élites económicas y políticas privilegiadas. Afecta, desgraciadamente, a los que históricamente ya estaban abajo en la escala social, que son la mayoría de la población canaria residente, expulsados progresivamente del mercado laboral. Por eso resulta simplista afirmar que  es xenófobo hablar de esto. Y poco sospechoso puedo ser yo de ello cuando vengo criticando ampliamente las llamadas "prioridades nacionales canarias" de los Drago y compañía. Pero  una cosa es equivocarse en el enfoque y usar el lema de Vox, y otra muy distinta es pretender mirar para otro lado haciendo como que no pasa nada. No hay por tanto aquí rechazo alguno hacia los inmigrantes, solo análisis objetivo y aséptico de lo que pasa. 

 

Y lo que pasa es que tenemos un modelo económico monocolor basado en salarios bajos que prefiere a trabajadores pobres extranjeros más fácilmente explotables, en detrimento de los trabajadores canarios que ya estaban antes, obligados a trabajar por menos, a quedarse fuera del mercado o a marcharse fuera de Canarias. Y a la par, el turismo masivo genera aumento de población flotante y residente, lo que encarece la vivienda o la cesta de la compra y satura infraestructuras y servicios básicos que, de nuevo, sufren mayoritariamente los canarios residentes que estaban antes. 

 

Esto por la parte media-baja de la escala social. Por la parte media-alta volvemos a tener diferencias notables con el País Vasco, pues su población está bien cualificada y además son auténticos nacionalistas, con idioma propio, mientras que en Canarias gobiernan nacionalistas de pacotilla que permiten que vengan funcionarios de media España a cubrir vacantes de todo tipo, además de europeos y peninsulares de mil sitios a cubrir otras plazas de media y alta cualificación. Y ello sin olvidarnos de que somos islas alejadas no una comunidad pegando a Francia, y aquí cada nuevo incremento de población se traduce en más presión sobre territorio, recursos e infraestructuras, ya de por sí saturados.

 

Hasta aquí la primera parte de mi análisis, objetivo. Como ven no es cuestión de ideología, no es xenofobia, no es racismo. Es una realidad física, social, económica, política, vital. Tampoco es culpa de los migrantes, ellos vienen porque pueden, porque los emplean, porque políticos y empresarios así lo quieren. Pero negar que los flujos migratorios interactúan con nuestra realidad insular agravando los problemas no ayuda a comprender la situación. Y este es nuestro problema: El Problema. Por eso resulta más que entendible la preocupación de buena parte de la sociedad canaria y unos cuantos partidos políticos, a falta todavía de saber concretarla, explicarla o canalizarla acertadamente. Es el modelo canario, un modelo fallido que nos lleva al colapso. Nada que ver con el País vasco. Sobre esto va todo, y sobre esto deben ir también las propuestas, el debate y los programas, quien no lo vea, anda muy perdido. 

 

Cuestión distinta es la evolución de las políticas migratorias europeas, donde también por cierto estamos a años luz del País Vasco. Con las nuevas directrices comunitarias, Canarias corre el riesgo de consolidarse como una de las grandes zonas de contención migratoria de la Unión Europea. Aunque bueno es aclarar que jurídicamente nunca seremos un "tercer país" al que la Unión Europea envíe inmigrantes a cambio de una compensación económica dado que somos territorio europeo. Sin embargo, existe un riesgo más sutil y realista: que el Archipiélago asuma de forma creciente funciones de recepción, identificación, acogida y gestión de flujos migratorios que el resto de Europa prefiere mantener alejados de sus fronteras interiores, con la connivencia de España, como hemos visto en Vox o el PP negados continuamente a acoger  migrantes en sus CCAA. Y este es nuestro segundo problema. En una primera parte la migración regular o que no se juega la vida en el intento, en esta segunda la migración irregular vía marítima, dos cuestiones muy diferentes que demandan enfoques y soluciones diferentes.  

 

El verdadero debate no es si los inmigrantes son buenos o malos, es que nos preguntemos por qué Canarias sigue dependiendo de un modelo económico que necesita crecimiento permanente de población, salarios bajos, turismo masivo y consumo creciente de territorio para sostenerse. Mientras esta pregunta siga sin responderse, la inmigración continuará siendo utilizada como síntoma visible de problemas mucho más profundos. Y en el fondo de todo la misma cuestión: si los canarios tenemos derecho y soberanía suficiente para decidir por nosotros mismos qué modelo queremos, cuál es nuestra capacidad de acogida, qué carga demográfica y territorial podemos soportar sin deteriorar aún más nuestra calidad de vida, y qué recursos deben aportar el Estado y la Unión Europea para garantizar una gestión equilibrada de un territorio sensible y limitado al que medio mundo quiere venir. 

 

Eloy Cuadra es portavoz de la Asamblea Reivindicativa Canaria - ARCAN

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