
El mar volvió a abrazar este sábado a una de sus viajeras más antiguas. Entre aplausos, sonrisas y decenas de miradas emocionadas clavadas en la orilla de Melenara, una tortuga boba emprendió su camino hacia el Atlántico tras superar un proceso de rescate y recuperación. El animal avanzó lentamente sobre la arena húmeda mientras el océano, paciente, parecía esperar su regreso. TELDEACTUALIDAD avanza imágenes de la suelta.
La liberación, celebrada coincidiendo con el Día Mundial de las Tortugas Marinas, congregó a unas 200 personas en la playa teldense. Familias, niños, vecinos y amantes de la naturaleza quisieron ser testigos de un acto que combinó sensibilización ambiental, divulgación y emoción.
Una mañana de concienciación y esperanza
El ejemplar de Caretta caretta había sido rescatado con anterioridad y sometido a un proceso de recuperación que permitió devolverle las condiciones necesarias para regresar a la vida en libertad.
La actividad sirvió para recordar la importancia de la conservación de las especies marinas y el trabajo que desarrollan los profesionales y entidades dedicadas al rescate de fauna silvestre en Canarias.
Muchos de los asistentes aprovecharon la ocasión para fotografiar y grabar el momento en el que la tortuga cruzó la orilla y desapareció entre las olas, poniendo fin a una historia de recuperación que concluyó de la mejor manera posible.
Amplia representación institucional y ambiental
En el acto participaron representantes del Cabildo de Gran Canaria, técnicos ambientales y miembros de distintos colectivos comprometidos con la defensa del medio natural.
También estuvieron presentes representantes de Turcón-Ecologistas en Acción, del colectivo La Vinca, así como representantes vecinales de Melenara, Salinetas y Clavellinas, que quisieron respaldar una iniciativa que pone en valor la riqueza ambiental del litoral teldense.
Un símbolo de la biodiversidad marina
La tortuga boba es una de las especies más emblemáticas que habitan las aguas del Archipiélago y una de las más afectadas por amenazas como la contaminación, los plásticos, los anzuelos o los enmallamientos accidentales.
Por ello, cada liberación representa una pequeña victoria para la conservación marina y una oportunidad para sensibilizar a la ciudadanía sobre la necesidad de proteger los ecosistemas oceánicos.
La jornada concluyó con la satisfacción de haber devuelto al mar un nuevo ejemplar y con el compromiso compartido de seguir trabajando por la defensa de una biodiversidad que forma parte del patrimonio natural de Canarias.













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