
El II Concurso Fotográfico de Telde ya está en marcha. Las calles del casco histórico y distintos rincones emblemáticos del municipio se han convertido este sábado en un gran estudio al aire libre con el arranque oficial de este certamen enmarcado dentro de las Fiestas de San Juan Bautista 2026, una propuesta impulsada por la Concejalía de Festejos del Ayuntamiento de Telde, en colaboración con la Asociación Fotográfica Enfoques Photoart.
La jornada comenzó a primera hora de la mañana con el tradicional acto de presentación y el posterior sorteo público del tema del concurso, celebrado a las 10.00 horas en la Plaza de San Juan, momento a partir del cual los participantes iniciaron una carrera contrarreloj para inmortalizar con sus cámaras la esencia del municipio. La temática del certamen que resultó elegida es La vida en Telde.
Desde ese instante y hasta las 14.00 horas, aficionados y amantes de la fotografía recorrieron plazas, calles, rincones patrimoniales y escenas cotidianas con el objetivo de captar las mejores instantáneas de una ciudad que estos días vive intensamente sus celebraciones patronales.
Una propuesta abierta a aficionados y nuevos talentos
Uno de los principales atractivos de esta segunda edición es su carácter participativo y accesible. La organización ha insistido desde el inicio en que no es necesario ser fotógrafo profesional para competir, abriendo la convocatoria tanto a personas con experiencia como a quienes desean iniciarse en el mundo de la imagen.
Precisamente ese espíritu inclusivo fue uno de los aspectos destacados durante la presentación oficial celebrada esta semana en la Ermita de San Pedro Mártir, donde participaron el alcalde de Telde, Juan Antonio Peña; el concejal de Festejos, Miguel Rodríguez; y la presidenta de Enfoques Photoart, Jesús del Carmen Pérez.
El regidor puso en valor este tipo de iniciativas culturales que, según señaló, “dan vida a las fiestas patronales y generan nuevas formas de participar y de mirar Telde”, mientras que Rodríguez animó a vecinos y visitantes a sumarse a una experiencia que “une patrimonio, cultura y creatividad”.
Por su parte, Pérez defendió el carácter abierto del certamen y el objetivo de acercar la fotografía a nuevos públicos. “No hace falta ser profesional para participar; basta con tener ganas, curiosidad y una mirada propia”, afirmó.
Premios y futura exposición
El concurso contempla premios de 400, 200 y 100 euros, además de otros obsequios aportados por entidades colaboradoras.
Las imágenes deberán haber sido tomadas con una única cámara durante toda la competición —no se admiten teléfonos móviles ni tabletas— y posteriormente serán entregadas en tarjeta de memoria para su valoración por parte del jurado.
Las obras seleccionadas pasarán a formar parte de una exposición posterior en las Casas Consistoriales, reforzando el carácter cultural y divulgativo de un evento que busca consolidarse dentro del calendario festivo de la ciudad.
Con esta segunda edición, Telde vuelve a apostar por una propuesta que combina arte, participación ciudadana y promoción del patrimonio local, invitando a descubrir San Juan desde nuevas perspectivas y a través del objetivo de una cámara.
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Laura | Lunes, 15 de Junio de 2026 a las 20:31:46 horas
Sobre el papel, suena participativo y cultural. En la práctica, revela un modelo habitual en muchas administraciones: obtener un archivo fotográfico de valor a coste mínimo, con reglas que generan más dudas que transparencia.
Dificultad para acceder a las bases: falta de claridad y accesibilidad
Uno de los problemas más evidentes es la escasa visibilidad y accesibilidad de las bases del concurso. Aunque la organización anunció que estarían disponibles a partir del 1 de junio en el Tablón de Anuncios de la Sede Electrónica del Ayuntamiento (telde.sedelectronica **** ), localizarlas no resulta intuitivo para la mayoría de los ciudadanos. No aparecen de forma destacada en la web principal ( **** telde **** ), ni en las noticias sobre el evento, ni en un PDF descargable fácil. Hay que navegar hasta la sede electrónica, buscar en el tablón y, en muchos casos, depender de correos a festejos@telde **** para obtener detalles completos.
Esta opacidad contrasta con la supuesta voluntad de “acercar la fotografía a nuevos públicos”. Un concurso que aspira a ser inclusivo debería publicar sus reglas de manera clara, centralizada y accesible (en la portada de fiestas, redes sociales o un enlace directo). En su lugar, se genera una barrera burocrática innecesaria que desincentiva la participación.
Un modelo de “crowdsourcing” institucional a bajo coste
El concurso ofrece 700 € en premios (400 € al primero, 200 € al segundo y 100 € al tercero) más obsequios de colaboradores. A cambio, el Ayuntamiento obtiene decenas o cientos de imágenes de calidad para su archivo municipal, exposiciones y promoción. Es un precio irrisorio por un volumen de material que, de otro modo, requeriría contratar fotógrafos.
No se trata de una producción profesional estructurada, con briefing claro, derechos de uso explícitos y seguimiento. Es un evento rápido de cuatro horas (tema sorteado a las 10:00 h, entrega a las 14:00 h), con entrega en tarjeta de memoria. Eficiente para la administración, pero limitado en control de calidad, coherencia y profundidad documental.
La prohibición de móviles: ¿calidad o intereses comerciales?
La regla más polémica es la prohibición expresa de cámaras de móviles y tabletas. Solo se admiten cámaras dedicadas (DSLR, Mirrorless, Bridge, etc.). Cada participante usa una única cámara durante todo el evento.
En 2026, con móviles de gama alta capaces de resultados profesionales, esta restricción excluye a una gran parte de aficionados y jóvenes que no disponen de equipo “serio”. Podrían haberse establecido categorías mixtas (cámaras dedicadas / móviles) para fomentar la inclusión real. En cambio, la norma beneficia claramente al patrocinador principal: Duke Fotografía, tienda especializada en cámaras y accesorios. Duke aporta premios, incentivos y expertos al jurado, lo que es positivo para elevar el nivel técnico, pero plantea preguntas sobre conflicto de intereses. Duke vende cámaras, no móviles.
Oportunidades perdidas
Telde cuenta con fotógrafos locales con trayectoria consolidada (como Ramonof en Vegueta-Triana, con más de 12 años documentando la zona). En lugar de encargar un trabajo profesional sistemático —que luego pudiera complementarse con aportaciones amateurs—, optan por este formato de concurso exprés. Es más barato y genera “participación ciudadana”, pero pierde profundidad, coherencia y control sobre el resultado final.
Un archivo fotográfico municipal de calidad no se construye solo con instantáneas de un sábado por la mañana. Requiere planificación, diversidad de miradas y, sobre todo, inversión en profesionales que conozcan el territorio.
Conclusión: Más imagen que sustancia
El II Concurso Fotográfico “La Vida en Telde” es un ejemplo clásico de cómo las administraciones publicas externalizan la creación de contenido cultural a bajo coste, aprovechando el entusiasmo de aficionados. Bienvenido sea el evento si motiva a la gente a mirar su ciudad con otros ojos. Pero mientras las bases sigan escondidas en un tablón burocrático, se excluya a miles de fotógrafos modernos por usar el dispositivo que llevan en el bolsillo y se priorice el patrocinio comercial sobre una estrategia cultural integral, seguiremos ante una oportunidad perdida.
Telde merece un archivo fotográfico ambicioso, no solo un concurso bonito para las fiestas. Es hora de pasar de la foto rápida a la mirada profunda.
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