
¿La causa? Un enemigo silencioso y letal, llamado jaulas marinas
Dedicado al océano que, sin una lucha firme y multitudinaria de la población canaria, está condenado a la contaminación y pérdida de su biodiversidad.
De nada sirve ser marrullero y justificar lo injustificable. Millones de peces enjaulados, da igual que sean lubinas, doradas o cualquier otra especie, producen millones de toneladas de excrementos o heces. Y toda esa mierda, pues ese es el término popular que no engaña a nadie, se deposita en el fondo del océano o discurre con las corrientes marinas dispersándola, pero no haciéndola desaparecer.
Y todo esto le sale gratis a los buitres que especulan con nuestras costas, da igual que sean fondos de inversión, capitales propios o foráneos, pues todos ellos han visto en las costas canarias un filón donde hacer dinero fácil aunque se ponga en riesgo un sector del cual viven y se alimentan decenas de miles de familias canarias, y es el sector turístico.
Así pues, y ahí viene la preocupante contradición que al parecer a nadie preocupa, el sector que mayor nivel de empleo genera es el que está en mayor riesgo si la contaminación de las playas continúa. No es alarmista tal pensamiento, pues un hecho gravísimo sucedió hace siete meses en la costa teldense que supuso la prohibición del uso y disfrute de una decena de playas, un cierre justificado por seguridad y salud pública pero que al parecer no alarmó lo suficiente, a dicho sector económico. El hecho gravísimo que a fecha de hoy aún sigue sin explicación alguna, fue la mortandad masiva de millones de lubinas y la contaminación de toda la costa este de Gran Canaria.
Pero al parecer, el control de la información y de la clase dirigente es absoluta por parte de este sector depredador pues tanto ayuntamientos como Cabildos y Gobierno de Canarias no sólo callaron y ocultan a la población qué ha pasado, quiénes son los culpables y cuáles fueron las sanciones impuestas a los responsables, sino que aplicando el dicho de: “pelillos a la mar” o el otro que dice “si te he visto no me acuerdo”, apuestan por abrir la caja de Pandora y siguen obcecados mo sólo en abrir las puertas a estos depredadores del medio natural sino que les extienden una alfombra roja, alfombra metafórica que llega cargada de dádivas: subvenciones europeas y nacionales, débiles exigencias en lo referente a los preceptivos informes de impacto ambiental, es decir es suficiente con un papel higiénico de esos de andar por casa donde se recojan las supuestas bondades de los pececitos en sus jaulas de oro donde viven felices pero no comen perdices porque no es su alimento habitual sino unos piensos procedentes de esquilmar todo lo aprovechable de todos los océanos, empobreciendo las comunidades indígenas que vivían de ese sustento, olvidando y guardando en un cajón, de un modo intencionado y soberbio, cualquier informe serio que alerte sobre la gravedad de tal instalación, de lo irresponsabilidad que existe en autorizar dichas concesiones, etc, etc. etc.
Y así nos llegan los capitales de inversión, sería más preciso decir los dineros procedentes de subvenciones europeas y autonómicas que, aunque nada de los beneficios que producen estas granjas marinas se quede aquí, aunque nada revierta en la economía canaria -si investigan un poco, la cantidad que abonan por explotar y contaminar el océano canario es irrisoria, apenas una miseria de euros ante el montante económico que supone la comercialización de millones de kilos de lubinas y doradas al año, pescado gourmet-, aunque lo único que se quede aquí sea un litoral contaminado, un océano empobrecido por la agonía y muerte de la biodiversidad costera y unos fondos marinos escasos de oxígeno y arrasada su vida por esa cubierta de lodos provocados por los excrementos, porque saben que utilizar con total impunidad las aguas canarias genera dinero que se traduce en suculentos beneficios… para esos fondos de inversión.
Dinero que usted, persona que está leyendo, jamás verá. ¡Faltaría más! Es dinero para sus bolsillos y sólo las migajas se entregarán en forma de donativos y subvenciones -una parte mínima de las que reciben ellos-, en forma de promoción de fuegos artificiales para fiestas locales, promoción de estudios mediatizados a través de universidades que les permitan blanquear su imagen y hablar de las cuestionables bondades de la acuicultura, apoyo a entidades deportivas… Lo miremos como lo miremos se trata de dinero para el compadreo, para que unos y otros miren para otro lado.
¿Porqué pienso de este modo? No es difícil de justificar.
Más de doscientos cincuenta días después de suceder el episodio más contaminante relacionado con la acuicultura marina y sus jaulas, que registró la isla de Gran Canaria, no hay informe alguno, no hay sentencia alguna, no hay responsable alguno, no hay ningún manifiesto, ninguna conclusión, porque así funciona el sistema que debía ampararnos cuando está enfermo y corrupto.
Es evidente que la rapidez de la justicia no es igual para todos. Y aquí, en el caso de este episodio contaminante que supuso personas diagnisticadas con enfermedades varias: infecciones de piel en bañistas, diarreas, infecciones urinarias, oculares, otitis… durante la parte del episodio en que no estuvieron cerradas las playas a pesar de la alarma por contaminación que dieron los vecinos desde el minuto uno, se dilata el proceso en extremo, se olvida, se ralentiza, se recaban nuevas e innecesarias pruebas, muchas descontextualizadas, se piden nuevas revisiones… Es lo que en el argot popular se conoce como: marear la perdiz.
Y mientras no se hace nada.
Y cuando digo nada es porque si los responsables políticos directos de esta locura, de este insulto al pueblo, de la contaminación de sus playas, las playas de todos, de cerrarles los negocios pues durante meses estuvieron vacíos, de arruinarles la vida a quienes acudir diariamente a la playa era su garantía de salud, a los ancianos y a los niños, tuvieran la más mínima decencia y dignidad, las jaulas que se encuentran en zona de prohibición acuícola ya estarían retiradas de la entrada de la playa de Salinetas. Y estarían retiradas con o sin sanciones ejemplares, pues la podredumbre de sus peces muertos venía de sus jaulas no de la ciudadanía.
Sin embargo, inútiles como demuestran ser muchas veces los representantes públicos, no han hecho nada porque el problema no va con ellos.
¿Qué ha hecho la Dirección General de Pesca y otras Direcciones y Consejerías del Gobierno de Canarias con competencias en este asunto? Nada. Absolutamente nada y lo que es más triste, ni lo harán.
¿Qué ha hecho el Cabildo Insular con su pomposo eslogan de pretensión de Ecoisla? ¿Qué ha hecho su Presidencia y sus consejerías del Sector Primario y de Medioambiente?. Lo mismo que el Gobierno autonómico: nada.
¿Qué ha hecho el Ayuntamiento de Telde, aquellos que con una vehemencia manifiesta, provocada tal vez por el miedo a ser el chivo expiatorio de este desastre medioambiental y económico, mostraban su enfado ante el cierre de playas y la contaminación de su costa?. Pues lo mismo: Nada, absolutamente nada.
A todos nos parece que la corporación municipal debería exigir responsabilidades, ser insistente en tales exigencias y solicitar la retirada inmediata de las jaulas causantes de tal contaminación y del daño provocado a los residentes y visitantes de las playas afectadas. Podría también exigir la redacción y existencia de un plan de control de residuos, de aplicación inmediata cuando se produzcan cambios de viento y mareas y las playas vuelven a verse afectadas una y otra vez, algo que lleva sucediendo los últimos veinticinco años.
Pero no, nada hizo y nada creemos que hará. Eso sería molestar al capital foráneo. Es mejor callarse y dejarlo pasar. Y así asistimos al mismo silencio institucional de siempre, a la misma inutilidad de unos representantes que no se merecen estar al frente de los cargos que ocupan.
Es entonces cuando, enojado ante tanta vergüenza ajena, el ciudadano sabe que está vendido. Que nadie va a defender sus derechos, que la lucha tendrá que hacerla sólo, que es una vergüenza que los representantes públicos pagados con el dinero de todos sirvan a intereses ajenos, y sabe que el maldito dinero de estas Corporaciones todo lo corrompe, controla y compra.
Por eso la Pataforma por un Litoral Limpio fue a la Aldea. Un día ubicado entre dos efemérides importantes: el 5 de junio, Día Mundial del Mediambiente y el 8 de junio, Día Internacional de los Océanos. Efemérides que muchas veces sólo sirven para sacarles los colores a quienes nos gobiernan, pero que a nosotros nos sirven para salir a la calle y defender aquello que es nuestro.
Invitamos a la población aldeana a que se movilice, pero es una invitación general a toda la población de Gran Canaria, en defensa de su costa, en defensa de sus playas.
Espero que los dirigentes de la Aldea se encuentren frente a la contaminación del océano y la pérdida de su biodiversidad. Espero que la corporación municipal de la Aldea de San Nicolás de Tolentino no mire para otro lado, escudándose en que este problema no va con ellos.
Sí va y por eso exigimos que se opongan. Sí va porque son los recursos marinos de la Aldea los que están en juego. Si va porque la contaminación del litoral de la Aldea significa pérdida de calidad de vida de todos los aldeanos e hipotecarla como recurso turistico de primer orden.
Todos los grancanarios deben saber que si se autoriza esta nueva concesión de explotación marina en los espacios vírgenes de Andén Verde, arruinarán su imagen actual de océano limpio, de paisaje inmaculado, esa imagen, para muchos mítica, que disfrutamos cuando desde el norte de la isla observamos en lontananza la cola de dragón montañosa que es todo un símbolo aldeano. Si contaminamos la franja que desde Punta de las Arenas discurriendo por el Andén Verde llega hasta la Punta de la Aldea, arruinaremos su costa para siempre.
¡¡No podemos plegarnos a los intereses de unos fondos de inversión extranjeros, a un proyecto demencial de jaulas marinas que hipotecará para siempre uno de los espacios costeros mejor conservados de nuestra isla!!
¡¡Sólo lo pueden hacer con la connivencia y autorización de nuestros representantes públicos!! ¡¡Qué no sea su indignidad quien otorgue la autorización!! ¡Rechacemos todos el proyecto! ¡Elevemos las voces bien alto para que nuestros dirigentes políticos escuchen a su pueblo!
Cuando llego a este punto me surgen pensamientos extraños y me pregunto por qué en una isla como Gran Canaria se planifica la ruina de su litoral diseñando y aprobando zonas de interés para la producción acuícola por toda su costa y, sin embargo, en otras islas del mismo archipiélago o se definen y aprueban muy pocas o bien, en una postura mucho más coherente y conservacionista, no se plantea ninguna.
Si se trata del mismo océano, si se trata del mismo archipiélago, ¿por qué masacran Gran Canaria con una actividad que arruinará su costa?
La riqueza biológica del Andén Verde es de tal magnitud que espero que quienes tienen la capacidad y el poder de autorizar o rechazar la concesión, tengan en cuenta los estudios realizados y se nieguen a tal concesión.
No los rechacen, como se hizo en la costa de Telde, donde se hizo oídos sordos a los informes de biólogos, geólogos, técnicos de aeronavegación, técnicos portuarios y ciudadanía asentada en núcleos urbanos históricos y consolidados en el litoral. No se dejen manipular, extorsionar y comprar por quienes todo lo arreglan siempre con dinero y presiones varias.
Y si me preocupan es porque existen casos previos como éste, que me llevan a dudar de la honestidad debida en la toma de decisiones que tanto daño hacen al medioambiente oceánico. Si existían múltiples informes en contra -ni siquiera uno a favor- (Aviación, Puertos, biólogos, Medioambiente, presencia de varios núcleos residenciales…) que desaconsejaban por razones bien justificadas la instalación de granjas marinas en la costa de Melenara-Salinetas ¿cómo pudo ser que, a pesar de todos estos informes serios y meticulosos, se autorizó la concesión por la nefasta Dirección General de Pesca del Gobierno de Canarias?, ¿cómo a fecha de hoy siguen sin retirarse las jaulas a pesar de encontrarse en Zona de Prohibición Acuícola definida por ellos mismos?
Y es que la mentira, el engaño y el silencio son los repugnantes valores que caracterizan a una buena parte de la clase política actual, ya sea municipal, insular, autonómica o nacional.
José Manuel Espiño Meilán, amante de los caminos y la vida. Escritor y educador ambiental. Miembro de la Plataforma Litoral Limpio y activista y presidente honorífico del Colectivo Ecologista Turcón.


































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.146