
Ayer por la tarde tuvo lugar en Madrid el encuentro ‘Tejer redes’. Un acto presidido por León XIV que sirvió como diálogo coral con diversos sectores de la sociedad civil: la economía (patronal y sindicatos de clase), la universidad, la cultura, el deporte… Una paleta de lo que es y aspira a ser España se mostró tal cual ante el papa en aras de conciliar buenos propósitos y no dejar a nadie atrás. Con todo
o, ofrecieron una imagen que dista (y mucho) de la habitual que desprende la vida política de un tiempo a esta parte. Y eso que en primera fila estaban sentados en calidad de invitados numerosos representantes institucionales de todos los colores políticos, por lo que (sin quererlo) recibieron un ejercicio opuesto al que ellos con frecuencia practican.
Evidentemente, el conflicto es ínsito a la sociedad. La democracia no deja de ser un instrumento (el mejor posible a pesar de sus defectos) para canalizar y resolver problemas, conflictos colectivos. Por eso necesitamos la democracia. Y, sobre todo, la necesitan los que menos tienen. Pero esa democracia precisa de diálogo social. Y también de respeto. Y de pacto. Y de saber ceder. Y de asumir que no puedes lograr todo lo que te propongas porque, a fin de cuentas, es mucho mejor que tu interlocutor se sienta integrado en el marco democrático mencionado, en el acuerdo.
Padecemos una enorme polarización espoleada por las redes sociales. Anida la intención diaria de inculcar el odio para enfrentar a unos contra otros. Nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, la novedad es que hoy disponen de la revolución digital e instantaneidad que favorece que la mentira se expanda sin más. Y la mentira es odio, en último término. La mentira es desinformación. La mentira es lo contrario a la verdad.
León XIV prosiguió en su decálogo de valores que debemos buscar siempre, cueste lo que cueste. Valores clásicos que no decaen ante la falsedad, el materialismo, el egoísmo, la cosificación del prójimo… El neoliberalismo atomiza a la sociedad, la desmiembra, la hace añicos. En cambio, el humanismo cristiano y la querencia por la articulación de los espacios colectivos, igualmente de participación, es el mejor antídoto frente a los que tratan de imponerse sobre el resto. Un mundo de mercantilización, narcisismo y de relaciones personales de usar y tirar que nos oprime, nos achica y, por ende, nos aparta de la verdad y de Dios. Podemos ser mejores porque estamos moldeados desde la existencia para ello. No dejemos que la polarización, el sectarismo y el odio nos taponen.











Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.146