
La histórica visita del Papa León XIV a nuestra Comunidad, es un acontecimiento de enorme relevancia porque es la primera vez en la historia que un pontífice viaja al archipiélago canario. Más allá del hito religioso, este viaje - que forma parte de su primera gira por España - tiene un profundo significado social, político y humanitario centrado en la crisis migratoria del Atlántico. Pero también, dada la diversidad de nuestra tierra, en una oportunidad para poner sobre la mesa, aquella expresión que utilizara el Papa Francisco “en la iglesia caben todos, todos, todos”
Porque todos, todos, todos - se ha convertido en una de sus frases más representativas sobre la inclusión - dentro del catolicismo. La pregunta sobre quiénes entran dentro de ese “todos” ha generado un intenso debate, especialmente cuando se habla del colectivo LGTBI. El Papa Francisco insistió en varias ocasiones en que las personas homosexuales no deben ser rechazadas por la Iglesia. Decía el pontífice: “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?”
Para el papa, la Iglesia debe recordar que todas las personas tienen dignidad y merecen ser acogida, independientemente de su orientación sexual. Subraya además que la Iglesia debe ser un lugar de acogida, donde nadie quede excluido por su historia personal, sus dudas o sus errores. Esto me recordaba mucho a nuestro querido amigo Paco Bello, el que fuera párroco de la Garita y Marpequeña durante muchos años, sus homilías iban de eso, del respeto, la dignidad y de acogida.
La reciente visita de Su Santidad León XIV, entra de lleno en el deseo que realizó, antes de ponerse enfermo, el Papa Francisco y que ha suscitado un debate sobre la interpretación de su mensaje principal. Esta frase ha generado controversia, siendo interpretada por algunos sectores como un llamado a una mayor inclusión pastoral. Se plantean si Francisco nos alertaba de la situación mundical y que la Iglesia debiera ser un lugar de encuentro, una comunidad que acompaña y cuya puerta permanece siempre abierta hacia Dios, mientras que otros recuerdan que la acogida no implica una modificación de la doctrina.
Este diálogo evidencia una tensión histórica dentro de la Iglesia: la necesidad de mantener la fidelidad a la enseñanza cristiana y, simultáneamente, abrir espacios reales de acogida. La Iglesia no debe ser percibida como un espacio reservado para una élite moral o espiritual, sino como una comunidad abierta a toda persona que busca a Dios. La fuerza de la frase reside no solo en su repetición, sino en el desafío que plantea a los creyentes: si la Iglesia es verdaderamente para todos, la comunidad cristiana debe aprender constantemente a acoger, escuchar y acompañar.
El equilibrio entre inclusión pastoral y doctrina constituye uno de los debates más acalorados dentro de la Iglesia contemporánea. Algunos católicos consideran que el mensaje del Papa Francisco abre un camino hacia una mayor integración del colectivo LGTBI en la vida eclesial, mientras que otros temen que pueda generar confusión respecto a la enseñanza tradicional. Es precisamente en este ámbito donde el Papa León XIV debería centrar su inclusión, tal como lo hizo su predecesor, con migrantes, pobres, excluidos, minorías, mujeres, sectores deprimidos, personas invisibilizadas, entre otros.
El Papa Francisco, al igual que Paco Bello, habían resaltado en su momento la importancia de que ningún individuo se sintiera excluido de la Iglesia. La comunidad cristiana debe reconocer que no constituye un club de individuos perfectos, sino un espacio donde cualquier persona puede acercarse a Dios, participar en la vida de la fe y buscar un camino espiritual. Más allá de las discusiones, la reiterada expresión “todos, todos, todos” representa un desafío a la propia Iglesia: si realmente desea ser fiel al mensaje del Evangelio, debe garantizar que nadie perciba las puertas cerradas. El debate persiste. Sin embargo, la pregunta que dejó resonando continúa interpelando a millones de creyentes: ¿existe realmente un lugar para todos?..,desde la acera de enfrente












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