
31 años en la élite del baloncesto no solo es un largo ciclo sino, además, daba a pensar que nunca se acabaría. No ha sido el caso. Un triple de los aragoneses en el último segundo en la cancha del Breogán de Lugo, sobre la bocina, mandó a los claretianos al ostracismo la pasada noche del viernes. Evidentemente, semejante tragedia deportiva tiene su respuesta a una temporada nefasta; al margen de que en el instante ese se certificara la desgracia. Hubo antes meses y meses, encuentros y encuentros, para no tener que jugarse su futuro el Gran Canaria en la jornada que cierra la temporada. Es más, si hubiese
ganado en Valencia, los zaragozanos no tendrían nada que hacer.
Ahora tenemos un pabellón de NBA en Siete Palmas de un baloncesto de segunda división. Claro está, cuando se construyó la infraestructura nadie imaginaba este desenlace. Pero a saber cuánto tardará el Gran Canaria en retornar al oro baloncestístico. El Estudiantes de Madrid lleva ya varios años sin volver a la máxima categoría.
Cabe pensar la opción de que si el Gran Canaria hubiese seguido en la avenida Marítima, en el Centro Insular de los Deportes, quizá más de un partido se hubiese ganado este año. El factor público, aquella presión que ejercía el graderío, era media victoria. Eso sí que era un fortín. Un fortín temido por los visitantes que, encima, tenía la ventaja para la afición de poder ir caminando en medio de la ciudad hasta el recinto deportivo. Un lujo ya en estos tiempos en los que parece que el deporte profesional solo lo es si se expulsa de la urbe. Dislates. Ocurrencias de los políticos de turnos. Faramallas al uso para gastar dinero que podía destinarse a otras cosas. La historia de siempre.
Lo que asoma en este duelo por el descenso es refrescar la memoria de los años noventa del pasado siglo cuando aquellas generaciones conectaron con el Gran Canaria cuyo triunvirato de gloria lo conformaban tres estadounidenses: John Morton, Albert Burditt y Shaun Vandiver. Aquel Gran Canaria sí que aspiraba, de inicio, a salvar la categoría y santas pascuas. Nada de disputar la Copa del Rey o soñar con dar el salto a competiciones europeas. Con repetir en la ACB el objetivo estaba más que cumplido. Los triples de Morton lograban echarse el equipo a los hombros, lideraba al resto. Era una época en la que los clubs dependían mucho de los estadounidenses o de los venidos de la antigua Yugoslavia. A ver cómo se recupera ahora el Gran Canaria.





























Alejandro | Martes, 02 de Junio de 2026 a las 07:09:10 horas
A ver experto deportivo. El descenso del Gran Canaria está más que justificado después de la horrible temporada que han hecho los peninsulares de turno y los extranjeros de turno. 31 años dice que lleva este equipo en la ACB, Y en 31 años solo 3 jugadores canarios de la casa? Este equipo debería de llamarse de otra manera quizás Gran península o Gran extranjeros por que de Gran Canaria tiene solo el nombre. Era la ocasión perfecta para que el mediocre de Víctor ( segundo entrenador) se hiciera cargo del equipo y no traer a ningún entrenador de fuera que nadie quiere para 4 partidos, aunque ya sabemos que Víctor se hace kaka en los momentos que hay que estar y siempre al.abrigo de los.entrenadores también de fuera. En fin un final merecido por partida doble. Primero por que el equipo son todos de fuera y no hay compromiso local de ningún tipo y segundo por la unión de los jugadores que tampoco nunca la ha habido.
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