
En 2014 llevó una antorcha desde la gasolinera Shell de su familia hasta el Paco Artiles. En una mano llevaba el fuego de las olimpiadas municipales; en la otra, a su hijo de cuatro años. Antes de todo aquello hubo solfeo, coral y cuarto de piano, una profesora de San Juan que lo llevó a unos años de música que terminaron cediendo ante el fútbol. El recorrido de la antorcha unía mejor que cualquier explicación los lugares que habían ordenado su vida: el negocio donde vio trabajar a su padre, el polideportivo donde jugó, entrenó y trabajó, y el hijo que lo acompañaba justo antes de que Mi-Forma empezara a tomar forma.
Miguel Jorge Alemán Sánchez (San Juan, 1 de febrero de 1975) es licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, técnico en nutrición deportiva y formado también en quiromasaje y masaje deportivo. En 2014 abrió Mi-Forma en La Pardilla tras una etapa en el Paco Artiles con LUDE. Allí trabaja entrenamiento funcional, preparación física para oposiciones y actividad pre y postparto.
Alemán atiende a TELDEACTUALIDAD en la plaza de San Juan, lugar escogido por él porque la ha pisado desde niño: bautizo, comunión, catequesis, quedadas en bicicleta, casino y Alameda. La infancia la cuenta desde lugares concretos: el colegio Poeta Fernando González, el Paco Artiles sin techo, la cancha, el terreno de lucha, las peleas de gallos que miraban sin entender y unas calles con menos coches. En verano y Semana Santa, la vida cambiaba de escenario y se iba a La Garita. De San Juan conserva un grupo de amigos; de La Garita, otro. "El barrio de San Juan para mí me lo daba todo".
La música también pasó por esa infancia, aunque terminó apartándose del camino principal. La ocasión llegó en un viaje familiar a Lanzarote, cuando tenía seis años. Una profesora de San Juan lo oyó cantar canciones de José Vélez y José Luis Perales y habló con sus padres para llevarlo a solfeo y piano. Estudió música hasta el instituto: cinco años de solfeo, coral y cuarto de piano. Le gustaba, pero no la veía como profesión y le quitaba horas del fútbol que jugaban sus amigos.
El deporte estaba al lado. En el Paco Artiles jugaba, entrenaba y bajaba con otros niños a una cancha que todavía recuerda sin techo. El fútbol sala llegó primero en el colegio; después pasó al fútbol federado en juveniles y regresó al fútbol sala regional con La Garita, donde encontró un equipo que define casi como una familia.
"Yo siempre desde pequeño lo que quería estudiar era periodismo deportivo. Lo que pasa es que mi madre, sobre todo, me decía: ¿por qué no buscas algo de aquí?".Esa opción local terminó llevándolo a las pruebas de acceso de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Las pasó. La elección lo mantuvo cerca del deporte y le dio una salida posible sin marcharse a Madrid.
En aquella vida de entrenamientos y partidos había una ausencia que él entendió mejor con los años: muchas veces su padre no podía ir a verlo porque estaba trabajando en la gasolinera Shell, frente al Teatro Juan Ramón Jiménez. El negocio abría todo el día, también fines de semana y, durante una etapa, por la noche. "Yo tengo como referente a mi padre, que siempre lo vi trabajando en la gasolinera", cuenta. Años después, tras pasar por LUDE en Paco Artiles, vio la posibilidad de abrir un centro propio y se lanzó: "Dije: «venga, esto lo saco yo»".
Mi-Forma abrió en La Pardilla en 2014 con una idea alejada del gimnasio de musculación al uso. Miguel Jorge Alemán buscaba deporte-salud: entrenamiento funcional, preparación física para oposiciones y actividad pre y postparto. "Cuando monté el centro, siempre tuve claro que esto no iba a ser un gimnasio normal, donde se va a tirar de peso. Aquí viene gente que no tiene condición física, pero la admito. No venimos solo a hacer deporte para competir, sino para cambiar el ambiente del día. Los entrenos son siempre en grupo. Entre ellos se van apoyando y se hace familia”.
Ese trabajo obliga a mirar algo más que la condición física. Muchos usuarios llegan hablando de kilos cuando Miguel Jorge Alemán detecta antes cansancio, inseguridad o una mala relación con el propio cuerpo. "Mucha gente viene sin conocerse a sí misma. Cree que no es capaz de hacer lo que ve hacer al compañero de al lado", explica. Por eso insiste en la constancia y en los avances pequeños. Al preguntarle qué cuesta más, cambiar una rutina física o la idea que una persona tiene de sí misma, no duda: "La idea. Cien por cien la idea. Hay gente que termina haciendo cosas que en la vida creía que iba a hacer".
A partir de esa dinámica, usuarios que llegaron sin hábito deportivo acabaron participando en carreras de 5, 10 y 21 kilómetros. Él mismo se incorporó a entrenamientos del grupo y llegó a completar dos maratones de Transgrancanaria, la última en 2022, antes de que la rodilla y la edad le hicieran levantar el pie.
La preparación de oposiciones, que es otro tipo de usuario que acude a sus servicios, añade otra clase de presión. Quien entrena para una prueba física trabaja también por una plaza, por estabilidad y por futuro. "Una persona que viene a opositar viene con más responsabilidad. No viene a entrenar porque sí; se está buscando sus garbanzos. Son entrenamientos más duros. La persona que viene a entrenar por hacer algo, cualquier cosa que le salga le sirve para no venir muchas veces. Las que están opositando vienen más".
Y como a todos los protagonistas de esta sección, a Miguel Jorge le hacemos el mismo cuestionario:
Último libro leído.
Isla soñada, de Paco Sancho.
Lecturas habituales.
Artículos deportivos de investigación y biografías o autobiografías vinculadas al deporte.
Canción o música favorita.
Música española.
Lugar favorito de Telde.
El Bufadero de La Garita. "Me da tranquilidad".
Comida favorita.
Albóndigas.
Restaurante favorito.
La Venecia, en Melenara, y La Higuerita.
Una reflexión sobre Telde.
En el medio donde yo me muevo, el deporte, me gustaría que mejoraran las instalaciones y que se hicieran más eventos de calidad, con campeonatos interesantes. A nivel municipal, creo que se están haciendo cosas positivas, pero Telde es muy grande y tiene muchos barrios. Es complicado contentar a todo el mundo. Me gustaría que las carreteras estuvieran bien, que las calles estuvieran pintadas, que las casas estuvieran cuidadas y que la plaza de San Juan estuviera mejor, porque a veces la veo sucia. Sé que tener toda una ciudad como Telde bien es complicado, pero me gustaría que se pudiera mejorar todo,












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