
El rescate de cuatro personas atrapadas hace apenas unos días en la cueva de la Reina Mora, en Telde, tras ignorar las advertencias de un vecino sobre la subida de la marea, no fue un caso aislado ni excepcional. Para Sebastián “Chano” Quintana, periodista, divulgador y director de la asociación Canarias, 1500 Km de Costa, este episodio refleja un problema creciente: la falta de cultura de prevención frente al mar y el aumento de imprudencias en espacios costeros del Archipiélago. Así lo expuso durante una entrevista en el programa La Alameda, de TELDEACTUALIDAD, dirigido por Sonia Vega.
Quintana tomó como ejemplo precisamente el incidente ocurrido el pasado 13 de mayo en la costa de Telde, avanzado por este periódico digital y reproducido por varios medios regionales, cuando bomberos del parque zonal de La Garita tuvieron que intervenir para rescatar a dos parejas que quedaron aisladas por la marea después de desoír las advertencias de un residente de la zona. “Acabas de hacer una fotografía de lo que es lo más común: personas cometiendo una imprudencia absolutamente ajenas del riesgo o el peligro”, afirmó durante la entrevista.
Ocho de cada diez accidentes son evitables
El especialista lanzó un dato demoledor: ocho de cada diez accidentes en el agua se producen por imprudencias o negligencias del propio bañista, una realidad que, según lamentó, sigue siendo ampliamente desconocida entre la población. Aunque los accidentes no solo ocurren en el mar, sino también en piscinas, parques acuáticos o instalaciones recreativas, el litoral concentra el mayor número de víctimas mortales.
Canarias cerró el pasado año con 67 personas fallecidas por ahogamiento, entre ellas cuatro menores, además de unas 260 personas accidentadas en espacios acuáticos. En lo que va de 2026, las cifras ya reflejan un incremento preocupante, con 23 fallecidos hasta la fecha, un 15% más respecto al mismo periodo anterior.
Pero el dato más contundente es otro: la principal causa de muerte accidental en Canarias no son los accidentes de tráfico, sino los ahogamientos, que prácticamente duplican el número de víctimas registradas en carretera.
El perfil más frecuente del fallecido
Durante la entrevista, Quintana explicó que existe un patrón bastante definido sobre quién suele perder la vida en el agua en Canarias. El perfil más habitual es el de un hombre de entre 50 y 70 años, generalmente turista, que se baña en playas sin vigilancia o fuera del horario del servicio de socorrismo. “El ahogamiento se escribe en masculino”, resumió el experto, al advertir de que los hombres siguen asumiendo conductas de mayor riesgo.
La estadística también evidencia un vínculo directo con el turismo: siete de cada diez fallecidos no son canarios ni españoles, sino visitantes extranjeros. El crecimiento récord del turismo en Canarias, con 18 millones de visitantes el pasado año, ha ido acompañado de un incremento paralelo de incidentes en el mar.
La bandera roja sigue sin respetarse
Uno de los aspectos que más preocupa al divulgador es el incumplimiento reiterado de las normas de seguridad en las playas. Según explicó, buena parte de los fallecimientos ocurren durante episodios de alerta o prealerta marítima, cuando las condiciones del mar ya desaconsejan el baño.
El año pasado, Canarias registró 112 días con avisos por fenómenos costeros adversos, y entre el 65% y el 70% de las personas fallecidas se habían introducido en el agua pese a esas advertencias. Sin embargo, lamentó que apenas existan sanciones efectivas para quienes ignoran la bandera roja o acceden a zonas balizadas y cerradas al baño.
Actualmente, solo algunos municipios como San Bartolomé de Tirajana o Arona contemplan sanciones económicas específicas en sus ordenanzas para quienes incumplen las restricciones de seguridad en playas.
El drama silencioso de los menores
Quintana también aprovechó la entrevista para lanzar un mensaje de máxima precaución respecto a los niños, recordando un reciente caso ocurrido en Valsequillo, donde una niña de apenas 18 meses sobrevivió milagrosamente tras caer a un aljibe en una vivienda durante un asadero familiar. La menor sufrió una parada cardiorrespiratoria y permaneció ingresada varios días en la UCI pediátrica.
El experto recordó que el ahogamiento infantil es rápido y silencioso, desmontando el mito de que las víctimas siempre gritan o piden auxilio. “Si alguien se está ahogando, en la mayoría de los casos no puede gritar porque necesita el aire para sobrevivir”, explicó.
Según los estudios de Canarias, 1500 Km de Costa, el 85% de los menores fallecidos por ahogamiento en España mueren en piscinas privadas o comunitarias y, muchas veces, rodeados de adultos que ni siquiera se percatan del peligro.
Telde, ejemplo de playas seguras, pero sin bajar la guardia
Durante la conversación también hubo espacio para hablar de las playas de Telde, que este año han vuelto a revalidar cuatro banderas azules: Melenara, Salinetas, La Garita y Hoya del Pozo, un distintivo que, según Quintana, garantiza altos estándares de calidad ambiental, seguridad, accesibilidad y vigilancia.
No obstante, el especialista insistió en que ni siquiera una playa distinguida con bandera azul elimina completamente el riesgo si no existe responsabilidad individual. “La clave está en el sentido común y en la autorresponsabilidad”, concluyó, advirtiendo de que muchos rescates como el de la Reina Mora podrían evitarse si se atendieran las señales de peligro y las advertencias de vecinos y servicios de emergencia.
La Alameda
Editor: Carmelo Ojeda (TELDEACTUALIDAD PODCAST)
Realizador: Ezequiel López
Dirección y presentación: Sonia Vega
Grabación: El Casino La Union de Telde
Correo electrónico: laalameda@teldeactualidad.com











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