Imágenes captadas del depósito por el operario de Limpieza y la titular del local.Lo que comenzó como una situación extraña terminó convirtiéndose, según denuncian sus propietarios, en una auténtica pesadilla. Una empresaria de Jinámar asegura haber sufrido durante más de un año un presunto episodio continuado de acoso y amenazas que, sostiene, afectó gravemente a la imagen y actividad de su negocio.
El caso, adelantado este jueves por el programa matutino de Ponte al día de Televisión Canaria, apunta a un operario del servicio de limpieza municipal como supuesto autor de los hechos, una situación que ya investiga la empresa concesionaria tras abrir un expediente disciplinario.
La afectada, Katherine Santana, propietaria del bar Vicio, relató que desde mediados de 2025 comenzó a encontrarse bolsas de basura frente al establecimiento ubicado en Jinámar, inicialmente una vez por semana, aunque con el paso de los meses la situación se intensificó.
“Al principio fue mayo o junio, una vez a la semana, pero luego a partir de septiembre fue repetido, era algo diario”, explicó durante una entrevista emitida por Televisión Canaria. La empresaria asegura que cada día dejaban el local completamente limpio y al regresar para abrir se encontraban basura esparcida, restos de comida y bolsas rajadas justo delante del negocio.
La instalación de cámaras cambió el rumbo del caso
Ante la reiteración de los hechos y la desesperación creciente, la propietaria y su pareja decidieron instalar una cámara de seguridad, una medida que, según sostienen, permitió identificar al supuesto responsable.
Katherine Santana asegura que las imágenes apuntaban a un operario del servicio de limpieza municipal de Telde. “Hasta que vimos que era un operario de limpieza del Ayuntamiento de Telde”, afirmó, señalando además que el trabajador llegó incluso a acudir posteriormente al local.
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Según su relato, el hombre habría asumido desde el primer momento su implicación, aunque —siempre según la versión de la denunciante— lo hizo “de muy malas formas, con chulería” y sin mostrar arrepentimiento por los perjuicios ocasionados al negocio.
La empresaria denuncia amenazas y daños a la imagen del negocio
Más allá de los vertidos de basura, la propietaria asegura haber sufrido también episodios de acoso y amenazas, especialmente a través de redes sociales, una situación que, según afirma, terminó afectando emocionalmente y a la actividad comercial del establecimiento.
“He dejado de subir vídeos porque me siento amenazada”, sostuvo la empresaria, quien asegura haber vivido un auténtico “año de pesadilla” junto a su pareja sin comprender el origen de la situación ni haber tenido conflictos previos con esta persona.
Pese a todo, Santana asegura que no busca una represalia laboral contra el operario ni desea que pierda su empleo. Su principal reclamación pasa por que el presunto autor reconozca públicamente lo sucedido y asuma económicamente los daños ocasionados.
“A mí no me importa que lo cambien de zona o lo suspendan. Lo que quiero es que reconozca públicamente lo que ha hecho y pague los gastos y las bajadas de caja que ha ocasionado”, afirmó.
Juan Antonio Peña: “No se justifica absolutamente nada”
El alcalde de Telde, Juan Antonio Peña, confirmó a Televisión Canaria que tuvo conocimiento del caso tras ser contactado directamente por la propietaria en enero y que desde el Ayuntamiento se trasladó inmediatamente la situación a la empresa concesionaria del servicio.
Según explicó el regidor, el trabajador fue citado junto a su representación sindical y se le abrió un expediente por acciones consideradas “muy graves”, acordándose además una suspensión de empleo y sueldo y su retirada de la ruta en la que prestaba servicio.
“Evidentemente no podemos justificar la acción. No se justifica absolutamente en nada”, afirmó Peña, quien subrayó que el Ayuntamiento sigue investigando lo ocurrido y recordó que la inmensa mayoría de trabajadores del servicio realizan una labor “responsable y exquisita”.
Una denuncia aún sin formalizar
Por el momento, la afectada asegura que todavía no ha interpuesto denuncia formal, al mantener la esperanza de lograr una mediación y un reconocimiento público de los hechos.
Mientras tanto, el caso continúa generando repercusión en Jinámar y abre interrogantes sobre el alcance real de unos hechos que, de confirmarse, habrían afectado durante meses a la actividad de un pequeño negocio del barrio.











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