
Ángel Miranda Trujillo pasó por este mundo dejando huellas y sin hacer ruido. Conocía las calles de esta tierra no solo por sus nombres, sino por haberlas pateado desde niño, incluso descalzo cuando la vida todavía olía a arena caliente y a barrio. Era de esa generación hecha de esfuerzo, humildad y palabra. De hombres que nunca necesitaron levantar la voz para hacerse respetar.![[Img #971154]](https://teldeactualidad.com/upload/images/05_2023/2865_306983265_717324649826210_3533567789639557332_n-2.jpg)
Hoy Telde despide a uno de esos hombres buenos que, sin buscar protagonismo, sostuvieron durante décadas una parte esencial de nuestra identidad colectiva: la lucha canaria.
En un tiempo donde todo parece medirse por la inmediatez y el aplauso fácil, Ángel representó justamente lo contrario. Representó la constancia. El respeto. Pero, sobre todo, representó el valor de la palabra dada. Ese compromiso antiguo que no necesitaba contratos ni fotografías. Bastaba un apretón de manos, una mirada limpia y el sentido del deber de quien entendía que servir a los demás también era una forma de amar a su pueblo.
Durante años impartió justicia sobre la arena como árbitro, aunque sería injusto pensar que su labor se limitaba a señalar una agarrada o levantar la mano vencedora. En la lucha canaria, el árbitro no solo aplica un reglamento: custodia un legado. Protege una forma de entender la vida donde la nobleza importa tanto como la victoria. Y Ángel Miranda entendió eso como pocos.
La arena de un terrero se parece mucho a la propia vida. Hay fuerza, sí, pero también equilibrio. Hay caída, pero también dignidad para levantarse. Hay rivalidad, aunque jamás enemistad. Y en medio de todo eso, hombres como Ángel Miranda fueron faro y referencia para generaciones enteras.
Porque la lucha canaria nunca fue únicamente un deporte. Fue escuela. Fue identidad. Fue un lugar donde nuestros mayores enseñaban, casi sin darse cuenta, que uno puede competir sin odiar, vencer sin humillar y perder sin perderse a sí mismo.
Dicen que en la lucha canaria se gana tumbando al otro, pero quienes conocen de verdad nuestro deporte saben que la auténtica grandeza está en cómo se tiende la mano después de la caída. Ahí estuvo siempre Ángel Miranda: tendiendo la mano, enseñando, corrigiendo desde el respeto y guiando con humildad a quienes compartieron con él tantos años de compromiso con el deporte vernáculo.
Diecinueve años al frente del Comité de Árbitros de Gran Canaria no se sostienen solo con conocimiento técnico. Se sostienen con autoridad moral. Con paciencia. Con capacidad para unir. Y, sobre todo, con un amor profundo por la lucha canaria y por las personas que la hacen grande.
Hoy, mientras la ciudad de Telde lo despide, no solo se marcha un histórico colegiado. Se va también una parte de esa generación que entendió que la lucha canaria era una expresión del alma de Canarias.
Hay personas que nunca abandonan del todo el terrero porque permanecen en la memoria colectiva. En cada terrero donde siga hablándose de respeto. En cada joven árbitro que aprenda que la autoridad no se impone a gritos. En cada luchador que comprenda que el honor vale más que cualquier victoria.
Ángel Miranda Trujillo ya forma parte de esa arena eterna donde descansan quienes hicieron grande nuestra tradición.
Telde hoy lo llora, pero también lo honra.
Descanse en paz.
Juan Antonio Peña Medina es alcalde de Telde.










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