
Hay entrevistas políticas que sirven para rellenar titulares. Y luego están esas otras que, sin necesidad de gritos ni broncas, dejan medio Ayuntamiento haciendo cálculos, revisando alianzas y preguntándose quién salió peor parado.Eso fue exactamente lo que ocurrió este martes tras la entrevista concedida por Daniel Reyes en La Alameda, el programa de TELDEACTUALIDAD PODCAST dirigido por Sonia Vega desde Casino La Unión.
Porque Reyes hizo algo poco habitual en la política local: hablar con cierta claridad sin romper nada por el camino.Y claro, cuando alguien dentro del Gobierno reconoce públicamente que existen “deslealtades”, “excesos” y dinámicas internas poco saludables, el problema no suele ser quien lo dice… sino quienes se sienten aludidos aunque no se mencionen nombres.
El mensaje iba dirigido… y todos lo entendieron
El líder de Ciuca fue bastante inteligente durante toda la entrevista.No señaló directamente a ningún socio concreto, no abrió guerras públicas ni utilizó el tono victimista habitual de otros dirigentes cuando aparecen tensiones internas. Pero tampoco maquilló la realidad.
Reyes vino a decir, básicamente, lo que desde hace meses se comenta en voz baja dentro y fuera del Ayuntamiento: que algunos integrantes del pacto han confundido gobernar con hacer política de escaparate, protagonismo constante y ruido mediático.Y ahí es donde empezó el incendio silencioso.
Porque cuando Reyes deslizó aquello de que “hay cuestiones que el alcalde gestiona de una manera y el partido de otra”, en realidad estaba describiendo el problema central del Gobierno municipal: socios que a veces parecen más preocupados por marcar perfil propio que por proteger la estabilidad del Ejecutivo.
En otras palabras: mientras unos gobiernan, otros juegan a estar permanentemente en campaña.
Peña sale reforzado
Curiosamente, el gran beneficiado político de toda la entrevista terminó siendo Juan Antonio Peña.Reyes no solo lo respaldó varias veces de manera contundente, sino que prácticamente trazó una línea divisoria entre el alcalde y determinados comportamientos internos del pacto.“Juan Antonio tiene toda nuestra confianza”, repitió una y otra vez. Y no fue una frase cualquiera.
En política municipal, cuando alguien siente la necesidad de blindar públicamente al alcalde mientras critica dinámicas internas, el mensaje suele ser bastante transparente: el problema no está arriba del todo.
La sensación que quedó tras la entrevista es que Ciuca sigue viendo a Peña como el principal activo político del Gobierno y como la figura que mantiene unido un pacto donde algunos socios parecen empeñados en generar más titulares que soluciones.
Los socios incómodos
Lo curioso es que nadie necesitó dar nombres. En Telde todo el mundo entendió perfectamente por dónde iban los tiros cuando Reyes habló de comportamientos “desleales”. Porque si algo ha caracterizado este mandato es precisamente eso: filtraciones, entrevistas pagadas, competencias convertidas en pequeños feudos políticos y determinados partidos intentando diferenciarse constantemente del propio Gobierno al que pertenecen.
Una especie de oposición interna permanente pero cobrando nómina de gobierno. Y eso, evidentemente, empieza a cansar dentro de Ciuca.
La entrevista dejó entrever precisamente ese hartazgo: la sensación de que algunos socios parecen olvidar que forman parte de un proyecto conjunto y no de una competición diaria por ver quién consigue más focos.
La oposición olió sangre… demasiado rápido
La reacción de Nueva Canarias Bloque Canarista Telde y PSOE de Telde fue casi inmediata.Tanto, que parecía que llevaban los comunicados redactados desde antes de terminar el programa.
Nueva Canarias activó rápidamente el modo “colapso institucional inminente” y comenzó a hablar de deterioro interno, caos administrativo y riesgo de parálisis municipal.El PSOE tampoco se quedó atrás y aprovechó la ocasión para presentar al Gobierno prácticamente como un edificio a punto de venirse abajo.
El problema es que ambos partidos quizá se precipitaron interpretando las palabras de Reyes como síntoma de ruptura, cuando en realidad la entrevista transmitió más bien lo contrario: que Ciuca sigue apostando claramente por la estabilidad del pacto… aunque algunos socios necesiten recordatorios periódicos sobre cómo funciona un gobierno compartido.Porque Reyes fue muy claro: discrepancias sí, ruptura no.
El problema de gobernar con demasiados egos
La entrevista dejó además otra conclusión bastante evidente: el principal desgaste del Gobierno no parece venir de la oposición, sino de determinadas dinámicas internas donde algunos actores políticos parecen incapaces de asumir una disciplina mínima de coalición.
Y eso termina provocando exactamente lo que Reyes describió: malestar, descoordinación y sensación de desorden político.
Porque gobernar Telde ya es suficientemente complicado como para añadir además pequeñas guerras de protagonismo interno.
Mientras Ciuca y el alcalde intentan sostener la estabilidad del Ejecutivo, otros parecen más concentrados en diferenciarse continuamente del propio gobierno al que pertenecen.
Y claro, llega un momento en que alguien termina diciendo públicamente lo que muchos ya comentaban en privado.
La entrevista que puso nervioso a medio Ayuntamiento
Lo ocurrido tras La Alameda demuestra hasta qué punto las palabras de Reyes tocaron nervios sensibles. Hubo llamadas, interpretaciones, reuniones improvisadas y mucha gente intentando averiguar si el mensaje iba dirigido hacia un socio concreto o si era un aviso general para navegantes.Probablemente era ambas cosas.
Lo cierto es que la entrevista tuvo una repercusión política enorme precisamente porque Reyes habló desde el poder que le otorga el ser el máximo dirigente del partido con mayor representación dentro del poder municipal y con la Alcaldía en sus manos, sin dramatismos artificiales y con bastante más sinceridad de la habitual en la política municipal.Y eso, en Telde, siempre genera más impacto que cualquier rueda de prensa preparada.
Porque cuando uno de los hombres fuertes de los partidos del Gobierno admite públicamente que existen comportamientos desleales dentro del pacto… el problema ya no es la oposición. El problema es que alguien dentro decidió dejar de callarse.
Pedro Regalado











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