
El fútbol se quedó sin balón y con sorpresa en Lomo Magullo. Un toro decidió este martes apropiarse del campo del barrio, plantándose en el césped artificial e impidiendo su uso, en una escena que ha provocado incredulidad y enfado entre los vecinos.
Según relatan residentes de la zona, el animal accedió al recinto deportivo durante la tarde, obligando a dar aviso a la Policía Local de Telde ante el riesgo que suponía su presencia en una instalación frecuentada por menores y deportistas.
El campo, inutilizado por la presencia del animal
Además del susto, los vecinos denuncian que el toro dejó restos de excrementos en distintos puntos del terreno de juego, lo que ha generado problemas de salubridad y ha obligado a suspender su uso hasta que se proceda a la limpieza correspondiente.
La situación ha reavivado las quejas sobre la falta de medidas de protección en el recinto, ya que, según indican, no es la primera vez que animales acceden al campo.
Reclaman una solución urgente
Ante este episodio, los residentes exigen al Ayuntamiento que actúe con rapidez y proceda al vallado del campo para evitar nuevas incidencias. Consideran que la instalación no reúne actualmente las condiciones adecuadas de seguridad para su uso cotidiano.
Los vecinos insisten en que el problema es evitable y que una actuación sencilla podría impedir que se repitan escenas como la vivida este martes en el barrio.
Nota de Redacción
Esta información responde a una denuncia ciudadana remitida a TELDEACTUALIDAD. Los hechos descritos proceden del testimonio vecinal y de las imágenes aportadas. Para aclaraciones o rectificaciones, puede dirigirse a redaccion@teldeactualidad.com





























Aíssa | Sábado, 09 de Mayo de 2026 a las 21:44:53 horas
El campo de fútbol está en una zona agrícola y en Lomo Magullo ver animales sueltos nunca ha sido algo extraño. Lo que sorprende es ver a tanta gente alarmada por un toro cuando durante años alrededor de ese espacio hubo problemas bastante más graves: abandono, cristales rotos, suciedad y situaciones realmente peligrosas para los niños y vecinos que usan el campo. Ahí sí hacía falta levantar la voz y exigir soluciones.
Sinceramente, para quienes somos del pueblo, esto habría sido toda la vida una anécdota: avisar al dueño, sacar al animal y ya está. No montar un drama enorme por algo que forma parte del entorno rural en el que vivimos desde siempre. Parece que ahora descubrimos de golpe que en Lomo Magullo hay animales, estiércol y vida de campo.
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