
Cuanta más responsabilidad necesitamos, más irresponsables se muestran nuestros políticos. Y digo nuestros porque son servidores públicos, ¿o acaso lo hemos olvidado? La ignara (parte) de la sociedad está a lo suyo, mas sabe que algo no anda bien. En Alemania están preparando una poda de los servicios públicos, la socialdemocracia no es nada comparado con lo que fue y la ultraderecha concita el respaldo popular y de
desahogo en las encuestas. Está por ver si la próxima ocasión la gran coalición entre democratacristianos y socialdemócratas podrá reeditarse a modo de ‘cordón sanitario’ que frene a la extrema derecha.
Por su parte, Pedro Sánchez lleva la legislatura dispuesto a dinamitar todos los pactos estructurales del 78 con tal de mantenerse en el poder. La mayoría parlamentaria que le invistió, Junts mediante, ya no existe. Y digo mantener, que no es lo mismo que gobernar con luces largas. Pendiente de lo judicial en su entorno familiar, cosa que nunca había sido noticia con los expresidentes del Gobierno, el ministro Félix Bolaños lo elevó a asunto público al señalar al juez instructor, prosigue hasta 2027.
Hoy declara José Luis Ábalos. El que fuera todopoderoso en Ferraz, el confesor de Sánchez, su mano derecha en el partido y con mayor presupuesto a gestionar en el Ejecutivo, nada (presuntamente) en una piscina de corrupción y puterío. Las ‘chistorras’ de los billetes de 500 euros no tienen nada de socialista ni de defensa de la clase trabajadora. Todo es patético, grotesco. Aunque Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama rubrican una chabacana nebulosa donde la degradación es patente.
Ábalos, retrechero y lenguaraz mientras mantuvo el escaño, desafiaba al aparato político y judicial envalentonando la inocencia sacrosanta ungida desde la soberbia que precede a la caída. Ya hay infamia, resta que la justicia tan solo haga su trabajo para dirimir los posibles reproches penales. Aunque el cuadro da asco.
Por otro lado, el PP está a ver qué hace con Vox. Alberto Núñez Feijóo se reviste como hombre de Estado y amante de la moderación, el que incluso votó a Felipe González en el 82, dispuesto a regenerar España. Pero el invento político del 78 no funciona si no hay alternativa. El PP y el PSOE se necesitan, se retroalimentan, dependen el uno del otro de cara a la suerte del sistema. De nada vale un PP fuerte si el PSOE no lo es, o al revés.





























currito | Lunes, 04 de Mayo de 2026 a las 10:17:50 horas
Qué le gusta al señor Álvarez Gil escribir contra Pedro Sánchez! Sin embargo, aún no he leído ninguna de sus diatribas acerca de los numerosos casos del Partido Popular sobreseídos por vencimiento o porque el "estado de derecho" (que no es igual para toda la ciudadanía, ya lo sabemos) les da una manita para que queden en nada, como está ocurriendo en estos días con el caso Kitchen. Tampoco leo las diatribas de este señor sobre los casos de financiación ilegal de VOX, ni de los desvíos de fondos públicos a la fundación Disenso de la que Abascal es presidente vitalicio, ni tampoco le he leído sobre los cinco imputados de VOX en Gran Canaria por malversar dinero público que iba destinado a centros de inmigrantes. Pero, eso sí, de PSOE, Podemos, Rufián y todo lo que huela un poco a izquierdas, aunque el PSOE (en el que militó el Sr. Álvarez Gil no se le pueda llamar como tal) saca un par de sus "primeras planas" a la semana. Deje de mirarse el ombligo y si va a dar su opinión, al menos, infórmese mejor con Silvia Intxaurrondo, Jesús Cintora, Javier Ruiz, Raúl Sánchez Cedillo, Laura Arroyo, Manu Levin... ya que si le nombro a otras personas, probablemente tenga un episodio de urticaria. Cada día que pasa y leo sus opiniones voy teniendo más claro que debe tener por manta la bandera con el pollo, aunque no la saque a ventilar con mucha frecuencia.
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