Statistiche web
El tiempo - Tutiempo.net
695 692 764

Miércoles, 17 de Junio de 2026

Actualizada Miércoles, 17 de Junio de 2026 a las 17:27:05 horas

Colaboración

Un libro y retratos, "juntos de mancomún", desde mi tierra galdense

Reflexión de Nicolás Guerra Aguiar, catedrático y escritor

NICOLÁS GUERRA AGUIAR Domingo, 03 de Mayo de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Domingo, 03 de Mayo de 2026 a las 11:29:05 horas

En su sección “Tres apuntes para cerrar la semana”, y en cronológica coincidencia  con  el Día del Libro, planteaba el señor Suárez Álamo, periodista y director de Canarias7, un tema interesante: “¿Hay demasiados libros nuevos?”. Desde su punto de vista, no. Muy al contrario, defiende la presencia de muchos títulos en el mercado por más que tal concurrencia suponga o represente excesiva proliferación. O incluso cause inestabilidades económicas en algunas firmas: puede suceder, y sucede, que muchas veces la venta no cubre ni tan siquiera los gastos de la edición. Y en ocasiones ni el alquiler del local para su presentación.


Sin embargo, puede plantear un tema paralelo la perspectiva de un consumidor (para servirles a Dios y a usted) a quien su profesión como profesor de literatura lo instaba -no era obligación, sino la responsabilidad ética profesional- a estar al día en autores imprescindibles, novedades insulares y títulos de los programas oficiales para el aula. ¿Y cuál es el tema paralelo, pero en sentido contrario? Algo muy poco espiritual: la necesidad de desprendernos materialmente de muchos ejemplares (L’avare de Molière, por ejemplo, entre otras decenas de títulos pasaron antier a mejor vida con lastimeros suspiros de impotencia por mi parte).
 

¿La razón de la tal sinrazón? Algo burdo, ordinario, por no calificarlo como inhumano: mis armarios se niegan a sobrepasar sus posibilidades. Uno, concretamente, me hizo la puñeta: no sólo se me vino abajo a eso de la del alba sino que, además, lo manifestó con alevosía, recochineo y jodelona predisposición (iba a escribir “malévola cabronada”, pero no le daré tal placentero regocijo), mala leche de un simple armazón de madera en cuya resistencia física y profesionalidad uno confiaba, ¡malrayoloparta! (Por cierto: pasé un par de días recogiendo palabras, sílabas y letras dispersas por doquier y uniéndolas con pegamento Imedio, por más que teóricos de turno digan y certifiquen que las primeras -unidades lingüísticas- solo se separan mediante pausas, pura coña ajena a la hecatombe estanterial.)
 

Y concluye el señor Suárez Álamo con rotundidad: no podemos prescindir de gente empeñada en mantener viva la cultura. Lo cual, por otra parte, también me lleva a converger en su afirmación  (si así no fuera, sospecho, acaso le cogería manía a mi nómina). Y a la par aprovecho su juvenil raciocinio (cada vez más y más y más alejada de mí la adjetivación del binomio y casi sombra el sustantivo) para utilizar tal serio planteamiento y aprovecharlo para referirme a un libro recién publicado y presentado, cuya primera edición se agotó.  Me refiero a Referentes de la Literatura Canaria (Proyecto artístico-literario), número 15 de la colección Palabra y Verso, Beginbook Ediciones.

 

[Img #1062504]

 

Es un proyecto original (con inteligente enfoque multiinsular) en cuanto que algunos autores en él recogidos por la galdense Josefa Molina Rodríguez aportan un inédito, simbólico y corto texto literario (poesía, crítica, prosa novelística, ensayo…). Y de otros, por razones muy justificadas y obvias, incluye seleccionados documentos previamente publicados por sus creadores  en libros, periódicos, revistas especializadas… Y a la derecha, página siguiente, el guiense Eugenio Aguiar González, dibujante, pone rostro humano a cada uno de ellos, ciento cincuenta.
 

Algunos, obviamente, a partir de retratos centenarios conseguidos tras rigurosas investigaciones; otros, a través de fotografías actuales. Todos ordenados, cronológicamente, desde el año de nacimiento (1737) hasta finales del milenio anterior, 1995. Como novedad, rigor pedagógico y la iustitia humana, figuran los receptores del Premio Canarias de Literatura desde su inicio, año 1984, hasta el último, 2025.
 

Con ellos, otros nombres acaso desconocidos (gran acierto su recuperación): María Joaquina Viera y Clavijo (hermana de José, máxima luz cultural de la Ilustración en Canarias y autor de la magna obra Noticias de la historia general de las Islas Canarias, 1772-73); Agustina González y Romero (“La Perejila”); el poeta-prosista y militar dimitido Nicolás Estévanez Murphy. quien vio con años de antelación como imparable el movimiento de los guajiros cubanos en la lucha por su independencia a causa de errores y esclavistas comportamientos de los españoles en Cuba; el extraordinario Domingo Rivero González (“¿Por qué no te he de amar, cuerpo en que vivo?”) o Ignacia de Lara Henríquez, por solo citar a cinco.
 

Y ya en las páginas finales la gente de ahora, la juventud que rompe moldes, esquemas tradicionales e irrumpe con calidad lírica en el mundo de la poesía y de la prosa, renovadas y renovadoras, pues el mundo es suyo, de ella y sus imaginaciones, fantasías, introspecciones, miradas hacia afuera, riesgos y osadías y triunfos en sus revoluciones literarias… Y tal como reclamó el noventaiochista Azorín a sus ya maduros compañeros de generación ante la arribada de los jóvenes novecentistas (Ortega, Pérez de Ayala, Miró, Azaña…) con miradas y pensamientos europeos ajenos a los viejos páramos de España, cedámosles al último cuarto del siglo XX y al primero del XXI el lugar que les corresponde.
 

Y a todas estas, ¿quién es el dibujante capaz de enfrentarse a la creatividad artística para darnos a conocer -¡no es fotografía!- rostros, facciones, miradas, escrutadores ojos, barbillas... que los van definiendo a medida que Eugenio Aguiar se identifica con ellos? Hace pocos meses de las primeras pláticas y miradas frente a frente entre él y yo, a fin de cuentas nos separaban casi un decenio, distintos lugares -aunque próximos- de vivencia juvenil y ahora insular, por más que sabíamos uno del otro a causa de nuestros veraneos en Sardina del Norte. Y ahí terminaba todo.
 

Pero fue gracias al profesor Jesús Quesada Medina, director de infonortedigital y propagador escrito de once municipios grancanarios (incluso de las interioridades “dadentro”, al decir de Monagas), cómo me acerqué a él para tratarlo personalmente: le había mostrado mi interés tras haber recibido del propio autor varios retratos terminados. Valió la pena, y lamento no haber sido su interlocutor desde años atrás, experiencia y profesorales explicaciones que me perdí, ¡el Diablo son las cosas!
 

Me impactaron miradas de sus retratados. No sólo por su alta -y altísima corrección técnica- sino, y sobre todo, por coincidencia cuando años atrás entrevisté a decenas de escritores, políticos, gentes de bien, jóvenes que sobresalían por su trabajo…, cuyos méritos quise dar a conocer –debían ser dados a conocer- a través de mis artículos periodísticos. Y en tal concomitancia ocular descubría -dos horas de charla de tú a tú dan para cientos de miradas- mundos interiores no descritos con palabras sino, fundamentalmente, con los ojos, sus movimientos, sus repentinos frenazos, intentos de disimulos o muestras de énfasis  y vigor.
 

Grandísima idea, pues. Acertadas búsquedas y sabio encuentro entre palabras y semblantes…

 

Nicolás Guerra Aguiar es catedrático y escritor.

Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.236

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.