El grupo de voluntarios y voluntarias Impacto, de la compañía Global, vivió el pasado 25 de abril una jornada intensa de aprendizaje y acción. Tras las recientes lluvias torrenciales, la expedición se encontró con con un paisaje "herido", pero con las ganas intactas de ayudar a la tierra.
"Junto a la Fundación Canaria Aflora, transformamos la tristeza en acción. Ante la imposibilidad de trabajar el cauce de forma tradicional debido a los daños, nos enfocamos en una estrategia de resistencia: la creación de bombas de semillas o método Nendo Dango", explican.
Los voluntarios mezclaron tierras de la zona con semillas autóctonas de Verode, Panasco y Artemisia, preparando estas cápsulas de vida para repoblar el entorno. Retiraron los desechos que la falta de conciencia y el arrastre del agua acumularon en el barrancos.
A pesar de los daños en el ecosistema, el grupo se fue con la satisfacción de haber aportado su grano de arena para que la biodiversidad local vuelva a brotar con fuerza.













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