Aunque las actuaciones que a partir de ahora se proponen debían ser coordinadas por varias concejalías, entre ellas vías y obras, Patrimonio Histórico, Parque y Jardines etc., se deberían acometer obras en algunos paramentos, tales como los existentes en la finca del convento, en la esquina entre la calle Inés Chimida y San Francisco, que dañados sobremanera por la acción del ciprés allí existente, sufre grandes grietas como resultado de un gran deterioro visible desde el exterior, pero mucho más patente en la cara interior. Auguramos una efímera existencia a esos tapiales que, irremediablemente, caerán ante la acción del viento y de la lluvia, así como por las fuertes raíces y tronco desviado de su eje que conforman el ciprés allí plantado. De suceder esto último, la mayor parte del daño lo recibiría una casa familiar con cubierta de teja árabe a dos aguas, que resultaría demolida en parte o en su totalidad. Lo aquí expuesto se lo hemos hecho saber de palabra al Sr. Alcalde- Presidente, al Sr. Concejal de Patrimonio Histórico, así como a varios responsables del Patrimonio Eclesiástico de la Diócesis de Canarias. Pasados no meses, sino al menos dos años, no se ha actuado para evitar este grave problema, aunque varios técnicos del Cabildo de Gran Canaria abogaban por una poda selectiva y distributiva de las ramas, evitando así el sobrepeso que soporta dicho árbol en su parte sur.
Otros árboles, esta vez de titularidad privada, nos referimos concretamente a los que se encuentran en el jardín de la casa Rohner- Bañares. Plantados en la serventía de paso existente tras la torre-espadaña a sólo un metro o metro y medio de la pared norte de la Iglesia Franciscana, hoy en día y, desde hace mucho tiempo vienen suponiendo un gran peligro para la histórica construcción, pues no sólo sus raíces han invadido el subsuelo del templo, sino que sus copas golpean continuamente el tejado de la capilla colateral izquierda, deteriorando las tejas árabes que la cubren. En el caso específico de la araucaria, ésta no deja de lanzar sus hojas en forma de largas vainas sobre dicho techo, obstruyendo los canales de evacuación de las aguas pluviales. Esto causa el almacenamiento de las mismas con encharques que se reflejan en la humedad constante del artesonado de tea y de sus muros de mampuesto. Esperamos, desde hace dos años que den comienzo las obras de restauración de la Conventual, pues mucho nos tememos que de no ser solucionado el problema sus consecuencias pudieran ser catastróficas. Aquí como en tantos ejemplos de abandono sistemático de nuestro Patrimonio, no caben disculpas, más allá la constatación de la inoperancia y pachorra burocrática, a fin al Obispado de Canarias, Parroquia de San Juan, Cabildo de Gran Canaria y Gobierno Autonómico; unos por no hacer nada y otros por permitirlo.
En el Callejón de la Fuente y sobre el tapial de la finca que llaman de la Fuentecilla y también sobre los existentes en la calle Santa María, sus dueños han colocado unas hileras de cristales y vidrios de diferente grosor, pero con un denominador común, son elementos cortantes, prohibidos terminantemente por la ley. Deberían ser debidamente sancionados y mandados a retirar. Una vez más, la falta de buen gusto incide en una visión nefasta de los espacios públicos.
No es menos preocupante para este Cronista que, por parte de particulares, se vienen haciendo obras totalmente ilegales en paramentos propiedad del M.I. Ayuntamiento de la Ciudad, tanto en la calle Inés de Chimida como en la del Baladero o Bailadero, cerrando los arcos existentes, y evitando así la vista al paisaje de las fincas del Valle de La Fuente o de la Fuentecilla, lugar histórico por excelencia. Nos quedamos atónitos ante la impunidad de tal acción y no llegamos a entender cómo se ha dejado hacer tal aberración urbanística, no sabiendo al día de hoy si se ha contado o no con los debidos permisos, que no solo deberían haber sido cursados por los Servicios de Urbanismo de nuestro Ayuntamiento, sino por los de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria y los del propio Gobierno Autonómico.
Ñ) En la propia calle Inés Chimida, antes calle Nueva existe, desde principios de la segunda mitad del siglo XIX, un célebre acueducto (Obra del genial ingeniero don Juan León y Castillo), que bien podría ser motivo de una declaración de Bien de Interés Cultural, al igual que sus homónimos del resto del municipio. Claro está que estas declaraciones no caen del cielo y deben ser pedidas, cuando no exigidas por el gobierno local. Cuestión ésta que jamás se ha llevado a cabo.
A principio de los noventa se llevó a cabo su restauración y, a pesar de las advertencias que tuvimos el honor de exponer en la Comisión de Patrimonio Histórico-Artístico del M.I. Ayuntamiento, se optó por seguir una línea de trabajo totalmente contraria a nuestro parecer. Nos explicamos: Todas las canterías utilizadas en la construcción de edificios o similares, no son adecuadas para mantenerse a la intemperie. En Canarias se recurre con mucha frecuencia al duro basalto que es sumamente resistente, pero cuando se emplea la toba o cualquier otro tipo de piedra más blanda y dúctil, ésta se oculta bajo una capa, más o menos gruesa de enfoscado, toda vez que la experiencia nos dice que el llamado canto amarillo se deteriora irremediablemente si permanece sin protección superficial. Esto es lo que ha pasado y sigue pasando con el acueducto, existente entre los barrios de San Francisco y San Juan, sus ménsulas y dovelas han perdido consistencia y es más que alarmante su estado. De no actuarse convenientemente y en un periodo corto de tiempo, tendremos que asistir a su derrumbe parcial o total.
No conocemos hasta el día de hoy un solo anteproyecto o proyecto que se haya preparado para acometer tales obras. Es más, en el Cabildo de Gran Canaria no ha llegado petición alguna para atender la demanda urgente de mantenimiento eficaz de uno de los elementos arquitectónicos más bellos y representativos de la Cultura Del Agua en Telde y, por ende en Gran Canaria.
Al principio de la calle Baladero o Bailadero, a la izquierda y bajo el rasante de la misma, se encuentra la llamada Casa Honda, construcción canarii, encontrada tras las obras de ensanchamiento de tal rúa y, como consecuencia, del desmonte y retranqueamiento, en más de dos metros, de la alineación primigenia del bancal más bajo de la Finca del Convento. Recientemente el Cabildo actuó sobre el espacio, haciéndole una limpieza en profundidad y reponiendo el techo que la protege. Las lluvias recientes han vuelto a incidir negativamente en las paredes o taludes de tierra que la circunda, apareciendo desprendimientos. Asimismo, las aguas han entrado de nuevo en el recinto, por lo que reclamamos unas obras complementarias, que a manera de acequia recolectora, desvíe las mismas hasta la propia calle. También sería necesario volver a restituir el foco de luz, durante años existente y que ahora o bien porque ya no está o porque no funciona, mantiene en la más absoluta oscuridad nocturna esa construcción aborigen, a pesar de que se promueve su visita como un atractivo más del Conjunto Histórico-Artístico.
En el mismo paramento, pero unos 25 metros más adelante, existía una puerta de notable tamaño por la que se accedía para la ya tan mentada Finca del Convento. Pues bien, hace ahora cinco años que nos dirigimos al Ayuntamiento de Telde, Parroquia de San Juan Bautista y Obispado de Canarias, denunciando la bárbara destrucción de dicha obra de madera. Los seis u ocho okupas que mal viven en la llamada Casa Roja, Casa del Convento o Casa de la familia Macario, que se ha popularizado como Casa del Poeta Saulo Torón, no solamente destruyeron dicho portal para tener paso franco a la vivienda antes mentada, sino que igualmente han actuado sobre ella, que a simple vista no es ni la sombra de lo que fue, una bella edificación modernista. El estado de la misma así como la suciedad medioambiental de las huertas limítrofes y la facilidad del acceso a las mismas a través de la inexistente puerta, vuelve a poner en alto riesgo a todas las construcciones adyacentes y de forma altamente peligrosa a la Iglesia Conventual de San Francisco, por cierto, cerrada a cal y canto desde hace exactamente dos años, por peligro de derrumbe , sin que hasta ahora se haya actuado sobre ella, a pesar de contar con una notable subvención del Cabildo de Gran Canaria y un proyecto excelentemente redactado.
En la zona del Baladero o Bailadero existen parterres altos que necesitan urgentemente de reparación y replantación, tal como se hizo con notable éxito en el ya mentado mirador. Asimismo, una pequeñísima rotonda, en cuyo interior alguien se le ocurrió la idea de plantar una palmera canaria, está pidiendo a todas luces una reforma urgente, que agrande su alcorque y lo refuerce ante los continuos golpes que ahí se dan los vehículos.
En la plaza principal del barrio, existe un viejo ejemplar de Pino Marino, plantado hace ahora unos setenta años, junto a otros dos ya desaparecidos, éste ha resistido, aunque para ello se haya tenido que limitar varias veces y a base de podas radicales, el excesivo peso de su desviada copa. Un mero análisis visual, nos muestra cómo los límites de su alcorque y pasillo circundante que lo separa de la Iglesia de San Francisco, sufren un abultamiento excesivo y por tanto un deterioro paulatino, haciendo saltar el pavimento compuesto por adoquines de hormigón.
Este árbol viene suponiendo un peligro enorme por la notable inclinación que posee. Una oquedad en la parte baja y media del tronco, como consecuencia de su putrefacción lo hace más evidente. No obstante la naturaleza es sabia y desde la parte más baja del mismo ha surgido un nuevo ejemplar hijo de aquel, que debiera protegerse para cuando el antiguo fuera obligatoriamente cercenado. Manifestamos nuestra preocupación porque fuimos testigo hace unos meses de su radical poda, y ahora nos tememos que ésta se pudiera volver a repetir.
La calle León y Castillo, que recorre parte del Barrio de San Juan, en el pasado recibió el nombre de Calle Real, pues bien, cuando se hacen los contratos para asfaltarla se obvia que ésta no termina en la intersección entre la calle Roque y ella misma, hay un trozo de la propia calle León y Castillo que se introduce en el Barrio de San Francisco unos 20 metros, los mismos que existen entre los tapiales de los colegios Placido Fleitas y Poeta Fernando González, justo en donde no debieran estar, pero están, los contenedores de recogida de residuos sólidos, papel y vidrio. Es altamente ilustrativo que en la propia entrada de un barrio monumental se reciba al visitante de esa manera. Como resultado tenemos una entrada al Conjunto Histórico- Artístico totalmente destrozada y casi siempre sucia, con grandes baches que no han recibido atención alguna en los últimos años, salvo leves parcheos.
Una visita pormenorizada al Conjunto Histórico-Artístico, en su vertiente de San Francisco nos hace ver cómo el barrio en sí se va deteriorando continuamente. Antes y me refiero hasta hace diez años el M.I. Ayuntamiento de la Ciudad junto con el Cabildo de Gran Canaria, acometían la reparación de fachadas de casas y tapiales, a los que blanqueaban con cierta asiduidad, concretamente en los meses de agosto y septiembre. Ahora, cuando reclamamos tal beneficiosa acción, se nos replica que es ilegal que un ayuntamiento pinte o albee propiedades privadas. Este Cronista se extraña sobremanera que sólo sea ilegal en Telde, cuando nos consta que en otros muchos lugares, no solo de Gran Canaria, sino del resto de territorio nacional, sí se puedan hacer trabajos semejantes, máxime cuando pueden existir intereses de conservación del Patrimonio Histórico y también turísticos. Lamentamos, una vez más, que nuestro M.I. Ayuntamiento carezca de un plan ordenado encaminado a favorecer el Patrimonio de tan emblemático lugar y hacemos todo para que en algún momento las palabras, más o menos bien intencionadas, se conviertan en realidades palpables.
Dos decenas de años, aproximadamente, si no es alguno más se acometió una magna obra de repavimentación de todo el barrio de San Francisco, para ello se empleó contra los consejos de diferentes expertos en la materia los falsos adoquines de hormigón, emparejando éstos a los cantos o piedras vivas de barranco. la idea se nos vendió como más que necesaria para reponer las tuberías de aguas de abasto público, al mismo tiempo que canalizar debidamente los tendidos eléctricos y telefónicos a través de tubos subterráneos. Pues bien, ejemplo claro y diáfano de que no ha servido para mucho por no decir para nada, es que hoy las fachadas de las humildes casas del barrio siguen soportando, cada vez más los feos cables de los tendidos anteriormente mentados. La falta de iniciativa y gestión de nuestros servicios técnicos y ediles, nos han llevado a la situación actual. Veinte años o más no han sido suficientes para que las compañías eléctrica y telefónica actúen según ley y de forma obligatoria coloque sus antiestéticos cables por las vías subterráneas existentes. Pero de nuevo unos pecan por no hacer y otros por no preocuparse de que se haga, en ambos casos se incumple la norma y se burla la ley.
El inexistente servicio de patrimonio histórico de nuestra ciudad, a pesar de los asesores que posee, a todas luces insuficientes por falta de Arquitectos, Arqueólogos, Restauradores y equipo de mantenimiento, hacen del todo imposible avanzar en los objetivos antes expuestos. Asimismo, llevamos años y años sin la operatividad necesaria de la Comisión Local de Patrimonio Histórico-Artístico , lo que ha permitido y se sigue permitiendo la aprobación de proyectos edificativos en detrimento del buen uso y disfrute de unos espacios tan singular es como los que conforman las calles, callejones, plazas, rincones, huertas, jardines y fincas de nuestro más que emblemático Barrio de San Francisco. Las denuncias, cuando llegan o no son atendidas o quedan en el limbo administrativo, pudiendo este Cronista afirmar que en los últimos diez años se ha edificado casas enteras o aumentado alturas en edificios ya existentes, que por mucho que estén a la visa de todos, no han recibido orden alguna de demolición.
Mirar para otro lado y dejar hacer o no hacer, sería lo que muchos quisieran, pero este Cronista hace cuarenta años prometió por su honor defender la Historia de Telde y consecuentemente luchar sin descanso por la supervivencia de su rico legado cultural. Hoy con 71 años a la espalda y más de 50 de vida profesional, sigo fiel a aquella promesa realizada al amparo de la Constitución Española y en el Salón de Plenos del M.I. Ayuntamiento.
Y para finalizar, la pregunta del millón ¿Para cuándo la apertura definitiva del Centro de Interpretación del Conjunto Histórico-Artístico y Recepción de Visitantes, en la llamada Casa Sall?
Antonio María González Padrón es licenciado en Geografía e Historia y cronista oficial de Telde.



























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