Este Primero de Mayo adquiere este año una especial importancia, siendo el día internacional de lucha de la clase obrera. Toda la gente trabajadora debemos celebrarlo con la lucha y la movilización, en un momento en el que la clase obrera internacional y los países y pueblos del mundo enfrentamos graves peligros y amenazas a la paz mundial.
Históricamente, la clase obrera siempre ha defendido la paz y se ha movilizado contra las guerras imperialistas, que han provocado y provocan las clases dominantes para ampliar o mantener su poder sobre los pueblos. Unos pocos oligarcas monopolistas mueven los hilos para que muchos suframos destrucción y muerte. Pero todos unidos contra los planes de guerra de Estados Unidos avanza en el camino de su derrota, de su oscuridad eterna.
El hegemonismo estadounidense en su ocaso
El hegemonismo estadounidense en su ocaso se revuelve y es a veces más peligroso que nunca, tratando de someter al mundo a su viejo sueño de dictadura mundial. Por ello, entre otras agresiones, ya ha provocado un genocidio en Gaza, ha secuestrado al presidente de Venezuela para apropiarse de su petróleo, asfixia a Cuba con el bloqueo, y bombardea Irán y Líbano asesinando y condenando a la miseria a miles de personas inocentes.
La lucha y la unidad contra la dictadura mundial de Trump
La respuesta popular a sus agresiones está siendo masiva, tanto por parte del pueblo en el seno de los mismos Estados Unidos como en el resto del mundo. Trump y su sicario Netanyahu están más solos que nunca. Son ellos contra el resto del mundo.
Por tanto, defender la legalidad internacional y exigir que Trump y Netanyahu sean juzgados por genocidio, por organizar una guerra ilegal y por vulnerar la soberanía nacional de otros países debe de ser un objetivo y un deber moral para todos los demócratas.
Este Primero de Mayo tenemos que decir alto y claro: Unidad contra la dictadura mundial de Trump. Parar la guerra en Oriente Medio. No olvidar Gaza. Ni terrorismo ni genocidio. La clase obrera debemos estar a la cabeza de la lucha internacionalista. Luchar contra los principales explotadores del planeta es hoy enfrentarse a los planes de guerra de Estados Unidos. El primero de mayo debe de ser un clamor contra la guerra de Trump y Netanyahu.
Que la guerra no la paguen los trabajadores
Estados Unidos nos pasa la factura de su guerra. Los bancos y oligopolios de la superpotencia, y de la oligarquía española, utilizan la guerra para imponernos precios abusivos y un mayor grado de saqueo.
Desde la crisis de 2008, la clase obrera vivimos un continuo empobrecimiento agravado con la invasión rusa de Ucrania y ahora, con la guerra de Trump y Netanyahu en Oriente Medio. Un nuevo atraco a nuestros bolsillos en forma de inflación para que los del Ibex35 tengan máximos beneficios año tras año.
Es prioritario que recuperemos el poder de compra de nuestros salarios. En solo dos meses, el aumento de la inflación se ha comido el incremento del salario mínimo y los aumentos salariales pactados en los convenios. El resultado es un nuevo recorte del salario real de una gran mayoría de los trabajadores.
No es inflación, es atraco monopolista
Denunciamos que la inflación no es una “calamidad”, no es un fenómeno “meteorológico” e impersonal ni es causado por unas inescrutables “leyes del mercado” ante las que nada podemos hacer. Es un atraco planificado y deliberado, impuesto para aumentar las ganancias de bancos y oligopolios nacionales y extranjeros. Es un saqueo y tiene saqueadores. Sus insultantes beneficios salen de asfixiar a la pequeña y mediana empresa y a los autónomos, y de empobrecer a los trabajadores. La especulación con la vivienda y el abusivo aumento del precio tanto del alquiler como de la compra es un claro ejemplo del saqueo monopolista que ahoga a las clases populares de nuestro país.
Española o extranjera, una misma clase obrera
La burguesía monopolista estadounidense y la sumisa oligarquía del Ibex35 impulsan a sus “USAtriótas” en la ultraderecha como ariete, ataques racistas para crear una subclase obrera sin derechos, aterrorizada, a la que poder hiperexplotar. Española o extranjera, una misma clase obrera. Es decir, apoyamos a los trabajadores inmigrantes, desde la unidad de la clase obrera, porque española o extranjera somos una misma clase obrera.
Eduardo Madroñal Pedraza es profesor jubilado y analista sociopolítico.




























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