
La reciente declaración de las fiestas de la Inmaculada Concepción y la Caña Dulce de Jinámar como Fiesta de Interés Turístico ha sido recibida con satisfacción por el movimiento vecinal del barrio, que considera este reconocimiento un hito cultural largamente esperado. Sin embargo, representantes sociales advierten de que el impulso institucional debe venir acompañado de mejoras reales en infraestructuras, servicios públicos y planificación urbana.
En el programa La Alameda, miembros del patronato y del tejido asociativo analizaron el alcance de esta declaración y aprovecharon para poner sobre la mesa las principales necesidades actuales del barrio.
Una tradición con raíces documentadas desde el siglo XVI
Antonio de los Reyes Rivero Artiles, conocido como Antoñito Reyes, sacristán de la Iglesia de la Inmaculada Concepción y miembro del patronato, recordó que existen referencias documentales de la fiesta desde comienzos del siglo XVI, lo que la convierte en una de las manifestaciones religiosas más antiguas de Gran Canaria.
El representante vecinal subrayó que este reconocimiento supone “un paso importante” para consolidar la proyección cultural de Jinámar y reforzar el valor patrimonial de una celebración transmitida durante generaciones.
“Jinámar también merece ser conocida por lo bueno”
Mari Medina González, colaboradora histórica del patronato, destacó el impacto simbólico de la declaración para la imagen del barrio. A su juicio, este reconocimiento permitirá visibilizar el trabajo vecinal que sostiene cada año la organización de la fiesta y contribuirá a equilibrar la percepción pública del enclave.
La colaboradora insistió en que el reconocimiento llega tras muchos años de esfuerzo colectivo y expresó su deseo de que sirva para mejorar los recursos disponibles para la organización de las celebraciones.
Preocupación por la falta de información sobre la nueva etapa
Por su parte, Juan Rodríguez Hernández, miembro fundador y socio número uno del patronato, expresó cierta inquietud por la escasa información trasladada hasta ahora sobre la gestión futura del reconocimiento turístico.
El representante vecinal defendió que el patronato debe tener un papel protagonista en la organización de esta nueva fase y reclamó claridad sobre el destino de los posibles apoyos institucionales vinculados a la declaración.
Un barrio con una larga tradición de lucha vecinal
El presidente de la Asociación de Vecinos La Concepción de Jinámar, Tomás Santana Borrego, recordó durante la entrevista que el desarrollo del barrio ha estado históricamente ligado a la movilización ciudadana.
Entre los logros alcanzados gracias a la acción vecinal citó la llegada del agua potable, el alcantarillado, la recogida de residuos o el asfaltado de calles, mejoras que requirieron décadas de reivindicaciones colectivas.
El problema del alcantarillado sigue sin resolverse
Uno de los asuntos que más preocupa actualmente al movimiento vecinal es la situación de la red de saneamiento en determinadas zonas del barrio. Episodios recientes de lluvias provocaron el retroceso de aguas fecales hacia viviendas, lo que obligó a los residentes a movilizarse para exigir soluciones urgentes.
Aunque técnicos municipales visitaron la zona y anunciaron alternativas de actuación, los vecinos denuncian que aún no se han materializado avances concretos.
Más presencia policial y menos contenedores incendiados
Otro de los problemas señalados durante el programa es la escasa presencia policial en el barrio. Según explicó Santana Borrego, una mayor vigilancia preventiva contribuiría a reducir actos vandálicos como la quema de contenedores, una incidencia que se repite con frecuencia en distintos puntos de Jinámar.
Además, los representantes vecinales recuerdan el coste económico que supone la reposición constante de estos equipamientos públicos.
Aceras incompletas y dificultades para caminar con seguridad
Durante la intervención también se denunciaron deficiencias en infraestructuras peatonales en calles como Ignacio Quintero, donde los residentes deben transitar por la calzada ante la falta de aceras operativas en algunos tramos.
Esta situación afecta especialmente a personas mayores y vecinos con movilidad reducida, incrementando el riesgo en el tránsito diario.
Reconocimiento cultural y mejoras urbanas deben avanzar juntos
El movimiento vecinal considera que la declaración de interés turístico de la Inmaculada y la Caña Dulce representa una oportunidad histórica para reforzar la identidad cultural de Jinámar. No obstante, insisten en que este avance debe ir acompañado de actuaciones concretas que permitan resolver problemas estructurales aún pendientes en el barrio.
La Alameda
Editor: Carmelo Ojeda (TELDEACTUALIDAD PODCAST)
Realizador: Ezequiel López
Dirección y presentación: Sonia Vega
Grabación: Sede social del colectivo vecinal La Concepción
Correo electrónico: lalameda@teldeactualidad.com










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