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Domingo, 26 de Abril de 2026

Actualizada Domingo, 26 de Abril de 2026 a las 09:46:32 horas

Rostros de Telde| Jefe de Estudios del IES Profesor Juan Pulido Castro

Víctor Toledo: diálogo frente a la vieja escuela disciplinaria

Ingeniero químico industrial de titulación, coordina la actividad académica del instituto desde el curso 2019-2020

JUAN ANTONIO HERNÁNDEZ/Telde Domingo, 26 de Abril de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Domingo, 26 de Abril de 2026 a las 07:52:56 horas
Víctor Toledo Fontes, jefe de Estudios del IES Profesor Juan Pulido Castro (Foto: Juan Antonio Hernández)Víctor Toledo Fontes, jefe de Estudios del IES Profesor Juan Pulido Castro (Foto: Juan Antonio Hernández)

Entre timbres, guardias, cambios de hora, alumnos que llaman a la puerta y familias que piden una cita, la jefatura de estudios concentra una parte de la vida diaria de un centro educativo. La labor de su ocupante discurre entre el pasillo y el despacho: ordenar ausencias, encauzar incidencias, recomponer horarios, atender a los tutores y buscar una salida rápida cuando una mañana se complica, algo que no es noticia entre las cuatro paredes de un instituto.

 

Víctor Toledo Fontes (Jinámar-Las Palmas de Gran Canaria, 9 de noviembre de 1969) es jefe de Estudios del IES Profesor Juan Pulido Castro (Arnao) desde el curso 2019-2020, por todos conocido como "el de la pandemia", cuando llevaba un año en el centro. Es ingeniero por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (2004) y desde 2009 tiene su plaza docente como profesor de Tecnologías, con Carrizal de Ingenio como primer destino de enseñanza, al que se metió por la vocación que comparte con todos los docentes:

 

"Por mí está claro que es por vocación. Es verdad que el mundo de la ingeniería, muchos dan clases porque ganas un poquito en calidad de vida. Si eres jefe de obra estás todo el día metido, trabajas mañana, trabajas tarde, estás todo el día preocupado. Aquí te centras en este trabajo, compartes con el alumnado y, aunque después sigues trabajando en casa, ganas en calidad de vida".

 

El directivo atiende a TELDEACTUALIDAD en la biblioteca del centro en el que llegó y besó el santo, puesto que tardó más en tomar posesión como profesor que en ocupar un puesto de relevancia. Al cargo  accedió al poco de aterrizar en su instituto. Apenas llevaba un curso en el centro cuando el equipo directivo le planteó relevar quen lo dejaba. La propuesta encajó con su manera de entender la vida escolar, más apoyada en el diálogo con el alumnado que en la rigidez, y aceptó un puesto desde el que seguir en contacto con los estudiantes desde otro ángulo, ya menos académico y más ligado a la organización diaria, la convivencia y la marcha general del instituto. "Yo no soy quizá ese jefe de estudios de la vieja escuela; soy de mucho diálogo con el alumnado. Me dijeron que ese era el perfil que querían aquí”.

 

Desde entonces, ha ejercido la jefatura con una idea muy definida de autoridad. Prefiere la cercanía, el despacho abierto y la conversación inmediata con alumnos y familias. Su manera de trabajar pasa por escuchar primero, intervenir después y sostener la disciplina sin convertir la distancia en método. Aquí las puertas del equipo directivo están abiertas y estamos continuamente hablando con ellos. Nuestra actitud es siempre cercana. Y con las familias igual: vienen, se les atiende, se les escucha y, la mayoría de las veces, se van mucho más tranquilas de lo que vinieron".

 

El despacho de jefatura le abrió otra parte del instituto. Ya no era solo dar clase, escribir en la pizarra con tiza o rotulador (o lo que quiera que usen ahora) o seguir a un grupo desde la tutoría. Por su mesa empezaron a pasar alumnos con problemas de conducta, familias inquietas, informes para servicios sociales y protocolos delicados que obligan a medir cada paso. “A mí realmente el contacto con los jóvenes. Yo me nutro de ellos y procuro darles todo lo que pueda darles. A veces somos referentes del alumnado, lo queramos o no. Lo más complicado es la parte más familiar, cuando hay que tratar temas delicados, y también la burocracia, que te resta tiempo de otras funciones".

 

Como las buenas noticias no vienen solas, a Toledo se le unió sus inicios como jefe de Estudios con otro acontecimiento importantísimo para su comunidad educativa: desde 2020, el IES Profesor Juan Pulido Castro acoge la EBAU (antiguamente llamada PAU, la selectividad de toda la vida) de la zona de Telde y Valsequillo de Gran Canaria.

 

"Cuando se nos propuso estábamos en pandemia y tuvimos una reunión telemática del equipo directivo para ver qué opinábamos. Desde el minuto uno lo vi como un prestigio para el instituto. Que tengamos unas instalaciones adecuadas y que se puedan desarrollar es un orgullo. Para nuestro alumnado es una ventaja y yo creo que para los de la zona también, porque, aunque no sean de este centro, conocen el instituto y están casi como en casa. A mí me agrada mucho que se sigan celebrando aquí esas pruebas".

 

La buena nueva les pilló en uno de los momentos más complejos que ha sufrido el mundo en general y la educación en particular: la pandemia del coronavirus. La tecnología, que no era ninguna desconocida para profesores y alumnos, pasó de ser complementaria a imprescindible de la noche a la mañana. “Mi centro, a partir de la pandemia, se movió muy bien de manera tecnológica porque tenemos tablets, estamos en plataforma desde hace tiempo y el centro está muy digitalizado. A partir de ahí lo tenemos muy bien estructurado. No nos genera ningún problema pasar a la formación online".

 

Pero, porque todo en esta vida tiene un 'pero', Toledo ha detectado un grave efecto secundario en el uso de las pantallas: "Cada vez está costando más que el alumnado entienda la importancia de su formación. Está acostumbrado a redes sociales, a estímulos en directo, y ya que tú te pares un momento a explicarle durante quince minutos, te cuesta mucho trabajo. Tienes que estar continuamente buscándote la vida para esa motivación. Por eso a veces explicas cinco minutos y después vas mesa por mesa resolviendo dudas".

 

Y como es habitual en este 'Rostros de Telde', a Víctor Toledo se le pregunta por algunos de sus gustos personales:

 

Último libro leído
El perfume, de Patrick Süskind.

 

Recomendación literaria
El perfume. Me sorprendió porque está muy bien hilado cómo empieza. Hay partes en las que parece que hasta hueles lo que está describiendo. Ha sido de los pocos libros que he leído dos veces. A mí me gustan más los libros con intriga, con trama, que te vayan atrapando.”

 

Última película vista
53 domingos

 

Recomendación cinéfila
Suelo ver más series y documentales, sobre todo casos reales o cosas relacionadas con el deporte. Una serie que sí me vi entera y me enganchó fue 'Stranger things'

 

De niño, ¿qué quería ser?
De pequeño no recuerdo una vocación muy clara antes de los nueve o diez años, pero después una de mis vocaciones frustradas fue la psicología. En su día tenía ganas de estudiar algo relacionado con la química o con la psicología. Al final me fui por la parte de ingeniería, entre otras cosas por las salidas que tenía y porque estudiar psicología implicaba ir a Tenerife, pero necesitaba un dinero que no tenía.

 

Recomendación musical
Me gusta más la música pop y tecno. El reguetón no me gusta, sobre todo por el mensaje y tampoco por el ritmo. Yo soy muy de música; estuve incluso en un grupo y cantamos por el sur.

 

Una canción que le guste mucho
Me gustan mucho canciones de Bruno Mars. También 'Die with a Smile', con Lady Gaga. Me gusta mucho el estilo melódico.

 

Reflexión sobre Telde
Telde es una ciudad maravillosa, una ciudad tranquila en la medida de lo que cabe. Yo actualmente vivo en Telde, en El Goro. Es una ciudad en la que se pueden hacer muchas más maravillas todavía. En los últimos años se ha empezado a recuperar vida, con zonas peatonales, con fiestas que antes se estaban olvidando y con más actividad para que el pueblo se reúna y celebre cosas. Espero que eso siga en esa línea. Me parece una ciudad elegante: ni con el enorme bullicio de Las Palmas de Gran Canaria ni con menos recursos o menos cosas accesibles. Tiene de todo, pero todavía habría que trabajar un poco más para darle más vida. En cualquier caso, creo que poco a poco se está haciendo.

 

Reflexión sobre el sistema educativo
El sistema educativo tiene que cambiar su filosofía. Los currículos se han actualizado, pero hay que darle otro enfoque. La vida digital, la motivación del alumnado y sus inquietudes ya son distintas a las de antes. Tú no puedes dar una clase magistral a un alumnado que difícilmente te va a atender durante mucho tiempo. Hay que cambiar. Tenemos contacto con centros de Europa por el proyecto Erasmus y vemos que hay sistemas que funcionan muy bien, como el finlandés. Habría que coger cosas buenas de los lugares donde sí funcionan. Las pruebas PISA no están dando buenos resultados y eso indica que este sistema no está dando los frutos que debería. Se está intentando trabajar de una manera más competencial, menos centrada en contenidos y más en herramientas para que el alumnado se valga el día de mañana, pero todavía hace falta mucho más. Hace falta formar mucho más al profesorado en ese trabajo competencial y adaptar mejor el sistema a la realidad del alumnado de hoy.

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