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Lunes, 20 de Abril de 2026

Actualizada Lunes, 20 de Abril de 2026 a las 14:47:21 horas

Colaboración

Bibliotecas llenas de vida

Reflexión de Esteban G. Santana, maestro de Primaria

ESTEBAN G. SANTANA CABRERA Lunes, 20 de Abril de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Lunes, 20 de Abril de 2026 a las 12:11:35 horas

Cada año, cuando se acerca el Día del Libro, solemos hablar de lecturas, autores y títulos imprescindibles. Sin embargo, quizá sea también un buen momento para reflexionar sobre los espacios donde ocurre la lectura, sobre todo en nuestros centros educativos, principal núcleo del que se nutren las bibliotecas públicas. Porque leer no es solo un acto individual, también es una experiencia social, emocional y que se hace con sus iguales y que necesita lugares vivos, abiertos y significativos.

 

Durante mucho tiempo, las bibliotecas escolares se han concebido como salas silenciosas, repletas de estanterías donde los libros permanecían ordenados, pero muchas veces alejados de la vida cotidiana del alumnado. Espacios cerrados, poco accesibles o incluso poco atractivos, que transmitían la idea de que la lectura era algo serio, distante o reservado a momentos concretos. Hoy sabemos que las bibliotecas escolares deben ser justo lo contrario: lugares abiertos, dinámicos y con vida.

 

Las bibliotecas escolares del presente y, sobre todo, del futuro, deben convertirse en espacios donde el alumnado sea protagonista. No solo como lector o lectora, sino también como participante activo en su organización, dinamización y cuidado. Cuando el alumnado se implica en la gestión de la biblioteca, esta deja de ser un espacio impuesto y pasa a ser un lugar propio, lo sienten como “su” biblioteca.

 

Un ejemplo lo encontramos en la biblioteca del CEIP Los Giles, donde son las propias alumnas quienes se encargan de tareas fundamentales como la gestión del préstamo, el mantenimiento del espacio y la animación a la lectura. Esto no solo favorece el uso de la biblioteca, sino también la responsabilidad, la autonomía y el compromiso con la comunidad educativa.

 

Gran valor tienen las actividades que estas alumnas desarrollan durante los recreos donde leen cuentos en voz alta a los más pequeños, organizan lecturas en parejas y dramatizan textos compartiendo historias con mucho entusiasmo y cercanía. De este modo, la lectura se convierte en una experiencia compartida, en un encuentro entre los distintos grupos de edad, haciendo puente entre compañeros y compañeras.

 

Igualmente significativo ha sido el cambio del propio espacio de la biblioteca, que ha pasado de estar ubicada en un aula a situarse en un pasillo, en una zona de paso accesible y visible para todo el alumnado. Esta transformación no es solo física, va más allá de eso. La biblioteca deja de ser un lugar al que hay que ir para convertirse en un espacio al que se puede llegar de manera natural, cotidiana y espontánea.

 

Convertir los espacios de lectura en lugares abiertos, participativos y cercanos es apostar por una escuela que entiende la lectura como una herramienta esencial. Celebrar el Día del Libro es también reconocer el valor de estos espacios y de las personas que los hacen posibles cada día. Porque cuando el alumnado es el protagonista, la biblioteca deja de ser un lugar lleno de libros para convertirse en un lugar lleno de vida y de historias por contar.


Esteban Gabriel Santana Cabrera es maestro de Primaria.

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