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Lunes, 20 de Abril de 2026

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Primera Plana

Si te hablan de Teruel

Columna de Rafael Álvarez Gil

RAFAEL ÁLVAREZ GIL Lunes, 20 de Abril de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Lunes, 20 de Abril de 2026 a las 06:41:21 horas

Prosigue la tónica de cómics sobre la Guerra Civil (1936-1939) y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) que, por fortuna, están poblando las librerías. Acaba de salir una obra, la p[Img #1059858]rimera de un joven vasco que atesora ambición y talento: Eneko Tabernilla (Trapagarán, Vizcaya, 1996). Se titula ‘Teruel. La lucha helada’ (Cascaborra). Se metió en esta empresa animado por su familia y amigos, amantes de la Historia y del conflicto vehicular de la España del siglo XX.

 

Tabernilla tiene el acierto de ofrecer, en primera instancia, una correcta introducción al marco que precede a la batalla de Teruel. Es decir, divulga conocimiento (tan necesario especialmente en las generaciones más jóvenes) a la par que ilustra entretenimiento. El dibujo es realista y preciso, de calidad, y aventura posteriores publicaciones que deleitarán al público. Esperemos que mantenga la bizarra convicción del esfuerzo.

 

Estamos en 1937. La República ha perdido ya la franja norte y urge un golpe de mano con la resaca de la derrota de País Vasco, Cantabria y, al fin, Asturias. La bolsa norteña duró lo que duró; no mucho dada la superioridad en aviación de los nacionales, gracias a alemanes e italianos. El general Vicente Rojo, la mente más lúcida del Ejército republicano, enseguida señala Teruel.

 

Y entonces, en uno de los peores inviernos recordados, y tras una placidez en ese frente tras el golpe de Estado de 1936, se arremeterá la conquista sobre la ciudad. Fue una especie de pequeño Stalingrado (1942-1943) adelantado y más reducido en días.

 

La victoria llegó. Y la República sobre la marcha trasladó a la opinión pública que se había tomado la primera capital de provincia. Motivo de alegría para insuflar algo de optimismo tras más de un año de trance bélico. Huelga decir que no tardará mucho Francisco Franco en darle la cruz y retomar lo perdido. Pero esa batalla de Teruel fue de las más duras del conflicto.

 

Las guerras desatan lo peor y lo mejor de las personas. Asoman las rencillas, la maldad y otros menesteres diabólicos. Mas también la lealtad y el romanticismo, si es que lo hay cuando se pierden vidas, que otorga un aura que permanece con el transcurso del tiempo. Este cómic ahonda, visto desde las filas republicanas, en la referida batalla. Y lo hace poco después de que Julio Llamazares publicara ‘El viaje de mi padre’ (Alfaguara, 2025). Un libro que hay que leer y que arroja una visión equilibrada de aquel horror que dividió contumazmente España. El interés por batallas concretas de la Guerra Civil, por diseccionar el detalle, está creciendo y hay que darle la bienvenida. Por su parte, Tabernilla aporta un cómic muy bien facturado. Una joya para el lector.

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