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Domingo, 19 de Abril de 2026

Actualizada Domingo, 19 de Abril de 2026 a las 15:15:34 horas

El periodista teldense afincado en Seneal analiza en La Alameda la visión canaria sobre el continente vecino

Pepe Naranjo pide a Canarias dejar de mirar África desde el miedo

Reivindica en el podcast de TA una observación más compleja, humana y cercana del continente, alerta sobre los bulos migratorios y reclama escuchar al pueblo saharaui

TELDEACTUALIDAD/Telde Domingo, 19 de Abril de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Domingo, 19 de Abril de 2026 a las 13:36:43 horas

África está mucho más cerca de Canarias que en los mapas y, sin embargo, sigue demasiado lejos en la conversación pública. Esa fue una de las ideas de fondo que dejó Pepe Naranjo en su intervención en La Alameda, el programa radiofónico de análisis sociopolítico de TELDEACTUALIDAD PODCAST, donde el periodista teldense trazó un discurso tan crítico como pedagógico sobre la imagen distorsionada del continente africano, el debate migratorio en las islas y el conflicto del Sáhara.

 

Naranjo, residente en Senegal desde 2011, colaborador habitual de El País y reconocido con el Premio Canarias de Comunicación y la Cruz de la Orden del Mérito Civil, fue uno de los invitados del especial dedicado a la Feria del Libro de Telde 2026, una edición centrada en África y en la que participa además en varias mesas redondas.

 

La conversación, conducida por Sonia Vega, fue mucho más allá de la agenda literaria. En realidad, acabó convirtiéndose en una defensa abierta de la necesidad de que Canarias mire de frente al continente que tiene al lado, no desde los tópicos ni desde el miedo, sino desde el conocimiento.

 

“África no es solo dolor”

Uno de los mensajes más claros del periodista fue su rechazo a la imagen reduccionista con la que, a su juicio, se sigue presentando África. Naranjo sostuvo que existe una tendencia a pensar en el continente únicamente como un espacio de sufrimiento, conflicto o migración, una visión en la que los medios de comunicación también han tenido parte de responsabilidad.

 

Frente a eso, reivindicó una África “vibrante”, joven, creativa y en movimiento, con una producción literaria inmensa y todavía muy desconocida para el gran público. En ese sentido, valoró como un acierto que la Feria del Libro de Telde haya situado este año al continente africano en el centro de su programación, una apuesta que también ha sido destacada por Casa África en su apoyo a esta edición.

 

Su reflexión fue también estratégica: ignorar lo que ocurre en África, vino a decir, no es solo una carencia cultural, sino un error político y geográfico, especialmente para Canarias. El continente, recordó, va a condicionar buena parte del siglo XXI. Las proyecciones internacionales apuntan a que África seguirá siendo la región con mayor crecimiento demográfico del planeta y que hacia 2050 concentrará en torno a una cuarta parte de la población mundial.

 

Canarias, frontera que no termina de entender a su vecino

Naranjo lamentó que, pese a la cercanía física y a la intensidad de los vínculos históricos, sociales y migratorios, Canarias siga sin comprender suficientemente lo que ocurre al otro lado. Como ejemplo, mencionó el desconocimiento que existe incluso sobre países tan presentes en la conversación migratoria reciente como Mali.

 

Su tesis es que las islas padecen una contradicción: viven insertas en la realidad africana, pero a menudo siguen pensando en África como si fuera un escenario lejano y abstracto. Esa desconexión, explicó, impide interpretar de forma adecuada por qué miles de personas se juegan la vida en la ruta atlántica y qué dinámicas profundas empujan esos movimientos.

 

En ese punto, el periodista introdujo una idea central de toda su intervención: el problema no es solo la falta de información, sino la falta de escucha.

 

El miedo, los menores y los bulos

Naranjo situó el aumento del rechazo social hacia la migración en un punto de inflexión concreto: la llegada masiva de menores migrantes a Canarias y su permanencia en el Archipiélago por la falta de solidaridad de otros territorios. Según su análisis, cuando esos chicos empezaron a ser visibles en barrios, canchas, playas y plazas, surgió una sensación de incomodidad y desconcierto en parte de la población.

 

A su juicio, ese miedo es comprensible como reacción inicial ante lo desconocido, pero se ha visto alimentado por una estrategia política basada en la exageración, la manipulación y los bulos. En el programa denunció expresamente la circulación de mensajes falsos en cadenas de WhatsApp y en otros espacios de difusión informal, construidos para convertir la incertidumbre en odio.

 

Sin embargo, Naranjo se resistió a ofrecer un retrato simplista de la sociedad canaria. Si percibe un crecimiento de los discursos de rechazo, también cree que sería injusto no contar la otra cara: los enormes gestos de solidaridad que, según relató, ha visto en las islas, desde personas anónimas que cocinan para los recién llegados hasta familias que han abierto sus puertas a quienes no conocían de nada.

 

En su opinión, el relato completo sobre Canarias y la migración no puede escribirse solo desde la crispación. También debe escribirse desde la memoria de un pueblo que ha emigrado, que conoce lo que significa irse a buscar futuro y que conserva todavía una cultura de acogida más fuerte de lo que a veces se quiere proyectar.

 

“Hablar de los menores, pero sin hablar con ellos”

Uno de los momentos más potentes de la entrevista llegó cuando Naranjo explicó el sentido de Travesías, el proyecto que impulsa con Casa África y el Gobierno de Canarias para contar de otra manera la historia de los menores migrantes. El planteamiento parte de una crítica muy clara: durante demasiado tiempo se ha hablado de estos chicos como objeto de disputa política, pero casi nunca se les ha escuchado directamente.

 

Por eso, su trabajo se centra en las voces, trayectorias y familias de esos menores. El proyecto, que se presentará en Casa África dentro del programa África Vive 2026, incluye una exposición, un audiovisual y un fotolibro construidos a partir de historias concretas recogidas en varios países africanos y en centros de acogida de Canarias.

 

Naranjo defendió en La Alameda que el debate sobre estos jóvenes ha estado demasiado centrado en el ruido político y demasiado poco en sus vidas reales, en sus vínculos familiares y en el futuro que se juega la sociedad canaria en su capacidad de integrarlos dignamente. También admitió que ha habido deficiencias en la acogida, desbordamiento institucional y centros con problemas graves, pero pidió no borrar con una brocha gruesa el trabajo serio de muchos educadores y profesionales.

 

A la vez, subrayó una carencia que considera decisiva: la falta de trabajo previo con los barrios. Abrir recursos sin explicar a los vecinos quiénes llegan, por qué llegan y cómo se va a organizar esa convivencia, sostuvo, ha contribuido a agravar tensiones que podrían haberse gestionado mejor.

 

El Sáhara: escuchar antes de decidir

Otro de los asuntos destacados de la entrevista fue el conflicto del Sáhara Occidental, sobre el que Naranjo se mostró especialmente claro. Considera que en los últimos tiempos se está consolidando una salida política que corre el riesgo de dejar fuera la voluntad del pueblo saharaui, algo que para él desnaturaliza el núcleo mismo del conflicto.

 

Su posición no parte de defender de antemano una fórmula cerrada, sino de exigir que sean los propios saharauis quienes puedan decidir libremente su futuro. Rechaza por ello que un cambio de postura impulsado desde gobiernos concretos sustituya ese principio sin un proceso legítimo de escucha y representación.

 

En el caso de Canarias, además, remarcó que no se trata solo de una cuestión diplomática o geopolítica. Existe también un vínculo histórico, afectivo y humano muy profundo entre el pueblo canario y el saharaui, que convierte ese conflicto en algo especialmente sensible en las islas.

 

Una intervención que desborda la agenda de la feria

Aunque su presencia en La Alameda estaba vinculada a la Feria del Libro de Telde, Pepe Naranjo acabó dejando una de las intervenciones más densas y reveladoras del especial. Su paso por el programa sirvió para recordar que dedicar una feria a África no puede quedarse en un gesto estético o temático: obliga también a revisar prejuicios, ampliar el foco y aceptar que Canarias necesita comprender mejor el espacio geográfico, humano y político del que forma parte.

 

En una edición ferial que ha apostado por la literatura africana, la narración oral y el diálogo intercultural, la voz de Naranjo introdujo una capa adicional: la de la responsabilidad pública de mirar con rigor y sin simplificaciones.

 

Más que una entrevista sobre libros, lo que dejó fue una invitación incómoda pero necesaria: dejar de pensar África solo como frontera o problema y empezar a verla como una realidad compleja, decisiva y mucho más próxima de lo que a veces se quiere admitir.

 

Galería de fotos del programa de La Alameda en el que participó Pepe Naranjo

 

 

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