
Gabo González, atacante de la Unión Deportiva Telde, aseguró que la victoria ante la SD Tenisca ha reforzado la convicción del vestuario en la pelea por la permanencia y dejó una frase que resume el estado anímico del equipo tras el 2-1: “Ahora la permanencia la vemos más cerca que nunca”. El delantero habló así después de un partido que la UD Telde levantó tras empezar perdiendo y que él mismo cerró con el gol de la remontada.
El futbolista se mostró especialmente satisfecho por el valor del triunfo y por la forma en que se produjo. “Muy contento, la verdad, con el equipo, con el trabajo y sobre todo por la victoria, por cómo fue, lo sufrido y lo trabajado que fue”. En esa primera valoración ya dejó claro que el peso del resultado no estaba solo en los tres puntos, sino también en la capacidad del grupo para mantenerse en pie en un partido que volvió a empezar con un golpe en contra.
Gonza´lez reconoció que el arranque volvió a poner al equipo en una situación delicada, más aún por la forma en que llegó el gol del Tenisca. “Nos hemos repuesto bien, la verdad, el golpe, más porque fue un fallo del portero, pero hemos sabido tirar para delante todo y sacar el partido al final”. A su juicio, la respuesta del equipo tuvo mucho que ver con el empuje, con la rabia y con la necesidad de aferrarse al partido sin venirse abajo. “Puede ser, por empuje, por rabia, como dices tú, por sacar lo que sabemos que estamos enterrados y por querer tirar para delante todo junto”.
Preguntado por esos errores con los que la UD Telde suele verse penalizada en los inicios, el atacante apuntó directamente a una mezcla de nervios y desconexión. “Sí, al final puede ser también los nervios, ya que, como bien tú dices, nos estamos jugando mucho y al final los nervios, la desconexión pueden jugar una mala pasada”. Después concretó todavía más esa idea al hablar del patrón que viene repitiéndose en las últimas semanas: “Sobre todo nos pasa mucho al principio del partido, los primeros 15 minutos siempre entramos desconectados”. Y, cuando se le planteó que el equipo había encajado bastante pronto en varios encuentros recientes, volvió a la misma lectura: “Sí, puede ser eso, la desconexión, el nerviosismo también de lo que nos estamos jugando y que ya lo que quedan son finales”.
A pesar de todo, Gabo aseguró que nunca dejó de ver posible la victoria. “Desde el minuto uno sabía que podíamos conseguir los tres puntos”. Esa confianza, explicó, no partía de una sensación individual aislada, sino del comportamiento general del grupo y de la capacidad que, según dijo, tiene el banquillo para alterar los partidos. “Sabía que con el empuje, con la gente del banquillo que entra fresca, tiramos para delante un montón”. Su conclusión sobre el 2-1 fue breve y muy expresiva: “Sacamos el partido por coraje”.
El futbolista relacionó además la reacción del domingo con otros partidos recientes en los que el equipo también empezó mal, pero no dejó de creer. Cuando se le pidió una comparación con el encuentro ante el Lanzarote de la primera vuelta, habló de dos partidos “más o menos similares”. “Entramos muy empanados al partido, nos encajan y al final el tirar para adelante. O sea, seguir con la mentalidad de que se puede ganar, no bajar los brazos desde que nos encajan y por eso hemos sabido sacar los dos partidos”. Esa insistencia en no bajar los brazos apareció varias veces a lo largo de la entrevista como uno de los rasgos que, en su opinión, explican la reacción del equipo.
En la parte más abierta y desordenada del partido, cuando el encuentro se convirtió en un intercambio de llegadas y cualquier detalle podía decidirlo para uno u otro lado, Gabo admitió que la sensación dominante era la ansiedad. “Pues, si soy sincero, bastante ansiedad”. Aun así, aprovechó para destacar el papel del portero azulón en ese tramo. “Gracias a Dios tenemos un porterazo, uno de los mejores porteros de la liga y nos ha podido salvar de lo que tú dijiste, el corre-calle”. El delantero resumió ese momento desde una lógica simple: sufrir, resistir y salir vivos del intercambio. “Y al final hemos salido victoriosos, que es lo que nos llevamos”.
Cuando se le preguntó por la clave de la remontada, volvió otra vez al plano mental. “Confiar. Confiar hasta el final, creer que se puede y no bajar los brazos, como bien tú dices”. Es una respuesta breve, pero bastante representativa de todo su discurso posterior al partido: más allá del análisis táctico, Gabo fue llevando continuamente la explicación del 2-1 a la insistencia, a la convicción y a la resistencia emocional de un equipo que sabe lo que se está jugando en cada jornada.
Sobre el gol de la victoria, recordó la jugada con bastante precisión. “Yo recuerdo que Chiqui me pone un caramelo impresionante”. A partir de ahí, describió el instante previo al remate y la sensación de que no podía dejar pasar esa oportunidad. “Miro para el portero, no me sale y yo dije: esta no es mía. La tengo que meter, el minuto que íbamos y no la puedo fallar”. También contó qué hizo inmediatamente después de marcar. “Miré después del gol a la línea y cuando vi que se estaba yendo ya para el centro del campo yo dije, ya está, aquí se acaba el partido y tenemos que aguantar el resultado como sea”. Esa secuencia, según dejó ver en la entrevista, unió alivio, tensión y conciencia plena de que quedaba todavía mucho por resistir.
El atacante también habló del tramo final del encuentro, ya con la UD Telde por delante. Ahí sí reconoció miedo, no tanto a perder el partido como a que se escapara una victoria que había costado muchísimo construir. “Por lo que nos ha costado y por toda la temporada en sí”. Y enseguida unió ese temor al valor concreto del partido: “Sabíamos que era un partido crucial, que teníamos que ganar sí o sí. El empate no nos valía ni en casa”.
Mirando ya al siguiente compromiso ante el Atlético Paso, Gabo dejó claro que la UD Telde no irá a La Palma con un enfoque resignado. “Pues ya nosotros no tenemos nada que perder. Ellos tienen mucho más que perder que nosotros”. A partir de esa idea, insistió en una igualdad básica sobre el césped. “Nosotros podemos ir con esa ventaja y a comérnoslo allá. No queda otra, somos 11 contra 11 y se puede”. Su discurso, también aquí, evitó la inferioridad asumida y se apoyó más en la necesidad de competir con todo lo que queda por delante.
Por último, lanzó un mensaje directo a la afición. “Que no deje de confiar, que hasta el último minuto lo vamos a seguir intentando”. También pidió apoyo constante, no solo en las victorias, sino en este momento de máxima exigencia. “Que estén aquí para apoyarnos en las buenas tanto como en las malas. Y ahora que nos estamos jugando mucho el final de temporada y se puede todavía, pues que sigan viniendo a apoyar”.













Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.113