
ERC frena a Gabriel Rufián. Una parte importante de ERC le dice que naranjas de la China. Oriol Junqueras,
mentor suyo, camarada de trincheras añejas, no está por la labor de engendrar ese frente antifascista que supere las nacionalidades. ERC no tiene ánimo de ser IU. Y tampoco de supeditarse a Unidas Podemos. Ni de ser el socio territorial de Irene Montero. ERC es nacionalista y santas pascuas.
Junqueras ha sido claro al elevar el dilema de Rufián a una máxima ética al expresar: “Fui a la cárcel por Cataluña, no para que Ada Colau sea diputada de ERC”. Junqueras, a diferencia de Carles Puigdemont, no se ‘exilió’. Afrontó el procedimiento penal y entró en la celda. Quizá, sin la crueldad del preso común y, desde luego, sin revivir las penalidades de Lluís Companys, presidente de la Generalidad de Cataluña y dirigente de ERC fusilado por la dictadura franquista en 1940.
A su vez, EH Bildu y BNG no van a seguir a Rufián y a Unidas Podemos. EH Bildu es nacionalista. BNG es nacionalista; y menudos resultados grandilocuentes y meritorios está obteniendo Ana Pontón, ¡chapó por la gallega! Incluso, la negativa de ERC (sector Junqueras) de no secundar a Rufián tiene un halo más nítido en cuanto que ERC, en contraposición a EH Bidlu, ‘per se’ es una formación política más posibilista. Me explico. ERC dispone de dos almas: una más de izquierdas y otra más independentista. Las va conjugando en función de las circunstancias. Por su parte, EH Bildu tiene una naturaleza más proletaria, más de fábrica, más de izquierdas netamente. En cambio, el cosmos sociológico de ERC no es el obrero fabril sino el tendero, el pequeño comerciante. Así y todo, Junqueras es impenitente: rechaza la vía Rufián.
Para más inri, IU no tiene la fuerza de los años noventa a son de Julio Anguita. IU ha sido rebasada por las fuerzas territoriales. Vacío que, por supuesto, Unidas Podemos aprovechó hace una década al calor del 15M. Pablo Iglesias y los suyos vieron la transformación sociológica de la crisis de 2008 que IU no supo entender a efectos puramente partidistas.
Eso sí, estamos en 2026 ya y, por ende, las condiciones no son las de hace una década. Entonces no concurría la ultraderecha. Vox es una realidad y amenaza al PP como antes Unidas Podemos lo hacía al PSOE. A ver cómo termina el choque entre Junqueras y Rufián. Vaya zapatiesta.










Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.148