Alexis Ravelo, delante de un tabló con consignas en inglés (Foto: Juan Antonio Hernández)Le surgió la vocación docente en sexto de Primaria, cuando tuvo que explicar materias a un primo suyo que había sufrido una grave lesión, y más de tres décadas después se ve como máximo responsable del colegio en el que ha trabajado durante la mayor parte de su vida laboral.
Alexis Ravelo Suárez (Las Huesas, 4 de enero de 1980) es maestro de Primaria y psicopedagogo, licenciado en Magisterio y en Psicopedagogía por la ULPGC y director del CEIP Saulo Torón (Las Medianías), donde imparte desde 2009. Antes estuvo en el CEIP Lucía Jiménez de Ojos de Garza y en el CEIP Pintor Manolo Millares de Las Palmas de Gran Canaria.
Ravelo atiende a TELDEACTUALIDAD en la biblioteca del centro educativo que dirige desde 2024, cuando la anterior directiva dejó su vigencia y él aceptó las riendas de este centro educativo en la periférica del casco histórico de Telde. Solo puso una condición: contar con un organigrama adecuado para la misión que caía sobre su espalda. Encontró a las personas adecuadas y accedió al cargo.
“Si no tengo un equipo directivo, un jefe de estudios y un secretario que tengan mi visión de hacer las cosas y de cómo intentar organizar un centro educativo, no lo iba a ser. Se dio la casualidad de que sí conseguí a las personas que yo consideraba adecuadas y lo pudimos presentar”.
Ravelo accedía así al más alto cargo después sus experiencias como vicedirector y secretario, papeles que también ha podido asumir durante los 17 años que lleva trabajando en Las Medianías. Solo le ha faltado ocupar la jefatura de Estudios para culminar el Pleno al 15. Y ha pasado por todas esas facetas por amor a la docencia y a donde trabaja: “Me siento parte del centro, de esta zona y de la comunidad educativa. Eso me ha llevado a querer hacer más por la zona y por los niños”.
Él empezó en la enseñanza mucho antes de que abandonara ser estudiante: “La tomé gracias a que, en sexto de Primaria, un primo mío que estaba en mi clase se rompió una pierna y tenía que llevarle los deberes a casa. A raíz de ahí, de tener que explicarle cómo hacer los deberes para que las hiciera en casa, me fue gustando. Me gustó explicarle y enseñar a otra persona y yo me buscaba la vida: si no me entendía de una manera, se lo explicaba de otra o lo intentaba hacer con dibujos. Entonces ya me picó el gusanillo de enseñar”.
De ahí pasó a estudiar la licenciatura de Magisterio en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (promoción 1998-2001) y más tarde, en 2013 finalizó el grado en Psicopedagogía en la misma universidad. “Me ha permitido comprender mejor las situaciones que se presentan en clase, leer con más profundidad determinadas conductas del alumnado, detectar o intuir posibles problemas o dificultades y canalizarlos hacia el equipo de orientación para intervenir con más criterio y ayudar al niño antes de recurrir a una medida correctora más severa”.
Desde que abandonó el colegio como estudiante hasta que regresó como profesor pasaron en torno a quince años. Fue un momento de muchos recuerdos y añoranzas: “Recordaba lo que había cambiado. Lo que más noté fue que los niños habían cambiado. Ya no se comportaban como cuando yo era pequeño y tenía que llegarles de otra manera. El respeto había cambiado y también los intereses y las motivaciones del alumnado. Me tuve que adaptar a esa nueva situación para poder llegar a ellos y, después, poder enseñar”.
Ravelo hace énfasis en esa pérdida que la autoridad docente ha perdido en las últimas décadas por parte del alumno y también por parte de sus padres: “No en todos los casos, pero sí, porque los valores de la sociedad han cambiado y, por desgracia, no se les están transmitiendo a los niños como se les tienen que transmitir. Aquí son cinco horas al día nada más. Si después en casa no nos acompañas en ese procedimiento educativo, al final no salen”.
“También se ha perdido autoridad, porque se cuestiona mucho nuestra labor. Yo no digo que, como padre, no pienses lo mejor para tu hijo, investigues, vengas y preguntes, pero sí hay una corriente pequeña de padres que creen primero al alumno y no llaman al centro ni hablan con el tutor o la tutora para decir: ‘Oye, mi hijo me comenta esto, ¿qué ha pasado?’. Lo del alumno pasa a ser incuestionable. Ahí ya nos dejas un poco vendidos ante el alumnado, porque después el alumnado se crece”.
Dos desafíos: la ruralidad y la telemática
Alexis Ravelo aceptó el cargo de director con un reto principal importante: la calidad de centro educativo en un ámbito más despoblado. El CEIP Saulo Torón se encuentra a menos de diez minutos del casco histórico de Telde, pero enclavado entre cinco barrios sin tanta población: Las Medianías, Lomo Cementerio, Lomo Catela y Lomo Salas, entre otros pagos teldenses:
“Los retos son ofrecer la mejor calidad educativa a los niños y, sobre todo, en nuestra zona, que puedan llegar al centro. Por eso tenemos servicio de transporte, porque casi todo nuestro entorno es de caserío, de finca, no de núcleos poblacionales cercanos al colegio, y el colegio también está un poquito alejado del núcleo poblacional. Ese es el inconveniente más alto que tenemos”.
También el colegio, como todos los de Canarias, han tenido que enfrentarse a otro gran reto: la educación telemática. Recientemente por la borrasca ‘Therese’, que obligó a suspender la actividad lectiva, y hace seis años, por la pandemia del COVID-19 que confinó a medio mundo en sus casas durante tres meses. En Bachillerato y la universidad, la adaptación es más fácil, pero en Primaria e Infantil, la cosa cambia bastante:
“Ventajas no tiene muchas, porque nosotros dependemos mucho del contacto con los niños, tanto en Infantil como en Primaria. Al no ser ellos tan independientes a la hora de manejarse para estudiar, para hacer deberes y para consultar las tareas, dependen más del contacto directo. Lo estamos intentando y lo estamos haciendo lo mejor que podemos. Con lo de las borrascas, la consejería nos ha facilitado muchos cursos y también material. Ya tenemos pizarras multitáctiles, mucho material informático y nuevas tecnologías, y nos están ofreciendo cursos para actualizarnos y poder ofrecer ese tipo de educación cuando las situaciones meteorológicas son adversas”.
“Ventajas no tiene muchas, porque nosotros dependemos mucho del contacto con los niños, tanto en Infantil como en Primaria. Al no ser ellos tan independientes a la hora de manejarse para estudiar, para hacer deberes y para consultar las tareas, dependen más del contacto directo. Lo estamos intentando y lo estamos haciendo lo mejor que podemos”.
Con lo de las borrascas, la consejería nos ha facilitado muchos cursos y también material. Ya tenemos pizarras multitáctiles, mucho material informático y nuevas tecnologías, y nos están ofreciendo cursos para actualizarnos y poder ofrecer ese tipo de educación cuando las situaciones meteorológicas son adversas.
Su puesto también tiene cosas positivas y negativas. “Lo mejor es que yo siempre estoy aprendiendo, hasta incluso de los más pequeños. Siempre te pueden dar una lección, un niño de tres años, de seis o de siete. Siempre te puede sacar algo o tú aprender algo de ellos. El contacto que tenemos con el alumnado es imprescindible. Y lo peor, la burocracia. El papeleo. Yo no pensaba que fuese tanto papeleo para todo. Para mover un paso tienes que hacer cuatro o cinco formularios”.
Posiblemente, una de las posibles ventajas del maestro es seguir disfrutando de las asignaturas que gustaban de niño. “Mis asignaturas favoritas eran Matemáticas y Conocimiento del Medio. Actualmente sigo con Matemáticas y ahora también me gusta Inglés, porque doy clases en inglés y me gusta bastante”. A esas materias troncales se ha unido Emocrea, una asignatura relativamente reciente y exclusiva de Canarias, centrada en la educación emocional y la creatividad que Ravelo valora por su utilidad para que el alumnado se conozca mejor, aprenda a gestionar lo que siente y se ponga en el lugar del otro.
“Esa es una asignatura relativamente nueva que es Educación para la Emoción y la Creatividad, y solo está en la comunidad autónoma de Canarias. Está muy bien porque ayuda a que los niños comprendan un poco más de sí mismos y que sepan gestionar y manejar sus emociones, ponerse en la piel de los demás. Trabajamos mucho ese tipo de cosas, aparte de la creatividad”.
Y como a todo protagonista de esta sección, a Alexis Ravelo se le pregunta por algunos de sus gustos personales. Y como tiene nombre y primer apellido de escritor y dirige el centro que lleva el nombre de un poeta teldense, no podíamos empezar por otra cosa que la literatura.
Último libro leído
Estoy leyendo ‘Parque Jurásico’, de Michael Crichton, y le está dando mil vueltas a la película. Yo soy de los que dicen que el libro le da mil vueltas a la película. Es una pasada, estoy asombrado.
Recomendación literaria
'Parque Jurásico', de verdad. La verdad es que estoy sorprendido porque no me esperaba lo bien hilado que está todo y cómo empieza. Es muy diferente a la película y te engancha.
Recomendación musical
Ahí me coges, porque mis gustos musicales son muy específicos. No voy con reguetón ni nada de eso. Voy más con música de los ochenta, que me gusta, y música de los noventa, sobre todo. De cuando estaban las discotecas en el sur, la Chic, el Music Factory y otras más. Son así, de progresivo y eso, pero no te puedo decir una canción concreta.”
Canción favorita
'Happy', de Pharrell Williams, porque la trabajo mucho con los niños.
Reflexión sobre Telde
Me gustaría que Telde siguiese avanzando como está avanzando. Sobre todo en lo cultural ha avanzado muchísimo. Desde el Ayuntamiento nos están apoyando mucho porque, desde el año pasado, generamos en el centro la idea de un certamen de literatura que se llama Saulo Torón. Y este año es nuestro segundo año en colaboración con el Ayuntamiento y está dedicado a Hilda Sudán, una poeta también canaria. Entonces, que siga creciendo en ese aspecto, en lo cultural.”
Reflexión sobre el sistema educativo
Que haya menos burocracia, por favor. Que se centre, sobre todo, más en enseñar al alumnado y no tanto en rellenar papeleos. Que la burocracia sea lo estrictamente necesario que se tenga que rellenar, pero que, si se puede simplificar algo, que se simplifique.














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