Tiene su aquel que coincida el juicio en el Tribunal Supremo a José Luis Ábalos,
Koldo García y Víctor de Aldama con el arranque de la declaración de la renta de 2025. Mientras el españolito medio comienza a confirmar borradores y demás menesteres para cumplir con el fisco, otros son enjuiciados por los sobres de dinero, los viajecitos y las churris. Corrupción (presunta) y puterío patrio (presunto). Todo es presunto, al igual que el borrador de la declaración de la renta, que toca confirmar o modificar previamente. Al igual que la justicia, que por mucho que tarde, llega y es implacable, otro tanto acontece con el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
Tampoco olvidemos la ‘policía patriótica’ de la era de Mariano Rajoy, también estos días en sede judicial. Mas el gallego políticamente ya cumplió responsabilidad con la moción de censura que Pedro Sánchez le presentó en el verano de 2018, y que ganó gracias a Unidas Podemos, hoy casi desaparecido como partido, y por su parte aún el ‘sanchismo’ está en revisión social. Eso sí, las derrotas electorales autonómicas se suceden, falta la de Andalucía y lo que te rondaré morena.
La imagen de Ábalos y Koldo, al que todos le cogían el teléfono, es lamentable. El que fuera secretario de Organización del PSOE (de ese ‘nuevo’ PSOE ‘sanchista’) y exministro todopoderoso del ‘sanchismo’ rinde cuentas ahora ante la justicia. Ciertamente, los audios donde Ábalos y Koldo se reparten mujeres a prostituir dan asco. Torrente se queda corto. Un ministro aludiendo a la colombiana que irá a visitarlo a la habitación como si fuera ganado. Y su asesor atendiendo a la esposa del ministro por teléfono para pasarle los recados. Qué chusco. Menuda podredumbre. ¡Vaya calaña!
Así y todo, hay que darle las gracias a Koldo. Si no le da por grabar al que fuera ministro y demás tropa, no nos enteramos de nada. Koldo, al que tomaron por tonto, resultó más listo que ellos. El asesor pensó que algún día las cosas podrían torcerse, y qué mejor que estar respaldado documentalmente para afrontar un escenario que intuía: que lo dejasen tirado. Ya se sabe que cuando vienen mal dadas, máxime entre personas sin principios, el que paga el pato es el más débil o el que pasaba por ahí. Koldo se adelantó y ha retratado, grabadora en ristre, el lado oscuro del ‘sanchismo’. Que la justicia haga su trabajo para que la democracia y el Estado de Derecho persistan. Y el resto cumpla con Hacienda. Va de suyo.










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