
Apenas un año mal contado para el ciclo electoral a lo grande: munic
ipales y autonómicas, y generales. ¿Adelanto electoral en 2026 a cuenta de una derrota socialista en Andalucía? No lo parece. No tendrá ningún aliciente Pedro Sánchez; al contrario. Y el reciente cambio de Gabinete auspicia la tecnocracia en detrimento de potenciales liderazgos sucesorios. Por tanto, en este momento se olfatea que el calendario electoral seguirá el orden natural de las cosas: primero, lo local y territorial; segundo, lo estatal.
El único, o de los pocos, que tiene el viento a su favor es Fernando Clavijo. La duda que le ronda es con quién pactar la siguiente legislatura. El lagunero tendrá sus preferencias, mas lo que trasciende es lo que acontezca en Madrid. Esto es, si los populares (actual socio de Clavijo) entran en La Moncloa de la mano de la ultraderecha, CC sopesará cambiar de pareja de baile en las islas.
Vox en Canarias no será en el Parlamento lo que significa en la meseta. Vox no es amenaza para CC que, precisamente, ocupa el epicentro del sistema de partidos. El error del Pacto de las Flores fue pensar que iniciaba un nuevo ciclo y no asumir que venía auspiciado por la periódica ola estatal socialista (1983 con Jerónimo Saavedra, 2007 con Juan Fernando López Aguilar y 2019 con Ángel Víctor Torres); que la aritmética de los 36 escaños daba amén de un momento puntual con un PSOE lozano y al alza, pero que luego vendría un desgaste mayor o menor. De hecho, hoy Unidas Podemos (socio de la ensalada de la pasada legislatura) no es nada.
Canarias no es tierra de extremos. Sociológicamente es calmada. En las islas arrolló la UCD y luego el CDS ‘suarista’ de los ochenta tuvo una comunidad autónoma donde cosechó poder institucional. Los ritmos electorales tienen sus mareas altas y bajas, desprenden parámetros que con perspectiva arrojan luces para entender movimientos venideros. Una CC asentada, otra vez, puede entenderse con populares o con socialistas en 2027. De momento, Clavijo deja las dos puertas abiertas. Al PSOE le interesará, y mucho, sellar un Ejecutivo junto a CC. En Madrid pintan bastos. Ferraz tendrá que afrontar una crisis morrocotuda. Y Torres, después de haber sido ministro y cumplida la cota a la que aspiran muchos políticos, retornaría al cuartel de invierno socialista e influir desde aquí en Ferraz.
Todas estas incógnitas, en el fondo, dependerá de cómo de elevada sea la victoria de Alberto Núñez Feijóo y su dependencia hacia Vox. Lo que es probable de cara a Clavijo, es que tendrá que armar un frente político para frenar los excesos de PP y Vox en el Consejo de Ministros.










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