
El Cabildo de Gran Canaria ha mantenido a última hora de la tarde una nueva reunión del Plan Insular de Emergencias de Protección Civil (PEIN) en la que se ha decidido solicitar la desactivación de la fase autonómica y pasar a partir de este jueves al nivel de alerta por desprendimientos, sobre todo por la inestabilidad del terreno y el estado de muchas carreteras secundarias en medianías y cumbres a causa de las intensas lluvias de la borrasca de alto impacto ‘Therese’.
“En esta situación, volvemos a insistir en la precaución para acceder al interior de Gran Canaria, porque supone un riesgo enorme transitar por las carreteras del interior de la isla. No están en las mejores condiciones, existen riesgos de desprendimientos y tenemos que ser conscientes de que si acudimos a ver los barrancos y los saltos de agua asumimos un riesgo para nosotros y las personas que nos acompañan”, ha afirmado el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales.
En estos momentos, hay cortadas un total 15 carreteras insulares frente a las 24 de la pasada madrugada gracias al trabajo incesante del operativo. Además, muchas de ellas presentarán barro, restos vegetales y otros elementos que complican la conducción, al margen de que en cualquier momento puede producirse una nueva caída de piedras o tierras, en especial en las vías rurales de las zonas altas de la isla. Recordó que en La Yedra, en el término municipal de San Mateo, se ha producido un fuerte deslizamiento de tierras en tres puntos distintos que, por fortuna, no afectó a viviendas ni causó daños personales.
En la reunión de coordinación se analizó la situación de la jornada de este miércoles, donde el protagonismo lo tuvo una célula convectiva que se concentró en La Aldea de San Nicolás, si bien con una potencia menor que la observada en días anteriores. Además, las previsiones apuntan a que el alisio vuelve a ocupar su lugar y se prevén incluso algunas precipitaciones leves en la cara norte, pero las habituales asociadas al alisio.
Esto contribuye a devolver la estabilidad a la atmósfera que envuelve a la isla e impide la formación de los peligrosos núcleos convectivos. No obstante, todavía no se pueden descartar nuevos coletazos de ‘Therese’, pues la inestabilidad no se ha diluido por completo, aunque haya perdido potencial.
En cuanto a la situación en presas y barrancos, en Arguineguín ha bajado el caudal y ya no se producen desbordes. La presa de Las Niñas desvía el agua sobrante a Las Gambuesas sin complicaciones, al igual que Ayagaures y la cuenca de La Aldea de San Nicolás.
El cruce de aguas que generan los alivios de La Negra, Ayagaures y Fataga discurre también con normalidad. En La Sorrueda ha bajado el caudal de alivio de la presa y se están monitorizando todas las presas del norte, aunque en principio no se contempla que alcance su punto límite de acopio. En total, hay 34 presas aliviando.
En cuando a los núcleos que permanecían aislados, esta noche las personas residentes en los núcleos urbanos del Barranco de Arguineguín y en las inmediaciones de Ayagaures podrán usar las carreteras de acceso por medio de controles para permitir de momento solo el paso de vecinos, vecinas y vehículos autorizados. La previsión es abrirlas del todo mañana a primera hora. En La Culata ha quedado abierto el acceso provisional y El Hornillo está despejado y su apertura definitiva en manos de la decisión municipal.
Mientras tanto, el Cabildo de Gran Canaria ya ha iniciado las tareas para acometer por la vía de urgencia las obras de reparación necesarias en vías como La Culata, Aríñez, la carretera entre Ayacata y Tejeda o la de Temisas.










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