
El tiempo apremia, se ‘agota’. ¡Urge una respuesta honrada! Quizá cuando estas letras vean la luz, ya sea demasiado tarde. Es una reflexión más, para cerrar una ‘trilogía’, toda vez que al intentar “Solucionar la guerra” (me refiero al artículo que escribí el 3 de marzo de 2003, con la de Irak), solo tuve tiempo y espacio para enunciar el contencioso. Lo importante y concluyente del artículo era el final, en el hacía alusión a desterrar intereses ‘egoístas’ en pro de un bien común. El segundo: “Sí a la paz, con guerra” era más explícito. El mensaje que lanzaba, lo relego para el epílogo del presente artículo (ambos escritos de “Solucionar la guerra” y éste último de “Sí a la paz con guerra”), háganse a la idea de que ya saben por dónde iban encaminados, al igual que este, el último de esa trilogía de la que hablé, forman parte de un profundo y detallado ‘informe’ que vino a ‘colegir’ el impacto de la guerra de Irak, allá por 2003.
Se dice que “dos no discuten, si uno no quiere”. En este caso que me embarga, los aliados o contendientes son ‘tres’ (EE.UU. e Israel, contra Irán, aunque les ‘secundan’ otros países que circundan la zona donde los hechos se están desarrollando), el más ‘débil’, digámoslo así, es Irán pero juega otras ‘bazas’ que las dos potencias ignoraban y ahora se ven obligados a ‘serenar’ los ánimos de los que están siendo ‘atacados’.
En medio de todo este conflicto, cuando el asunto está en el punto más ‘álgido’ de la contienda, aparece la figura de Sánchez, el único que ha se ha atrevido a ‘sermonear’ a Trump. De ahí han surgido las hostilidades que todos presumíamos. Se han empezado a ‘cerrar grifos’, llámense, petróleo, gasolina, derivados de ésta y otros problemas surgidos a partir de estos ‘juego malabares’, con la irresponsabilidad de pensar en el ‘daño humano’ que podrían propiciar entre los ciudadanos que habitamos este mundo. Si la guerra perdura en el tiempo, cada minuto que pasa son ‘miles de millones’ (dólares, euros) que se pierden por el camino y muchos más si se emplean los países ‘a fondo’ en sus insanas intenciones como continuar con un conflicto propiciado por un ‘belicoso’ Trump, una ‘inquieta’ Israel y el ‘facineroso’ de siempre, ese Irán que marca ‘músculo’ con la intención de que su terrorismo siga por esos derroteros tan ‘perniciosos’. Sin contemplar otras ‘salidas’ más humanas.
Mientras que los tres ‘protagonistas’ principales del altercado no cedan ni cesen en sus intenciones, mal lo llevamos. Si uno amenaza y los otros dos alardean de ser los más difíciles de ‘derrotar’, el asunto se alargará en el tiempo, en ‘detrimento’ de casi la población mundial. ¡Un desastre sin ‘parangón’! ¡No volvamos a las ‘andadas’! ¡No hagamos de este mundo el inicio de otra de esas ‘guerras mundiales’: es un ruego.
Ahora nuestro ‘presi’ está enfadado porque no se le hace caso. Estos ‘conflictos’ no se solucionan de manera ‘chulesca’, y me explico: no por hacerse el ‘fanfarrón’, que es el estilo de Trump, las cosas van a ir mejor. Más al contrario, las circunstancias negativas que ya estamos viviendo, son la ‘subida’ de todo. Sánchez con sus políticas ‘solitarias’ y sus componendas que no son las de la OTAN, ni ONU, ni las Leyes Internacionales, no va a ninguna parte. Ahora está siendo puesto en ‘entredicho’ en Europa, y con respecto al ‘no a la guerra’ (caduco y trasnochado), está incitando a que existan otras estrategias que tampoco resuelven el asunto bélico. Ni tan siquiera la ‘diplomacia’ ha sido capaz de poner de acuerdo a estas grandes potencias, cuanto menos van a salir con un ‘quorum’ de alguna reunión como sucede el ‘convidado’ de piedra, el Sr. Zelenski, que se le está aprovisionando de ‘armamento’ (1.000 millones de € le ha dado Sánchez al país ucraniano). ¿Cómo acabar con una guerra si se le ‘echa más leña al fuego? Las manifestaciones multitudinarias han dejado oír el ‘sentir popular, que no es otro que abogar por la ‘paz’. No se trata de ese ‘maniqueo’ cantar del no a la guerra que no resuelve nada. Existen otras ‘contiendas’ pero, debido a que la ‘rentabilidad’ no es mucha, se hacen oídos ‘sordos’ a Ucrania, Afganistán, Pakistán, Rusia, sin ningún orden preestablecido pero esos países ya saben el por qué de que no les ‘asistan’ las potencias como China y demás naciones que pueden y deberían hacerlo. ¡SOS!
Si queremos erradicar las guerras y terminar o ‘aniquilar’ (desahuciar, a los ‘okupas’ también, en este mundo todo cabe) el terrorismo, actuemos en consecuencia. No hay que “mentar la soga en casa del ahorcado”. Tomemos ejemplo y elaboremos una frase que nos ‘defina’ y signifique nuestro sentir más universal: ¡Sí a la Paz!
Concluyo tal y como prometí. Si a todos nos gustaría borrar la palabra ‘guerra’ de nuestro vocabulario y de nuestras vidas (expulsarla para no sufrirla más), creo que también nos vendría ‘de perlas’ y nos agradaría sobremanera reemplazarla por otra que signifique lo contrario y nos ‘reconforte’, de manera muy especial a todos esos niños que son aquellos que más sufren estos ‘litigios’. La palabra es de todos: ¡PAZ!
Y como colofón a este ‘apresurado’ escrito que tan solo ha pretendido ‘despertar’ los oídos de quienes no ven más allá de sus pies (hay muchas más guerras en el mundo), que este problema ‘ilegal y antidemocrático’ (han ‘saltado por el aire’, como si de un ‘dron’ se tratase, todas las leyes internacionales, convenios, ‘derechos humanos’ y una falta de ‘sensibilidad’ que clama al cielo) se resuelva con la ‘solidaridad’ de todos los habitantes de este mundo, en especial de esos ‘gobernantes’ sin ninguna ‘humildad’.
Jose Mª Gironella, en 1966, publicó una novela (casualidades de la vida, cerraba también una trilogía: “Los cipreses creen en Dios”, “Un millón de muertos” y “Ha estallado la paz”) cuyo título hace referencia a todo lo expuesto y cuyo ‘epígrafe’ (o titular de esa última novela) es y hace referencia a la frase que a todos nos gustaría y ‘enunciarla’ por su enfática tranquilidad: “¡Ha estallado la Paz!” ¡Sí, a la Paz!



























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